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Los abrazos cálidos

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13/10/2017 A A
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Los abrazos cálidos
Cuentan que cuando te dan un abrazo el objetivo no es rodearte con los brazos sino acercar los corazones. Cada vez me gustan más los abrazos sinceros, esos que te arropan, te acogen, esos abrazos curativos que te reconfortan cuando más lo necesitas.

Volví hace unos días de Guatemala, un viaje inolvidable. Para ellos, que son tan dulces y educados, los españoles somos bastante secos, hablamos ‘duro’ y les resultamos un tanto hoscos...

¿Será para tanto? Nunca lo había pensado. Ellos hablan tan suave que supongo que la tropa española debió de parecerles atronadora... Por las voces, las carcajadas o las ganas perpetuas de fiesta, atenuadas tras tantas aventuras por la selva.

Los guatemaltecos, pura dulzura, te saludan con un único beso, sí, pero te abrazan con tal calidez que te dejan como nuevo. Cuando los conoces por primera vez, cuando te despiden, cuando te dan los buenos días... Te miran a los ojos y te plantan un besín y un pequeño achuchón. Corto, intenso, sincero a más no poder. Me encantó esa costumbre, hay que abrazar más (a quien se lo merece).

No creo que los españoles seamos tan tiesos como en esos países en los que el contacto físico es de mal gusto... En general, tocamos y besamos sin miramientos, solemos ser pasionales, aunque puede que no seamos tan abiertos como creemos y que sonemos peor de lo que nos parece. Empalagosos no somos, desde luego, pero quizás sí más fríos de la cuenta. Tendremos que hacérnoslo mirar.
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