Los renglones de las venas

La última de La Nueva Crónica

Por Fulgencio Fernández y Mauricio Peña
13/03/2024
 Actualizado a 13/03/2024
| MAURICIO PEÑA
| MAURICIO PEÑA

Han tenido que pasar cien años para pintarse las uñas y tener tiempo para ello. Ha pasado un siglo para tener un bastón de nácar en las mismas manos que frotaron con arena en la lavandera sobre el agua helada del río, las mismas manos que abrazaron las agujas de tejer, las mismas que sujetaron cestos y arados...

Han tenido que pasar cien años.

Un siglo que ha quedado escritos en esas venas marcadas que son los renglones de una biografía. Unos renglones torcidos, pero no de Dios, que él sabrá, sino de abuelas de esta tierra que cuando te dan esa mano, siempre fuerte y siempre cálida, te están enseñando una biografía que, después de una larga batalla, se remata con los minutos felices de las uñas pintadas, los bastones de nácar, los pendientes de la boda, la chaqueta de los domingos. 

Porque su final feliz no depende de sus renglones, sino de la tierra que han construido para los que vienen detrás, que ellas no se mataron a trabajar por lo suyo sino por lo nuestro.

Después de una larga conversación con Evangelina, la de Los Llanos de Valdeón, en la que recordó mil y un sacrificios, una vida muy dura, llegó la pregunta: «¿Crees que mereció la pena?». Evangelina miró para su nieto y le preguntó: «¿Tú, qué tal vives?». «Muy bien», dijo el chaval.

- Entonces, mereció la pena; musitó convencida Evangelina.

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