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Estatua de Guzmán el Bueno (III)

Estatua de Guzmán el Bueno (III)

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Estatua de Guzmán El Bueno (1898/1899). Ampliar imagen Estatua de Guzmán El Bueno (1898/1899).
José María Fernández Chimeno | 15/06/2019 A A
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Estatua de Guzmán el Bueno (III)
Arte y sociedad José María Fernández Chimeno publica la tercera entrega de la serie 'La primera escultura monumental de León'
Una vez que la Real Academia de la Historia, y a propuesta de la Comisión de Monumentos históricos y artísticos, en sesión ordinaria acordó aprobar las inscripciones epigráficas que iban a figurar en el pedestal de la estatua de Guzmán (El Bueno), la Comisión de Fomento se dio por enterada del acuerdo –a través un oficio del Gobernador Civil interino, D. Félix Argüello Vigil– y la atención de la Diputación volvió a recaer en la primera escultura monumental de León.

El escultor Aniceto Marinas (1866-1953), ante el incumplimiento de los plazos de entrega opta por proponer otro sistema de fundición, cambiando a la «cera perdida», lo que imposibilitaba que la fábrica de Cañones de Sevilla se hiciera cargo de la misma. El ganador del certamen dirige una misiva al Excmo. Presidente, Sr. D. Modesto Hidalgo Pérez, de fecha 14 de Julio 1898, donde: «…manifestándole mis gestiones sobre la estatua de Guzman el Bueno para que esta se fundiera por el procedimiento á cera perdida único medio de conseguir la completa exactitud del modelo. Hoy tengo el gusto de participar a V. hé conseguido se pueda por dicho procedimiento […] pues en Sevilla no tienen consignación alguna para la fundición». [ADPL, Caja 20104-8 (Doc.71)]

Ante este drástico cambio de planes, la Comisión de Fomento de la Diputación de León –una vez conocidos los acuerdos entre la Comisión Provincial y el escultor, con fecha de 20 de julio y 30 de septiembre del vigente– escribe un informe «relativo primero a que se pregunte al Sr. Ministro de Fomento á que fundición debe llevarse el modelo de estatua de Guzmán en vista de la comunicación que dirige su autor…», y al mismo tiempo suplica se verifique cuanto antes a fin de no retrasar más tiempo esos trabajos por temor a que sufra deterioro el pedestal. Durante el largo periodo vacacional el Arquitecto provincial, Sr. Francisco Blanch y Pons, hace notar su preocupación ante la Comisión provincial, y en un oficio con fecha de 26 de agosto del año en curso, insiste: «podría acordar recibirlas provisionalmente en la condición 7ª de la escritura de contrata […] obras que se han llevado á cabo con estricta sujeción al proyecto […] En su consecuencia debiera de hacerse constar la recepción provisional en acta que deben firmar el Presidente […] señalando día y hora para verificarlo, con la anticipación necesaria…».

El día 1 de octubre la Comisión provincial envía un oficio al Gobierno Civil donde informa: «esta Comisión en sesión de ayer acordó previa declaración de urgencia señalar el día 10 de los corrientes para la recepción provisional de dichas obras, designando Vocal al Sr. (Manuel) Díez Canseco (Diputado provincial) para que en unión del Arquitecto provincial y Arquitecto director o persona que le represente efectúen dicha recepción…». El Gobernador Civil Sr. D. Manuel Cojo Varela se hace cargo de la solicitud y en un oficio que revierte al Arquitecto provincial, con fecha 7 de octubre, le comunica: «esta Comisión en sesión de ayer acordó previa declaración de urgencia señalar el día 10 de los corrientes para la recepción oficial de dichas obras».

Resuelta «provisionalmente» una parte del monumento, la Comisión provincial esperaba con manifiesta preocupación conocer la fundición que al final tendría el honor de materializar el proyecto elegido. Todo parece indicar que las gestiones realizadas ante el Ministerio de Fomento partieron directamente de escultor Aniceto Marinas, el cual informa en carta dirigida, con fecha 7 de noviembre del actual, al Presidente de la Excma. Diputación de León lo que sigue:
«Por fin y no sin poco trabajo he podido conseguir del Ministerio de Fomento la designación de la casa que ha de fundir la estatua de Guzman el Bueno, siendo la casa fundidora la de los Señores Masriera y Campins de Barcelona única en España que puede por el procedimiento llamado á cera perdida costando todo 14.845 pts., incluido el transporte de la estatua hasta León.

Todo está resuelto y dispuesto para la reproducción de las ceras, las cuales debo retocar yo en Barcelona, así pues y con arreglo a las bases de la convocatoria, espero me faciliten el importe del 2º plazo para verificar dicho retoque y activar los trabajos de fundición…». [ADPL. Caja 20104-8 (Doc.75)]

La industria de fundición Masriera i Campins se había convertido en la más famosa, tanto en Cataluña como fuera, y una de sus aportaciones fue la recuperación de la técnica a la «cera perdida» que daba mayor calidad a las piezas, y colaborando con escultores de renombre como Miquel Blay i Fàbregas o Eusebi Arnau i Mascort, estuvo presente en numerosas exposiciones. Antes de que finalice el año la Comisión provincial informa en sesión de 15 de Noviembre del actual, de la noción verbal hecha por el Sr. Policarpo Mingote, donde indica que «referente á las inscripciones y orientación de la estatua […] que ni en una ni en otra se habían cumplido los acuerdos de la Academia de la Historia». Igualmente dirige al Gobierno Civil una carta con fecha 31 de Octubre del vigente, donde se dice: «1º Contestar á los Sr. Masriera y Campins que se ha visto con agrado su carta, rogándoles manifiesten cuando podrá estar concluida la Estatua en bronce y el peso exacto que tendrá a fin de preparar los andamiajes o aparatos elevatorios…».

Entre ambas misivas, en la Secretaría de la Diputación se consigna la entrada de la primera carta de la empresa Fundición Artística e Industrial de Masriera y Campins, dirigida al Presidente de la Diputación, D. Modesto Hidalgo Pérez, con fecha 23 de Noviembre de 1898, y expone:
«Muy Sr. nuestro y de nuestra mayor consideración:
Con la presente tenemos el honor de manifestarle que, habiendo sido designada por R. O. esta su casa para fundir en bronce por el procedimiento llamado á cera perdida, la estatua de Guzman el Bueno que debe erigirse en esa ciudad, el autor del modelo original señor Marinas lo remitió a esta su casa en cuyos talleres de Barcelona se halla ya, y en los cuales han empezado los trabajos para reproducirlo y montarlo en cera, con el objeto de proceder seguidamente á su retoque y demás operaciones necesarias hasta dejar la obra completamente terminada». [ADPL. Caja 20104-8 (Doc.78)]

Despunta el final de siglo XIX (1899) y «la estatua de Guzmán el Bueno está en el mismo estado, esperando sean retocadas las ceras» por el escultor Marinas; así pues, la Fundición Masriera y Campins advierte al Presidente de la Diputación de León que «esta clase de trabajos no puede esperar mucho tiempo sin correr el riesgo de estropearse, repito una vez más se haga efectivo el segundo plazo de 6000 pts.». Igualmente informa que el peso será de 2,5 a 3 Mil Kgr.

El Arquitecto provincial emite un oficio, esta vez con fecha 7 de febrero del actual, dirigido al Vicepresidente de la Comisión provincial en el que manifiesta su preocupación, dado que si la «estatua de Guzman pesará de 2.500 a 3.000 Kilogramos; procede que la Comisión provincial comunique al Sr. Gabriel Abreu, Arquitecto autor y constructor del pedestal de la estatua el peso de la misma, a fin de que presente a dicha Comisión el proyecto y presupuesto del andamiaje o castillejo para la elevación y colocación de la estatua sobre el pedestal…».

Desde que se iniciaron los trámites para la erección de la estatua de Guzmán El Bueno, no se tenía noticias de la participación en el mismo del Consistorio leonés, pero el 18 de febrero del vigente año el Alcalde Constitucional de León, D. Perfecto Sánchez Puelles, dirige una carta al Sr. Presidente de la Excma. Diputación, donde muestra su preocupación por dejar solventado otro apartado esencial que no figuraba entre las prioridades de la Comisión provincial: «Aprobado por el Excmo. Ayuntamiento el adjunto plano del proyecto de verja para la Glorieta de Guzmán (El Bueno), recuerda esta Excma. Corporación en un gesto de merecida cortesía, remitirlo á esa Excma. Diputación de la digna presidencia de V. S. por si tiene alguna observación que hacer, toda vez que se trata de una obra que completa con otra costeada con fondos provinciales». [ADPL. Caja 20104-8 (Doc.78)]

Así mismo, el arquitecto Francisco Blanch y Pons, tras examinar el proyecto enviado por el Ayuntamiento a la Diputación, se dirige al Presidente de la Comisión provincial alegando: «tengo el honor de manifestar: Que la verja, en cuanto a su forma y dimensiones, la encuentro muy apropiada al monumento». Tras elaborarse el informe realizado por el Arquitecto provincial «con algunas observaciones respecto al proyecto» (suprimiendo una de las dos puertas que se señalan en el plano) la Provincial, en sesión del día 28 de febrero, informa al Gobierno Civil de la Provincia que «acordó significar las gracias al Ayto. por el acto de deferencia que ha tenido para con la Diputación»; y el Gobernador, Sr. D. Manuel Cojo Varela se dirige al Alcalde de León en siguientes términos: «El Sr. Vicepresidente de la Comisión provincial en 1º del actual me comunica el acuerdo siguiente: Remitido el plano del proyecto de verja […] habiendo emitido informe el Arquitecto provincial con algunas observaciones respecto al proyecto […] que se le remita la adjunta copia de dicho informe para los efectos que estime conveniente como asunto de su competencia». [ADPL. Caja 20104-8]

Mientras esto sucede en León, es ahora el escultor Marinas quien desde Madrid apremia al Sr. Vicepresidente de la Provincial, D. Félix Argüello Vigil (con el envío de dos cartas, la segunda con fecha 2 de marzo del actual, donde requiere el pago del 2º plazo para no tener que demorar por más tiempo la fundición de la estatua de Guzmán). El 11 de Marzo del vigente, la Comisión de Fomento se dirige al escultor Aniceto Marinas para informarle que por cargo del Vicepresidente de la Comisión provincial: «…tengo el gusto de contestar a V. la suya de 2 del corriente manifestándole que puede V. girar contra esta Diputación la cantidad de 5.933, 85 pts. importe del 2º plazo». A partir de este momento, el creciente protagonismo que adquiere el Arquitecto provincial, tras hacerse cargo de los trámites que faltan para llevar a buen puerto la erección de la estatua de Guzmán (el Bueno), quedará patente: primero en la carta que recibe del Arquitecto director, D. Gabriel Abreu, donde expone: «Mi estimado amigo y compañero: Recibí oportunamente su carta y los datos […] El día 10 del corriente hizo seis meses que se efectuó la recepción provisional del pedestal y según el contrato queda por hacer la definitiva y abonarme el 2º plazo […] A la mayor brevedad remitiré el proyecto de castillejo y el aumento de cimentación»; y segundo, desde el momento en que la empresa Masriera y Campins desvía hacia su persona la información del estado en que se haya el proceso de fundición. Consecuencia directa de este cambio, es la carta que el 28 de marzo del actual dirigía a D. Francisco Blanch y Pons, donde dice: «nos cabe la satisfacción de participarle que ha llegado á esta el escultor Sr. Marinas y está ya trabajando en el retoque final del modelo en cera […] Confirmamos que no ocurriendo ningún percance, la estatua quedará terminada con tiempo para que la inauguración del monumento tenga lugar para el próximo verano».

¡Por fin se ponía fecha a la tan esperada inauguración (verano de 1890)! No obstante, antes de que se descubriera la estatua de Guzmán (El Bueno) se debía proceder a la recepción definitiva del pedestal, y redactar un escrito fijando «el día nueve de Mayo de mil ochocientos noventa y nueve, a las nueve de la mañana […] reunidos los tres Sres. D. Modesto Hidalgo, Diputado provincial y delegado por la Comisión provincial […] D. Gabriel Abreu y Barreda Arquitecto autor del proyecto y el Arquitecto provincial…». Pero el día fijado esta no tuvo lugar, y la Comisión de Fomento en un informe posterior, dejó constancia que la recepción definitiva del pedestal se había supendido «por no haberse presentado el Sr. Abreu, ni ninguna otra persona en su nombre». Las razones de su ausencia se conocerán en el Capítulo IV.
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