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La margarita de la normalidad

La margarita de la normalidad

OPINIóN IR

24/11/2020 A A
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La margarita de la normalidad
Me echas de menos? Me preguntó la normalidad al escuchar una respiración pronunciada bajo la mascarilla que denotaba algo más que un llenado de pulmones. No lo sé, respondí dejada, al aire, como quien quiere clausurar un diálogo antes de iniciarlo, sin darme cuenta de que pulsaba un botón retorcido y basto que funciona como un parpadeo, ahora sí, ahora no. Y cuando te toca el no, te envuelve en papel de plata y se hace un papillote con tus calcinados huesos sin que tengas oportunidad de defensa ni de palabra. La duda es esa vulnerabilidad que engorda al botón y en la reflexión en voz baja me di cuenta de que había perdido una batalla cediendo la respuesta. Sí, te echo de menos, me apresuré a subrayar para llegar a tiempo de resetear el primer impulso. Echo en falta decidir por mí, echarme a andar retando a los pasos a llegar a ningún sitio, abrazar a los míos porque sí, no tener miedo, cansarme hasta desear reposo. Echo de menos el respeto del otro, la comprensión frente a la crítica y a los derechos ganados, ahora malheridos o fusilados, la unidad frente a esta sintonía del sinsonte. Sí, normalidad, te quiero aquí para darte unos azotes cuando peses, para soportarte cuando me provoques náuseas y tenga que salir corriendo para intentar darte esquinazo. ¿Volverás?, pregunté casi como el enamorado que tiembla al despedirse de su amada por si la respuesta de ella le parte el alma. Un silencio me erizó el vello un segundo y al final, se volvió a mi favor. Mejor eso que un no o que un sí. Porque detrás de este tiempo de mascarilla y desnorte, de rehacerse frente a la vida, lo que queda es una brújula vacía que volver a llenar de rumbos. Y la ubicación la van a dar las ganas de hacerlo, ahora, cuando se caen las hojas que creíamos perennes y el despiece de lo que éramos ha comenzado. Normalidad, creo que la respuesta era un no.
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