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Los personajes del tío Ful: Larissa, del bar de Cascantes

Los personajes del tío Ful: Larissa, del bar de Cascantes

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Fulgencio Fernández | 12/12/2020 A A
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Los personajes del tío Ful: Larissa, del bar de Cascantes
Personajes Trabaja en la hostelería desde los 17 años y hace un año decidió abrir su propio bar en Cascantes; no vinieron precisamente los mejores tiempos, y menos para un bar de pueblo
Larissa ofrece una estampa poco habitual en los bares de nuestros pequeños pueblos, generalmente en las mismas manos desde hace muchos años, luchando contra la despoblación como pocos al mantener abierto el último refugio para los vecinos de muchas localidades.

También en Cascantes se iba a cerrar el bar. Larissa, que llevaba en el oficio de camarera desde los 17 años, fue a trabajar en los últimos días del citado bar, en las fiestas, y surgió la idea... «Llevaba años trabajando para otros y con poco rendimiento, ¿porqué no trabajar para mí? Conozco el negocio, tengo ideas, ganas, incluso me gusta...».

Y aquellas ganas e ideas, que puso en marcha con buenos resultados en el poco tiempo que lo pudo mantener abierto con normalidad, chocaron de repente contra la pandemia, el cierre, las restricciones... «Creo que llevó más tiempo con el bar cerrado que abierto ¡Menudo año fui a elegir para montar mi propio bar!».

Y, al margen de las restricciones y cierres, también ha podido comprobar el desprecio que de las leyes hacia la hostelería en los bares de los pueblos. «Ahora mismo tengo un aforo de 28 personas, es decir, el máximo de clientes que puedo tener en hora punta es de 9, ¿con eso vivo? Y ya no te cuento lo de poner cafés para llevar o que los tomen en la terraza, ¿en medio de la nevada? ¿Para llevar?, no saben que la gente de los pueblos se acerca al bar para saber cómo van las cosas, para ver a los vecinos, para charlar un  rato».

Es primera hora de la tarde y Larissa dice con humor «la hora de tirarme por la ventana pues me quedo sola. Otro ejemplo de cómo nos olvidan, al prohibir las partidas matan la vida del bar para casi toda la tarde... no es por lo que vendas, que son cuatro cafés, es por la soledad».

- Esto pasará y podrás retomar todas aquellas ideas.
- Ya no es igual, tengo mucha menos ilusión.
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