Publicidad
Los personajes del tío Ful: Pedro, campanero de Cofiñal

Los personajes del tío Ful: Pedro, campanero de Cofiñal

LOS PERSONAJES DE FUL IR

Fulgencio Fernández y Laura Pastoriza | 11/09/2021 A A
Imprimir
Los personajes del tío Ful: Pedro, campanero de Cofiñal
Personajes Es el hombre que hace hablar a las campanas de Cofiñal desde hace 70 años, Pedro es quien congrega a los vecinos y le sigue gustando subir al campanario y tocar
Sabes que la vida comunal sigue existiendo cuando llegas a un pueblo, preguntas por el campanero y todos saben quién es. En Cofiñal la respuesta siempre es rápida, a cualquier vecino que preguntes: "¿El campanero? Sí, claro, Perico".

Aunque el aludido, el bueno de Pedro, te centra algo más lo de la vida comunal y los avatares que sufre: "Yo soy el campanero, pero la realidad es que prácticamente los únicos toques que se utilizan son a misa, cuando la hay, y a difuntos, que más valía que no los hubiera pero los hay", explica este veterano campanero que, como todos los de su oficio, tiene algo de filósofo, por ejemplo al explicar alguno de los toques específicos del pueblo. Así a difuntos se toca con esas dos campanadas solitarias —una con cada campana— que suenan a tristeza, pero cada ciertos bloques de dos toques introduce un breve repique a gloria. "Las creencias son así, la muerte es el paso a la gloria, se supone".

De Pedro se dice que es el campanero más veterano de la montaña, él no se preocupa mucho de datos. "De lo que yo conozco sí, pero bueno. Lo que está claro es que yo llevo más de setenta años tocando".

Con ocho o nueve años ya empecé a tocar, subía a ver cómo lo hacían los dos campaneros que había, que también se llamaban Pedro, y hasta que aprendí, llevo más de 70 años- ¿Desde niño?
- Desde niño. Tendría ocho o nueve años y ya subía a ver a los campaneros de Cofiñal, que eran dos que se llamaban Pepe y los distinguíamos por el mote. Y ya empecé a tocar, hasta hoy, que me sigue gustando mucho subir a tocar y creo que no se me da mal.
La verdad es que merece la pena subir al campanario de Cofiñal, por las campanas y por las vistas, del pueblo y la comarca, de los montes... Pedro ya ha avisado a los vecinos de que no se asusten por los toques y empieza a hacer sonar cada uno de ellos, de los difuntos a la gloria, la misa, "los hay que son comunes, a concejo y hacendera pues de lo que se trata es de reunir a los vecinos. A fuego, por suerte, ya no hace falta casi nunca...".

- ¿Está bien pagado el oficio?
Se ríe. Ser campanero solo es vocación de servicio; la vida se la ganó como ganadero, como minero en las recordadas minas de talco y las dos últimas décadas en activo como alguacil del ayuntamiento de Lillo.

- Entonces por aquí te conoce todo el mundo.
- Que sea para bien.
Volver arriba
Newsletter