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La magia de Cadenas

La magia de Cadenas

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06/09/2019 A A
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La magia de Cadenas
Para cualquier aficionado al balonmano de León, Manolo Cadenas es poco menos que un Dios. Por ser el artífice y director del mejor Ademar de toda su historia, por su particular carácter y la energía que siempre transmite, por ser uno de los grandes emblemas que han vendido León al mundo...

Pocas personas ha habido más importantes en el deporte leonés que el de Valdevimbre, que ahora vuelve para afrontar su tercera etapa al frente de un Ademar muy diferente a aquel que luchaba de tú a tú en Europa con los grandes trasatlánticos del balonmano mundial.

Lo más fácil para él era renunciar al puesto en un año complicado, en el que había mucho más a perder que a ganar. Pero es su tierra y es su equipo, por lo que el corazón pudo más que la cabeza y decidió regresar, en un movimiento que al técnico hay que agradecerle y a los que consiguieron que fuera posible se les debe aplaudir.

La magia de ManoloCadenas ha conseguido incrementar la ilusión, ha provocado una pretemporada en la que se han superado notablemente las expectativas y seguro que conseguirá que el Ademar rinda a más del 100% de lo que fuera posible.

Pero, cuidado, el de Valdevimbre es un gran entrenador, pero no hace milagros. Y a día de hoy, a falta de ver con qué se cierra la plantilla, la realidad es que el potencial es claramente inferior al de la temporada pasada, con varias apuestas de riesgo de esas que sin Cadenas por el medio olerían a pufo pero que con él respaldándolas hace confiar en que puedan salir mejor de lo que nadie espera.

Por eso, si algo pediría a la afición es paciencia. Es dar margen a un proyecto nuevo, porque es imposible conseguir en un único verano acercarse a la mejor versión de un equipo con tantas novedades y una nueva filosofía desde el banquillo a trasladar, más si las lesiones hacen mella en una plantilla ya de por sí corta.

El inicio es durísimo. Y tanto frente al Bidasoa, como en las visitas a Huesca y Granollers, puedes perfectamente perder. Y eso no significaría absolutamente nada. Tiempo habrá para hacer balance. De momento, hay que tener calma ante un primer mes durísimo... en el que cada punto sabrá a gloria.
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