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Israel Checa: "Freedonia siempre ha hecho honor a su nombre"

Israel Checa: "Freedonia siempre ha hecho honor a su nombre"

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La banda madrileña durante uno de los conciertos y cartel del evento del próximo viernes en Espacio Vías. Ampliar imagen La banda madrileña durante uno de los conciertos y cartel del evento del próximo viernes en Espacio Vías.
Joaquín Revuelta | 18/04/2019 A A
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Israel Checa: "Freedonia siempre ha hecho honor a su nombre"
Música La banda de soul acomete el 26 de abril en Espacio Vías uno de los últimos conciertos de la larga gira de presentación de ‘Shenobi’, replanteándose a partir de su participación a primeros de julio en el Slap! Festival su futuro
Freedonia es una de las bandas más relevantes de la escena soul en España, que el próximo 26 de abril acomete uno de los últimos conciertos de la larga gira de su último trabajo discográfico, ‘Shenobi’, que tendrá lugar a las 22:30 en Espacio Vías con entradas a 20 euros en taquilla y 16 euros en venta anticipada y que estará precedido del que a las 21:15 horas protagonice el grupo Zabriskie. ‘Shenobi’ es el tercer álbum de la formación madrileña, un álbum doble con 20 temas que hablan de la libertad de la mujer, un disco que reincide además en las señas de identidad de la banda al estar grabado en analógico y de forma artesanal hasta conseguir ese sonido orgánico, crudo y único.

– Han transcurrido algunos años desde la última visita de la formación a la capital leonesa. ¿Cómo recuerda aquel concierto en Espacio Vías, el mismo escenario donde van a presentar los temas de su último disco?
– Tuvimos ocasión de tocar en Espacio Vías hace dos años y medio o tres con motivo de la presentación del disco anterior, ‘Dignity and Freedom’, y la verdad es que tenemos un buen recuerdo de aquel concierto, sobre todo porque entonces militaba en la banda un leonés, que lo ha dejado hace un mes. Siempre que tocamos en la ciudad de uno de los componentes de la banda el concierto es más especial.

– Por lo que me comenta intuyo que Freedonia es una banda con tendencia a variar los músicos que la conforman o realmente ese no es el caso.
– Bueno, la banda tiene aproximadamente quince años y desde sus primerísimos comienzos sí que ha habido cambios, y hace poco tuvimos también un pequeño cambio debido al baby boom de la formación. Digamos que el grueso continúa, pero sí que ha habido alguna que otra remodelación desde que la pusimos en marcha.

– Ha pasado tiempo desde aquellos primeros conciertos de un grupo de amigos que al calor de una Escuela de música en el barrio madrileño de Malasaña decidieron que querían tocar juntos y se lanzaron a la carretera con una primera parada en la localidad gaditana de Los Caños de Meca. ¿Siente nostalgia de aquel periodo?
– Los recuerdos son muy bonitos, porque hemos sido un grupo de amigos muy bien avenidos, entre nosotros siempre nos hemos llevado francamente bien y ha sido todo muy divertido. Sobre todo al principio, donde nuestro primer proyecto digamos importante era conseguir toda la infraestructura e inversión para irnos a tocar a Cádiz y nos pasamos todo aquel verano tocando de chiringuito en chiringuito. Eso se recuerda con mucha nostalgia y la verdad es que hemos tenido una historia muy bonita, se ha producido de manera muy natural, y a día de hoy, cuando echas la vista atrás, da un poco de vértigo porque en realidad los tres empezamos en la banda con la intención de tocar, de pasarlo bien y sin una pretensión más. Sí que fue todo muy poco a poco. Recuerdo que tocamos en Madrid, los conciertos se llenaban de gente a la que no conocíamos pero que nos animaban a sacar el primer disco. Con el paso del tiempo hicimos el primer ‘crowdfunding’, que se convirtió en el pistoletazo de salida y fue el propio público el que nos animó a seguir adelante y a continuar con la formación. Así que realmente si no hubiera sido por el apoyo del público y de todos los mecenas, Freedonia no hubiera podido seguir adelante. Eso siempre lo hemos tenido muy claro.

– ¿Lo tiene algo más complicado una banda de soul y funk que una de rock para mantenerse firme en la escena musical actual?
– No lo creo. A día de hoy se escucha un poco de todo y el que escucha rock también le gusta algo de clásico o una banda sonora. Siempre tendemos a etiquetarlo todo y a creer que el rockero solo escucha rock, pero al final se ve que eso es una falacia. Desde que pusimos en marcha la banda nuestro interés común era descubrir la música negra en todo su conjunto. No solamente el soul, el jazz o el funk, sino todo lo que se hizo sobre todo desde los 50 hasta finales de los 70. Quizás todos hemos bebido de ahí pero a la vez todos llevábamos también un bagaje aparte. Como te decía todos hemos escuchado otro tipo de músicas y al fin y al cabo lo que estamos haciendo en Freedonia es nuestra propia música a partir de nuestro conocimiento del soul y de la música negra, creando otro tipo de armonías y de sonoridades diferentes que te pueden llevar al rock, al jazz más clásico o incluso al impresionismo francés. Al final el hilo conductor digamos es un poco más soul, pero esto va en función de los gustos de los distintos componentes de la banda, porque la clave es que siempre componemos en común y vamos aprendiendo en conjunto.

– ¿La composición es pues un trabajo colectivo de todos los miembros de la formación y no existe ningún talento que aglutine todas las ideas?
– Eso ha hecho que Freedonia tenga un largo recorrido y un estilo no demasiado marcado. Nos movemos tranquilamente en una pluralidad de estilos dentro de lo que nos gusta y eso creemos que es muy enriquecedor.  Siempre que llegan proyectos vía a sacar un disco intentamos juntar todas las ideas, lo que hemos ido trabajando, las cosas que hemos hecho directamente en el local, las ponemos en común y empezamos a trabajar sobre ello. La experiencia de tantos años te permite conocer por dónde vamos a ir, nos reunimos y decidimos que vaya más por esta onda, que sea más cañero, quizás más tranquilo. Lo vamos viendo y le vamos dando digamos los acabados a lo que queremos decir y a lo que podemos contar también en el disco.

– ‘Shenobi’ es un álbum que tiene como hilo argumental la libertad de la mujer. No sé si los anteriores obedecían también a un concepto determinado. Ustedes lo grabaron en 2017, cuando el movimiento en torno a los derechos de la mujer no había alcanzado el auge que hoy tiene.
– El primer disco homónimo fue de presentación de la banda, pero el segundo disco es más comprometido en ese sentido. Se llama ‘Dignity and Freedom’ y todo él quiere hablar un poco de eso, de la libertad, la dignidad, las herramientas que tenemos para luchar contra el miedo y todo ese tipo de discurso positivo que creemos que es importante en los tiempos en los que vivimos. Para el disco de ‘Shenobi’ el hilo conductor que utilizamos fue la libertad de la mujer y creamos un personaje llamado Shenobi, que es una mezcla del japonés y del inglés y significa el crecimiento de la mujer. Está sacado de un videojuego de la década de los ochenta, donde un ninja liberaba a chicas secuestradas. Intentando hacerlo también desde un punto de vista de videojuego, dividimos el disco en cuatro rounds y digamos que cada pantalla es una canción. En el disco, Shenobi, esa mujer combativa, se va encontrando en cada una de esas canciones momentos que sirven para la reflexión o para pensar en el momento y en el mundo en que vivimos actualmente.

– ¿Pensáis que los movimientos producidos en la sociedad española en torno a la mujer ha propiciado una mayor receptividad del mensaje que el disco pretende lanzar?
– Nosotros, como bien dices, sacamos el disco en 2017 y aún no había tenido lugar el primer 8M, que fue en el 2018. Recuerdo que nosotros seguíamos con nuestro discurso, que era intentar hablar de que una sociedad justa pasa por la igualdad, que debería ser el primer derecho constitucional y de hecho es uno de los primeros derechos humanos. La realidad es que ha sido muy positivo, sobre todo porque ha habido una mayor conciencia. Antes se hablaba del tema, pero digamos que desde un punto de vista más secundario y diferente. Ahora ya se habla en primera persona de él y pensamos que hay que cambiar cosas en la sociedad actual y esa es una de las más importantes, porque sin una igualdad verdadera todo lo demás es una falacia. El disco habla un poco de todo ese esfuerzo, de todo ese trabajo que tienen que hacer las mujeres para luchar en un mundo que a lo largo de su historia las ha mantenido al margen. A día de hoy vemos que el movimiento crece y también nos anima mucho lo que está ocurriendo los viernes con los jóvenes universitarios en todas las ciudades del mundo pensando en el medio ambiente. Son cosas que tenemos que ir potenciando para crear una sociedad más justa y sobre todo más sensata.

– ¿La banda se encuentra ya en la última fase de la gira de ‘Shenobi’ o al concierto de la próxima semana en la capital leonesa todavía se van a incorporar nuevas fechas? También había leído en una entrevista que Maika, la solista del grupo, estaba embarazada y esa circunstancia llevará a un obligado parón de la formación.

– Nosotros cerraremos la gira, si el embarazo de Maika sigue según lo previsto, en el Slap! Festival que tendrá lugar en Zaragoza del 5 al 7 de julio. Ese será ya el final de la larga gira de ‘Shenobi’, que ha durado dos años. También queríamos hacerla porque es un disco doble y teníamos muchas cosas que contar y muchos sitios donde ir y volver. Y así ha sido. Ahora la idea es quedarnos un poco atrás, esperar a que Maika se recupere y pensar más adelante qué hacer. Si volver o esperar un poco. En principio es una conversación que aún tenemos pendiente, pero tenemos que analizarlo todo y hacer una pequeña radiografía de la banda y del momento en el que estamos para abarcar todo el trabajo que ello conlleva, porque somos una formación que se autogestiona y poner un disco a trabajar es poner en marcha una maquinaria que necesita mucha energía y después de esta larga gira estamos un poco cansados. En principio seguimos cerrando fechas, de hecho ya lo estamos haciendo, pero el último concierto será a principios de julio y a partir de ahí nos guardaremos un poco a la reflexión, al descanso y a ver qué es lo que sucede.

– ¿Los grupos con gran número de componentes, como es el caso de Freedonia, son más difíciles de gestionar y proclives a desaparecer?
– Nosotros tenemos la suerte de controlar nuestros propios tiempos. Con este último disco hemos trabajado dos años y ha llegado un momento en el que se impone hablarlo todo, poner cada uno encima de la mesa lo que tenga para aportar y ver un poco hacia dónde vamos. La composición no para. Somos personas que conforme van haciendo giras seguimos componiendo, forma parte de nuestra manera de trabajar y de vivir, hacer canciones. Veremos un poco también si hay material y si para este año podría ser viable, mejor dejarlo para el siguiente o ya veremos. Por eso te digo que es una conversación que todavía no se ha producido.

– ¿Hubieran preferido contar con una compañía discográfica que les hubiera estado presionando para lanzar al mercado el próximo álbum?

– Es muy diferente. A día de hoy no hemos tenido una conversación con ninguna discográfica. Jamás se nos ha acercado nadie ni hemos hablado del asunto, así que seguramente si hubieramos estado a expensas de una discográfica Freedonia no hubiera seguido adelante. Quien sí nos lanzó su voz fue el público, que fue quien nos hizo sacar el disco. En ese sentido Freedonia hace honor a su nombre y somos libres para hacer lo que queramos. Editamos en vinilo, grabamos en analógico e intentamos buscar nuestro propio sonido, el que nos gusta y como cualquier otra banda el que más le atrae en cada proceso del periodo de la formación.

– Freedonia tiene muy buena prensa. ¿Para la banda esto es importante?
– Sí, porque es otra manera de llegar a la gente. Pero nuestro máximo altavoz ha sido el boca a boca, pensamos que es lo mejor porque es lo que somos. Al final es lo más honesto. El trabajo diario y el agradecimiento del público es lo que hace que Freedonia siga adelante.
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