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"La despoblación exige una reorganización; no hay párrocos, pero tampoco vecinos"

"La despoblación exige una reorganización; no hay párrocos, pero tampoco vecinos"

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T.G. | 10/04/2022 A A
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"La despoblación exige una reorganización; no hay párrocos, pero tampoco vecinos"
Religión El obispo de León analiza algunos de los retos que la Diócesis de León tiene por delante como la escasez de vocaciones, la falta de recursos para atender el patrimonio y la despoblación
Al abrirse las inmensas puertas del Palacio Episcopal, Luis Ángel de las Heras (Segovia, 1963) espera del otro lado para ejercer de anfitrión y hacer un balance de su tiempo en León, de cuya Diócesis es obispo desde diciembre de 2020. «18 meses han pasado ya del nombramiento, fíjate», dice sorprendido de la velocidad a la que ha transcurrido este tiempo para él en la provincia leonesa. Invita a sentarse en la sala por la que han pasado todos los sacerdotes de León en una ronda de contactos que programó nada más llegar «para conocer en un primer momento más a las personas que los lugares por las circunstancias». La pandemia marcó así sus primeros meses de trabajo tras dejar atrás más de cuatro años como obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Reconoce que cambiar Galicia por León fue «una sorpresa» para él pero no por ello mermó la ilusión del traslado: «Estoy muy contento».

Conforme los efectos de la pandemia fueron mermando, Luis Ángel de las Heras comenzó a recorrer la provincia y de ella destaca «los contrastes tan interesantes que hay de la montaña al sur de León, de la ciudad a su alfoz». En ese primer contacto con León y los leoneses ha intentado conocer «qué les preocupa, qué inquietudes tienen y cómo vivieron la pandemia». Con esa primera semblanza de la que es su nueva casa, el obispo de León comenzó a proponer «con toda sencillez» ciertas reestructuraciones en la organización pastoral. «Agrupamos las antiguas delegaciones y secretariados en tres delegaciones nada más donde están de manera permanente coordinadas todas las áreas de pastoral dela Diócesis, trabajando en equipo, de manera conjunta y coordinada», apunta el obispo. Estas son la Delegación de Evangelización Misionera, la más amplia que lleva de la catequesis a la pastoral rural, la de Comunión Fraterna, que es una experiencia nueva con representantes de todas las vocaciones desde laicos y matrimonios hasta personas consagradas, la Delegación de Misión Samaritana, que se encarga de trabajar con los más necesitados.

El obispo de León es consciente de que la pandemia del covid-19 tuvo consecuencias sociales y entre ellas alguna positiva. «Han aparecido personas nuevas. No sabría decir número pero tampoco es eso lo que quiero significar, sino que hay personas para las que la experiencia de la pandemia ha supuesto una búsqueda de respuestas que han encontrado en la iglesia, en la fe, en Dios», afirma De las Heras. Otra de sus reflexiones a raíz de lo que ha supuesto la pandemia es que esta ha puesto de manifiesto «la importancia que tiene para el cristiano juntarse». «Eso ha hecho que en cuanto ha habido convocatorias de grupos se hallan desbordado las previsiones. El Sínodo convocado por el Papa Francisco se encuentra ahora en la fase diocesana y en León ha habido una gran respuesta. Es un indicador de las ganas de estar juntos y del compromiso de los cristianos de León, donde hay más de 3.500 personas en grupos sinodales dispuestas a aportar a la Iglesia lo que ellos creen que necesita esta para mejorar», cuenta.

Retos: despoblación y vocaciones


Las cifras no son para Luis Ángel de las Heras el indicador de nada y en la conversación procura buscar un significado más allá de las mismas. Pero la realidad a veces es tozuda y si los números no dan, no dan. Y en el medio rural, no dan. «Tenemos más de 750 parroquias en la Diócesis, la despoblación nos exige una reorganización; no hay párrocos pero tampoco vecinos», lamenta De las Heras que ya trabaja con los diferentes arciprestazgos para buscar una solución al descenso demográfico del medio rural, «pero también de las ciudades, según las tendencias actuales». «El sacerdote con más parroquias tiene en la Diócesis tiene 33 y en ellas no duermen más de 200 personas. Un sacerdote para tan pocas personas puede parecer mucho, pero la dispersión hace que sea difícil de atender. Hay que buscar fórmulas que todavía no tenemos, pero que tendrán que pasar por aunar», analiza siendo consciente de que «cuesta mucho salir del pueblo para las cosas de la Iglesia, pero hay que ver qué posibilidades hay e ir haciendo algunos ensayos para reorganizar la Diócesis». En todo caso, asegura que esas decisiones se tomarán tras consultar «con todo aquel que tenga algo que aportar».

El sacerdote con más parroquias en la Diócesis tiene 33 y en ellas duermen 200 personasEs consciente de que esta reorganización no es fácil ni tampoco será algo inmediato y que en ella será importante «el arte de lo posible». Por ello ve esencial conocer primero lo que hay. Después llegarán las consultas y más tarde llegarán las decisiones. «Tendremos que renunciar a algunas cosas, no llegamos a todo. Esto no afecta a uno, sino a todos. Lo que puede verse como algo negativo es que solo algunos tengan que hacer el sacrificio y otros no, pero en este caso todos tendremos que poner de nuestra parte para que pueda funcionar», asevera. «Con más o menos acierto intentaremos responder a este desafío. Somos todos razonables, lo peor sería no hablar las cosas y darlo por hecho sin escuchar a la gente. Pero por el camino del acercamiento y la escucha daremos con la solución», dice rechazando cualquier decisión que no surja del encuentro. Sin duda estas estarán condicionadas por las vocaciones cada vez son menos. «Pero en León hay 14 seminaristas, que no es un número malo para esta Diócesis para los tiempos que corren», apunta con optimismo.

En León hay catorce seminaristas, que no es un número malo para los tiempos que correnEn la conversación con el obispo de León están constantemente presentes las personas, lo que sienten, cuáles son sus inquietudes, cómo pueden contribuir a mejorar la Iglesia. Por eso Luis Ángel de las Heras cree que acercarse a la población es importante y entre sus objetivos también figura el «presentar bien todas las vocaciones cristianas, el matrimonio y la familia, la vida consagrada, el diaconado permanente -que hay cinco en León y otros tantos que se están preparando- y el presbiterado». Con ello ve posible que puedan surgir más vocaciones y recuerda con ello a Juan Pablo II y aquello que decía de que «toda pastoral es vocacional». «No solo hay descenso de sacerdotes, también de laicos y como tal nos deben preocupar todas las vocaciones. También me preocupa el descenso de matrimonios y eso nos desafía a dar una respuesta y a preguntarnos cómo acompañares para que no fracasen», asegura.

Semana Santa


Con la llegada de la Semana Santa a León se multiplican los actos a los que el obispo es invitado en la provincia. Es una celebración importante para la Iglesia y Luis Ángel de las Heras apunta a la necesidad de «no perder de vista su sentido». «Es la celebración de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Esto tiene unas celebraciones religiosas que son los oficios en Jueves, Viernes y Sábado Santo, días que por cierto no son obligatorios. Estos tres días no son de precepto, hay que optar por participar en ellos. Pero a estos actos principales hay que añadir otros accesorios que sirven de acompañamiento como los vía crucis o las procesiones. Es verdad que para algunas personas las celebraciones centrales no son importantes y se quedan en las accesorias, en las que acompañan, y eso es una pérdida de la perspectiva. Luego está el orden práctico. Cuando se organiza una procesión hace que haya gente que está tan pendiente de los detalles que no tiene tiempo de celebrar estos oficios», señala Luis Ángel de las Heras. Una vez más vuelve a la experiencia de las personas: «Me he encontrado con personas que me han dicho que estos años que no hemos tenido que estar preocupados por esto hemos recuperado por primera vez lo que significan estos días y les ha gustado. No son pocas las personas que se han dado cuenta de eso y este año, el que haya procesiones, va a tener un significado distinto porque el recuerdo de lo que se ha pasado en estos dos últimos años va a estar en esas procesiones».

Invito a los papones de León a no perder de vista la centralidad de los misterios celebradosAlaba la declaración de Interés Turístico Internacional de la Semana Santa de León, lo cual considera «un regalo» para la ciudad, «pero invito a los papones a no perder de vista la centralidad de los misterios». «La dimensión de fe está ahí, luego es verdad que dentro de las cofradías hay personas que son creyentes y otras no, pero su motivación, por tradición de padres a hijos, o sencillamente por el cosquilleo por participar en algo tan emotivo es una razón para acercarse y eso tiene un valor que luego tendrá su fruto. Eso ya es el misterio de Dios y cada persona y lo valoro igualmente», afirma con rotundidad el obispo de León.

Patrimonio


Las iglesias y ermitas que tiene la Diócesis de León son tantas que parecen incontables. El patrimonio que le toca al Obispado administrar es numeroso y el obispo no pierde de vista que una de sus misiones es «cuidarlo y conservarlo». No escapa esto de un «gran esfuerzo» pero Luis Ángel de las Heras lo ve necesario por ser «patrimonio de todo el pueblo de Dios». «No tenemos recursos para todos y aquí influye también directamente la despoblación. Porque cada pueblo cuidaba de su iglesia pero ahora donde no hay población, ¿quién sostiene eso?», se pregunta. Valora el apoyo de las administraciones públicas pero reconoce que no siempre se puede llegar y señala la existencia de casos concretos de los que ya tienen estudios hechos pero que no pueden concretar por falta de presupuesto para abordar esas reparaciones.

No tenemos recursos para mantener todo el patrimonio de la Diócesis de LeónEs por ello que el obispo de León promueve un estudio y valoración de todos los edificios con los que cuenta la Diócesis «para prevenir en la medida de los posible y que no haya sorpresas como derrumbes o situaciones irreparables». «Habrá que tomar medidas y ver en cada caso qué recursos y ayudas podemos tener para hacer las obras necesarias», sostiene. Pero en esto no es optimista y también ve necesaria la toma de decisiones que, otra vez, «no serán fáciles». «En León y en Castilla las iglesias de los pueblos son catedralicias y en algunos pueblos no es una, son dos o tres las que hay», y cita como ejemplos localidades como Villamañán o Valderas. «Ahora no hace falta tener todas las iglesias habilitadas para el culto, se pueden utilizar para otras cosas siempre que haya usos posibles para ello porque volvemos a enlazar con la despoblación y si no hay gente, ¿para qué lo ofreces», reflexiona.

Abusos sexuales en la Iglesia


La charla con el obispo de León pasa por diferentes temas sin que escabulla respuesta alguna ni titubee. Por eso con los abusos sexuales a menores que se han denunciado en el seno de la Iglesia también va de frente: «No hay que tener miedo a la transparencia, a saber lo que hay y a reconocerlo». A este respecto hace alusión a que la Diócesis de León tiene una comisión «para atender a las víctimas que hubiere de abusos dentro de la Iglesia, pero también para trabajar en prevención y creación de entornos seguros para todos los miembros de la misma y, en especial, para los más vulnerables». «No tenemos ninguna denuncia ni ninguna comunicación de casos en la Diócesis. Sí que hay instituciones de Iglesia que tienen, como puede ser alguna congregación o instituto religioso, pero son ellos los que atienden estos casos y a veces nos han pedido ayuda y se la hemos dado», explica. Anima a que «si alguien conoce algún caso, que lo denuncie» y pone el foco principal en las víctimas a las que considera que hay que «atender y reparar». «Siempre hay que pedir perdón en público pero muchas de ellas te dicen que no es cuestión de Iglesia, sino de particulares que han fallado y el fallo es doloroso, inexplicable e injustificable», asegura. «Hay que comprometerse para que esto no vuelva a ocurrir jamás y si pasa, no enmascararlo», concluye no antes sin volver a sus propias palabras: «Insisto, jamás».
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