Así se explicaría que Gago no comentase con nadie, ni amigos ni familiares ni compañeros, que ella había estado con Montserrat y Triana la tarde del crimen y que su amiga había aparecido cuando la policía conversaba con una controlador de la ORA y ella le abrió el coche, pocos minutos después del asesinato.
Una persona, explicó el especialista, no puede tener dos actitudes contradictorias y cuando ocurre se genera una situación de angustia, estrés y malestar que se denomina disonancia cognitiva. Eso es lo que le habría ocurrido a ella, al enterarse de que alguien de su círculo más cercano podía haber cometido un delito muy grave. “Es la reacción emocional que tiene ante ese hecho”, una negación constante, explicó el especialista.
En función de la vulnerabilidad de la persona, se puede reaccionar de distinta manera a ese fenómeno y hay quien -como habría ocurrido en este caso- no altera la vida cotidiana del sujeto, a pesar de experimentar una gran ansiedad. Una normalidad aparente que se habría roto cuando la acusada encontró el bolso que contenía el revólver homicida en su coche, según la versión que sostiene el letrado de la acusada.
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