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La holandesa catalana

La holandesa catalana

OPINIóN IR

12/07/2021 A A
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La holandesa catalana
Cuentan que, recién salido de la cárcel, al joven Manolo Vázquez Montalbán, comenzaron a pagarle por holandesas (folios) en la revista para la que escribía. Él envió sus primeras colaboraciones escritas a máquina con unos márgenes tan anchos que parecían poesía en vez de prosa. Cuando le llamaron la atención adujo: «es que escribo en holandesa catalana». Y al cronista le ha venido a la memoria cuando es noticia que los políticos catalanes presos e indultados, requeridos por la justicia para apoquinar más de 5 millones de euros de la administración que despilfarraron cuando el referéndum del 17, bajo amenaza de embargo de sus bienes personales, presentan un aval de la misma administración que están acusados de desvalijar.

Pero, es posible que no cuele; que el tribunal exija que el folio sea del tamaño universal. Ya lo decía el mismo Vázquez Montalbán: «Contra Franco se vivía mejor». Y eso que él, y Juan Marsé, y otros cuantos que no eran de la Gauche divine, transitaban por la «senda de los perdedores» como ellos mismos decían. No como estos de ahora, todopoderosos, inexpugnables, (de pilila grande, como diría Luis Mateo) quienes muy bien podrían hacer suyo aquel escrito laudatorio del herrero cazurro que cuenta nuestro amigo Fernando Herrero que tenía escritos estos versos en la pared y en letra principal: «De lo alto de la bóveda celeste / el rey del cielo me envía / a ver si en esta herrería / hay un clavo como este / y de esta misma medida».

Mientras tanto, rebrota la quinta oleada de la pandemia del Covid y el viaje vacacional a la semilla se complica sin que tengamos nada con qué engañar al maldito bicho, como no sea ofrecerle aquello de «allá arriba en aquel alto hay un puchero de mocos; no se lo digas a nadie que ya te daré unos pocos». Y los que no se han quedado en casa han sido los indultados catalanes, que se han ido a visitar al Señor de Waterloo, quizás cantando (al menos el Sr. Junqueras, que se declara católico). «¡Qué alegría cuando me dijeron / vamos a la casa del Señor». Aunque al cronista, la que le gusta más es aquella que dice: «Hoy vuelvo de lejos…de lejos…Señor a mi casa…». Pero todo en holandesas catalanas.

Tal vez alguno de los visitantes (acaso la Sra. Forcadell) exclamase, como Clint Eastwood, dirigiéndose a Meryl Streep, la italiana desplazada en Iowa, en: ‘Los puentes de Madison’: «Los viejos sueños eran buenos sueños; no se realizaron, pero me alegro de haberlos tenido» para luego brindar: «Por las noches antiguas y la música lejana».
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