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"¡Joder, qué tropa!"

"¡Joder, qué tropa!"

A LA CONTRA IR

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| 05/12/2019 A A
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"¡Joder, qué tropa!"
Si algo le tenemos que reconocer a alguno de nuestros últimos y nada admirados políticos es que hayan popularizados frases, hasta entonces difíciles de encajar en el lenguaje común. (La pena es que en algún caso la frase no fuera suya).

Don Mariano, que tantas otras expresiones nos regaló, fue quien nos recuperó al Conde Romanones y su famoso «¡joder, qué tropa!», que desde entonces ya la puedes decir en público sin que nadie te venga a recriminar con un «niño, esa boca». Se quejaba el gallego de que menuda gente llevaba en su carro. Curiosamente el autor original de la frase, el Conde, tenía motivos suficientes para pronunciarla pues cuando fue propuesto para entrar en la Real Academia visitó a los académicos, uno por uno, y en su mayoría le prometieron el voto. Y al hacer el recuento se encontró con «cero votos». Me parece que la expresión es muy suave para lo que ocurrió.

Viene la cosa a cuento de que si recorres aquella vieja provincia de modestos espantapájaros de mango de escoba, mono y sombrero de paja en la actualidad te encuentras con todo tipo de vigilantes de la no playa, pantalones rematados con un macetero; paisanos sentados en medio del huerto que si no te acercas bien parecen el vecino durmiendo la siesta, cabezas que se asoman y vigilan detrás de cualquier rama...

Una fauna más que variada de artistas de todos los géneros que en cualquier te harán creerte Romanones, o Mariano: «¡Joder, qué tropa!». Esa boca.
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