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Horizontes infinitos en el sur

Horizontes infinitos en el sur

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Atardecer desde el puente de la autovía en Villademor de la Vega con la mirada puesta en el Páramo. | T. GIGANTO Ampliar imagen Atardecer desde el puente de la autovía en Villademor de la Vega con la mirada puesta en el Páramo. | T. GIGANTO
Teresa Giganto | 08/09/2016 A A
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Horizontes infinitos en el sur
Planes por menos de 10 euros El Páramo, los Oteros y la Vega del Esla son paisajes que merece la pena contemplar y también degustar
La provincia de León es de contrastes. En el norte los horizontes son inmediatos con las inmensas montañas pero en el sur no se ve el fin. Contemplar los atardeces en ellos es barato, tanto que el visitante podrá disfrutar de ellos sin nada más, pero aprovechando el periplo por la Vega del Esla, el Páramo o los Oteros, no estaría de más hacer parada en alguno de los bares donde mejor tapa ponen para rematar así una jornada entregada al placer.

Para empezar la primera parada podría ser Cimanes de la Vega, un paseo por el santuario de sus afueras, un lugar de lo más tranquilo en un entorno apacible y plagado de sombras, que falta hacen en este tiempo. Para continuar subiendo por la N-630 buena parada sería en el Palacio de Toral de los Guzmanes, donde además aprovechando el bar de su planta baja, podrás comer algo a un precio asequible y de paso, tras el yantar, visitar el Museo del Botijo que guardan las paredes de adobe de este majestuoso edificio.

Y después de ver los horizontes de la historia, continuar el paseo hasta Villademor de la Vega pasando la zona de sus bodegas y llegando concretamente al puente que cruza la autovía: allí el horizonte de un lado se llama Páramo y del otro Esla. Para cruzar este, bien estaría que el visitante contemplase otro horizonte desde el castillo de Valencia de Don Juan, con las exuberantes choperas antes de que pierdan las hojas.

Allí, aprovechando el ritmo festivo de estos días, no estaría de mal un café en el Diario, un bar acogedor donde degustar un rico café o una buena copa ubicado en la conocida como plaza Chica. Y ya de ahí, a los Oteros. Concretamente a Gusendos, para empezar llenando la barriga en la Bodega de los Oteros, un restaurante donde la comida es abundante y desde el que poder llegar en un momento al corazón de los Oteros para contemplar como la provincia de León no tiene horizontes y si los tiene, desde allí son infinitos.
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