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Jesús Antonio Martínez Lombó: "Quien nace al arrullo del sonido del agua ya no se lo saca de la cabeza"

Jesús Antonio Martínez Lombó: "Quien nace al arrullo del sonido del agua ya no se lo saca de la cabeza"

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Jesús Antonio Martínez Lombó ante algunas de las piezas que expone en Astorga. Ampliar imagen Jesús Antonio Martínez Lombó ante algunas de las piezas que expone en Astorga.
Fulgencio Fernández | 29/04/2021 A A
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Jesús Antonio Martínez Lombó: "Quien nace al arrullo del sonido del agua ya no se lo saca de la cabeza"
Arte 'Maderas a la deriva' es la singular exposición que el artista y escritor leonés tiene en la Biblioteca de Astorga. Obras mixtas realizadas sobre la base de maderas que el autor recoge en las playas y completa con piezas de arcilla, cerámica, ladrillo...
Las biografías de Jesús Antonio Martínez Lombó (Castrillo de las Piedras, 1963) siempre empiezan con la misma frase: «Nació en el molino de linaza de Castrillo de las Piedras y creció en la Fragua de la Carretera Vieja de Palacios de la Valduerna».

No es una fórmula elegida para llamar la atención —no sería propio de Jesús que vive emboscado en la máxima discreción— sino una necesidad para entender al personaje y a su obra. «Lo de haber nacido en el molino es algo fundamental pues quien nace al arrullo del agua ya no se lo saca de la cabeza jamás», dice convencido.

Las circunstancias de la vida, una larga familia y que la escuela de Castrillo de las Piedras quedara lejos del molino donde nació propició que fuera enviado con sus tíos solteros a la fragua de Palacios de la Valduerna, donde se familiarizó con la forja y las artesanías en general, tan presentes en su vida con el tiempo, porque las practica y además forman parte de su trabajo de funcionario como encargado del catálogo de artesanos de la Junta, que lleva con el cariño y la cercanía que delatan su condición de ‘colega’ y su carácter afable y cercano.

Y esa cercanía del agua y esa condición de artesano —ya demostrada en su anterior exposición de reproducciones de mosaicos romanos— están muy presentes en esta exposición. El agua del mar, en este caso, pues la ‘mitad’ de la muestra nace de tablas que Jesús Antonio Martínez Lombó ha ido recogiendo amanecer tras amanecer en algunas playas, fundamentalmente de Galicia, de la comarca de Ribeira. Y está tan presente en los relatos del libro que ha titulado ‘La vida de Agua’ que esa Agua, con mayúscula, es la protagonista de los relatos, la persona que late tras ellos.

- ¿Quién es Agua? ¿Es autobiográfico?

- Sí y no. Me explico, soy yo de alguna manera, en algunas reflexiones, vivencias, experiencias... y también son Agua muchas de las personas que me han aportado ideas o historias, que están presentes en las obras de la exposición, que cada una de ellas tiene una historia detrás y está recogida de alguna manera en los relatos del libro.

- Por ejemplo, ¿quién es Agua en los relatos del libro?
- Pues Agua es Domingo Ayaso, carpintero de ribera, que era quien construía las dornas; Agua es Lema, el cantero del Vilar, que se construyó su propia casa de granito y me enseñó a trabajar el granito, como se puede ver en muchas piezas; Agua es cada una de las redeiras de Aguiño, que me recordaron a mi tía Socorro, que me había enseñado a coser redes pero se me olvidó; Agua es María la de la tasca del Coroso, que tenía un caldero lleno de espadas de pez espada que me recordaban al viejo pescador de El viejo y el mar... en fin, todos ellos juntos, más mis padres, son Agua, la protagonista de los relatos.

- Tus padres.
- Fundamentales. Ellos fueron los que me concibieron allí a la orilla del agua del molino de linaza de la familia, ese agua cuyo sonido quedó grabado en mi cabeza para siempre.
Ya solo falta añadir a Ana Beatriz, que fue quien encontró el mensaje en la botella que cierra la historia de esta doble entrega de libro y exposición que realmente son solamente uno.

Las piezas de la exposición tienen dos partes, la madera a la deriva que encontró en cualquier playa, a veces u n simple palé otras veces restos de barcos, y otra pieza de artesanía realizada por Martínez Lombó y que completa a la otra, que da las claves de la historia que cuenta. Hay una muy significativa, la de su padre sentado a la orilla del río contemplando los lucios, pero también las agujas de las redeiras o los guiños a los clásicos de la literatura, desde La perla a Moby Dick.

La otra sorpresa que guarda el dúo muestra/libro son los relatos, por un lado ‘explicaciones’ de las piezas de la muestra y, por otro, las reflexiones de quien pasea por la playa al amanecer  pero, sobre todo, buena literatura, muy cuidada.

- ¿Desde cuándo escribes?

- Te voy a contar algo que me da cierto pudor. Tendría veinte años cuando tuve que pasar un largo, muy largo, periodo hospitalario, casi sin poder moverme. Entonces me colocaba la máquina de escribir sobre mi barriga y así postrado comencé a escribir, lo necesitaba, cosas que ahora no me atrevería a enseñar a nadie, ingenuas, pero que, realmente, fueron mis primeros pasos en este mundillo. Espero haber mejorado.  

Es una evidencia que sí. Basta leer ‘La vida de Agua’.
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