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Iglesias

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OPINIóN IR

15/09/2019 A A
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Iglesias
Ha publicado este mismo periódico que la provincia de León cuenta hoy con 9 lugares de culto más que en 2015 hasta sumar un total de 1.329 para siete religiones. Ello confirma que, junto a los bares, las iglesias resisten todo tipo de tempestades, que suelen serles más favorables por lo general que las bonanzas. Tal vez porque a los unos y a las otras se acude para olvidar y para evadirse transitoriamente de la realidad o para esquivarla ad eternum. En mi barrio, donde durante décadas hubo una sola iglesia, católica por supuesto, hoy han aterrizado al menos otras cuatro de otras tantas confesiones o lo que sean. Ello sin tener en cuenta los papelitos que de cuando en cuando alguien deposita en mi buzón para anunciarme los beneficios de un auténtico vidente espiritual africano.

Semejante despliegue espiritual en los lineales del supermercado religioso es una muestra más de la sociedad de la abundancia en la que vivimos, donde parece –sólo parece– haber de todo y para todos, ya sean bienes materiales, ya sean creencias intangibles, y todo conforme al poder adquisitivo de los consumidores. En las largas épocas de la sociedad de la necesidad, no hace tanto, era bien diferente. Lo curioso es que este exceso de oferta coincide en el tiempo con el reinado, como poco, de los no practicantes en un mundo que presume de laicidad o aconfesionalidad. Quizá por eso mismo las devociones se rigen hoy por las reglas del self service o del buffet libre que tiñen incluso lo divino. Y también en esto del autoservicio hay, como sabemos, estrellas y tenedores para indicar distinción o desdoro. Desigualdad, en suma.

En fin, orar y beber es la norma que sustituye a orar y trabajar. En cualquier caso, orar, siempre orar. Es admirable la constancia de este verbo y de quienes lo administran. Tanto que incluso las tecnologías se rinden a sus pies para depositar limosna mediante tarjetas de crédito en muchos templos y, además, muy pronto el 5G vendrá a iluminar los inescrutables caminos de Dios.
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