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La televisión, reyes para toda la familia

La televisión, reyes para toda la familia

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Toño Morala | 23/12/2019 A A
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La televisión, reyes para toda la familia
Reportajes Eran en blanco y negro aquellas primeras televisiones de los años 60 y 70; en muchos hogares solo se podía ver un canal, en otros prácticamente ninguno hasta la llegada de los famosos repetidores... Y sin embargo, eran el regalo más esperado en Reyes, el regalo para toda la familia
¡Enchufa el Askar…! E ibas como un rayo; la inocencia y las ganas de dejar de hacer los deberes y ponerte a ver la tele; aquello era jauja, hasta que llegaba lo de… -¡Vamos para la cama, que hay que descansar…! Previo a eso, había que esperar a que la tele se calentara, -que tardaba lo suyo- y hala, si era invierno, el ladrillo caliente te esperaba a los pies, y a soñar con lo que fuera, pero antes, la madre o abuela, tapaba la tele con una especie de mantel, hecho a ganchillo cerrado, imagino para que no cogiera polvo, o no saliera alguien por la tele, estando desenchufada, y encima, en el caso de nuestra casa, un florero con sus pertinentes flores de plástico, que solo se regaban, cuando las lavaba en el fregadero la abuela, y el jarrón, también era de plástico y hasta el día siguiente, más o menos sobre las seis y media; antes, la radio era la dueña de la cocina, aunque la tele, estaba en una salita, más bien pequeña, pero como gastaba luz, pues había que ahorrar; pero los sábados, nos desquitábamos de tanta miseria, y desde la peli de las cuatro… -luego la apagaban para cenar-, y después nos dejaban ver algo aquellos programas de musicales y de risa. Menudos meneos le daban a la televisión. Sería por el año 68 o 69, antes no hubo tele en casa; la compraron a plazos y firmaron más letras que un notario en las herencias. Tengo que contarlo, allá va… Sería por el año setenta y dos o setenta y tres; la cuestión fue que alguien le dijo a padre que por qué no se compraba una tele en color… padre que era de pocas palabras, miró de soslayo, y se fue para la cama. Al día siguiente, todo sonriente, -¡vamos a la salita!, dijo; quitó aquel quitapolvos, encendió la tele, y salieron colores… nos quedamos todos sorprendidos, exclamamos, -¡qué bien! Al rato, ya nos dimos cuenta del cambiazo. Qué hombre, había comprado un celofan que vendían para ese menester, lo pegó a la pantalla, y se veía la tele a bandas de colores, jejeje. - Ahí teneis la tele en color. Fue madre, quitó el espaviento, mientras padre se reía; cómo nos la quería colar. Pero poco después,-igual fueron un par de años- llegó la tele en color, tremenda, marca Telefunken, maravillosa; ya éramos adolescentes con espinillas y algo de barba, con pantalones de pata de elefante, y aquellas camisas que sobresalían las solapas por fuera del hombro… qué horteras. Pero era así la moda en aquellos años; luego llegaron las disputas por ver la 1 o la 2, menos mal que solo eran dos cadenas, si es hoy, para qué contar. Cuando la cosa se ponía fea, venía madre, la apagaba, y punto, y los hermanos a echarse la culpa unos a otros, ¡hala! a leer un comic… y las chicas, a leer aquellas revistas de adolescentes.

La historia de la televisión es un gran invento que cambió la vida a millones de personas en todo el mundo; desde la publicidad, la política, las jodidas guerras, y una cosa muy interesante que los sociólogos han denunciado reiteradamente, y es la manipulación de muchos canales, -por no decir todos-, que realizan a base de machacar y machacar, y van cambiando las mentalidades y en muchos casos, tienen el poder suficiente para arrastrar a multitudes enteras a sus conveniencias e intereses de todo tipo; ahora algo menos, pues los nuevos sistemas de telefonía dan para algo más, pero también tienen su tela… pero la televisión tiene esa manera de manipular hasta el pensamiento de muchos; pero esa es otra historia.

En 1948, cuando sólo existían emisiones regulares en Gran Bretaña y en Estados Unidos, se produjeron las primeras demostraciones en España, las cuáles fueron realizadas por empresas privadas como la holandesa Philips y la norteamericana RCA con el objetivo de convencer a las autoridades de difundir sus emisiones. Así, Philips organizó pruebas televisivas difundiendo programas musicales y humorísticos para el público en junio de 1948 en el marco de la Feria de Muestras de Barcelona. El éxito fue inmenso por parte del personal. En cuanto a la RCA, retransmitió una corrida de toros en agosto de 1948 en el Círculo de Bellas Artes. A partir de 1951-1952, TVE comenzó sus emisiones en prueba.
«El 28 de octubre de 1956, comenzaron oficialmente las emisiones regulares en España. Consistían en la retransmisión de la misa, de discursos oficiales, de actuaciones de orquestas, etc. Las emisiones se hacían desde un minúsculo plató de unos cien metros cuadrados situado en el Paseo de la Habana en Madrid; en febrero de 1959 se estrenó un partido de fútbol, Real Madrid – F.C. Barcelona. Ese acontecimiento fue también difundido en Zaragoza. Una multitud de ciudadanos compraron televisores en la Ciudad Condal. Fue un éxito sin precedentes. Sin embargo, a pesar de ese inmenso éxito, se tardó años en que la mayoría de los españoles tuviera acceso a los programas. La televisión llegó a Valencia en febrero de 1960, a Bilbao en diciembre de 1960, a Galicia y Andalucía en octubre de 1961 y a Canarias en febrero de 1964. Hasta los años 60, muchos editoriales dudaban de que la televisión se consolidara en España». Y los avispados, en ese año, comenzaron a fabricar televisiones en España, pues importarlos, era muy caro, y solo los ricos podían tenerla. «A principios de los años 60, había sólo unas 50.000 familias, especialmente de Madrid y Barcelona, que poseían un televisor». En ese momento, los poderes públicos, plantearon políticas para incentivar el consumo y así potenciar la compra de la televisión… aquí mataban a dos tiros de un solo pájaro – no me gustan las armas- por un lado, se iba metiendo aquello que le interesaba al régimen, y por otro, entretenían al personal, y así dejaban de pensar en otras cosas… Así, el Estado tomó diversas medidas de consumo como, por ejemplo, la venta a plazos de televisores y tarifas inferiores con respecto a otros productos. A final de la década, la televisión tenía una gran cobertura en España. Existían 3 millones y medio de aparatos, lo que equivalía al 40 % de los hogares de todo el país… y solo apenas el 25 % de los campesinos tenían un televisor. Por eso, aparecieron parques de televisiones y teleclubs en las zonas rurales.

En la 2ª mitad de los años 60, la televisión se convirtió en la principal forma de ocio de los españoles. TVE vivió su Edad de Oro. Ya no tenía problemas financieros y proponía numerosos programas competitivos en los festivales europeos, probablemente porque, en España, la publicidad televisiva no estaba prohibida o limitada. Así, los ingresos provenían de los anuncios y la cadena aumentaba el tiempo de publicidad o subía las tarifas de los anuncios cuando necesitaba fondos. Los programas no eran tan diferentes de lo presente, aunque las técnicas variaron muchísimo desde aquella época. Las cadenas difundían producciones extranjeras, largometrajes y series como Bonanza, Los Intocables, Los vengadores, El Fugitivo, etc. Los programas de variedades como Gran Parada (primer gran éxito de la televisión española) y Salto a la fama se programaban, por lo general, los viernes y sábado por la noche. También existían concursos de preguntas y respuestas como Cesta y Puntos, Un millón para el mejor y Un, dos, tres… responda otra vez. Pero lo importante fueron aquellas míticas marcas, y los manitas, que después de terminarse el ciclo de las válvulas o lámparas, los transistores, eran mas fáciles de montar, y comenzaron a fabricarse las televisiones en pequeños talleres, pero eso sí, sin marca… venía todo despiezado, lo montaban, la vendían, vendían la antena, y hasta el estabilizador de corriente o voltímetro, y hasta las mesas de la tele… todo un negocio… pero eran buena gente, y como eran conocidos, ni letras, ni nada, a primeros de mes pasaba el paisano, pagaba, le daban un recibo y hasta el siguiente mes. Y lo de tener señal, para qué contarles; algunos ponían la antena en lo más alto, y ponían cable como para una boda, y así se pasó un tiempo lleno de entretenimiento en familia… y, ¡enchufa el Askar!
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