Publicidad
"Era necesario crear algo más partiendo de la nada"

"Era necesario crear algo más partiendo de la nada"

LNC CULTURAS IR

Las nueve mujeres artistas que conforman el colectivo Nosotras regresan al Ateneo Cultural El Albéitar con ‘Nada y más’. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Las nueve mujeres artistas que conforman el colectivo Nosotras regresan al Ateneo Cultural El Albéitar con ‘Nada y más’. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 27/01/2022 A A
Imprimir
"Era necesario crear algo más partiendo de la nada"
Arte Nosotras, el colectivo de mujeres artistas, regresan al espacio expositivo del Ateneo Cultural El Albéitar con una muestra marcada por un estado anímico que impedía a las nueve creadoras centrarse en algo tangible y cercano
Desde 2019 el grupo de profesoras de dibujo Nosotras no exponía en El Albéitar, en aquella ocasión con la exposición prepandémica titulada ‘Por los suelos’. En esta ocasión y con fondo pandémico presentan la exposición ‘Nada y más’, que aporta la variedad que dan nueve creadoras diferentes con formatos y estilos distintos en los que cada cual va por su línea y su forma de trabajar. Para crear las obras de esta exposición se nutren de las experiencias, sensaciones, y emociones vividas en estos dos años.

Como ellas mismas nos dicen: «Este tema surgió del estado anímico que nos impedía centrarnos en algo tangible y cercano. Nos vimos en el vacío que representaba el aislamiento, el desconcierto, el tedio, el desánimo, la incertidumbre, de ahí la NADA».

Y es que el confinamiento impuso una situación diferente a las anteriormente vividas y ellas lo explican perfectamente del modo siguiente: «En esos momentos, en los que la vida quedaba detenida, frenada la actividad y hasta el pensamiento, costaba definir un planteamiento personal sobre un tema concreto. Pero había algo MÁS: era necesario crear algo más, partiendo de la nada. Aquí presentamos el resultado de ese trabajo, realizado en soledad pero que se engrandece al multiplicarlo por nueve inspiraciones distintas».

La exposición, que se inauguró el viernes 21 de enero con la participación de los representantes de la Universidad y la intervención de Pepe Tabernero, es el resultado de ese trabajo en solitario en el que ese más había salido de la nada.

La exposición está articulada en tres espacios: La sala pequeña, de la NADA, con una instalación en la que se puede ver la proyección en la que se coloca esa palabra en un entorno negro para dar sensación de vacío; la sala principal y el pasillo, donde se coloca la mayor parte de la obra, y una sala más pequeña en la que, con el tema de la música como eje vertebrador,  se hace un homenaje al coordinador de las actividades culturales de la Universidad, Pepe Tabernero, quien ha sido el alma de la cultura en El Albéitar y en la Universidad durante los últimos treinta años.

Las artistas presentan sus obras en los espacios amplios de la sala principal y el pasillo y una pieza cada autora en la dedicada a la música.

Adela Pérez tiene piezas sobre los rastreadores, grabados sobre las energías renovables con grabados de molinos generadores de electricidad, en los que los pájaros son los que matan a los molinos. Sobre el sentido de lo que ha presentado dice: «Yo hablo mucho conmigo pero nunca digo nada de mi. La realidad y los sentimientos se evidencian y se transmiten. Eso es el arte».

Araceli Larrán tiene un enfoque especial sobre la mujer y dice: «En la propia lucha interna contra esta situación, estas obras realizadas de forma intermitente durante estos años se materializan en un proceso de creación y destrucción, presente especialmente en la obra ‘Niké’, mujer descabezada por el encuadre que simboliza la victoria en este proceso; se me presenta como un guiño a la obra clásica, ‘La victoria de Samotracia’. Este proyecto representa a la mujer que sale, que embiste, que vence. Es una fuerza interior, algo visceral que a través de diferentes mujeres sirve de excusa para expresarme, como una explosión. Es un revulsivo de emociones. Es un grito: ¡Libre!». Además presenta una serie de pizarritas elaboradas en plena pandemia, a falta de otro soporte.

Olga Llamas presenta cuadros en diferentes soportes, óleos sobre lienzo e imágenes en soporte digital en las que dentro de su peculiar estilo muestra sus realidades, sin tener en cuenta la pandemia, más que en uno en tonos oscuros y depresivos. Para ella son las imágenes de sus sueños y dice: «Mis imágenes afloran en el papel o en el lienzo como una metáfora de un mundo imaginario que se construye a sí mismo. Laten en un lugar incógnito, y se transforman y se crean como seres vivos en constante evolución. Nos hablan de lo incierto, de lo desconocido que no sabemos expresar racionalmente. Son latidos del ser que aflora en nuestros ojos internos».

Pilar Fornes trae varias obras diferentes sobre distintos temas, tanto retratos como figuras humanas en diferentes actitudes. Su opinión acerca de estas pinturas es la siguiente: «Mi obra reflexiona sobre este tiempo de incertidumbre, melancolía y soledad del ser humano, representada en una serie de retratos que reflejan ese estado anímico en el que yo me encontraba».

Encarna Campesino comenta sus piezas de este modo: «Las obras de esta exposición parten de la NADA para llegar a este MÁS en el que, una mujer, aún mostrándose tal cual es, resplandece en mitad de la penumbra y el desasosiego. Desnuda, sola, y a pesar de estar oculta tras una mascarilla protectora, es capaz de llegar muy lejos gracias a su fortaleza, materializada en el brillo de un gran diamante». Presenta obras en rotulador azul, muy trabajadas y con la idea de la mujer y el confinamiento como eje principal.

El comentario de Eulalia Parra sobre sus trabajos es el siguiente: «Mis fotografías, los grabados y la instalación, son distintas expresiones artísticas, influenciadas por dos años huecos, dónde mirar por la ventana era soñar con bosques encantados. La NADA ha sido vencida por la ilusión y el deseo de superación.  Soñar con tiempos mejores, abrir ventanas y respirar».

Tránsito Esteban comenta dos de sus motivos: «La obra ‘Tiempo de duelo’ es una vía de escape. Hay mil maneras de llorar y de todas ellas se ha de renacer. ‘Los vigilantes’ forman un dúo. Pertenecen a los sueños, vigilan y pueblan los campos. Él, coronado como Baco, nos trae el lúpulo y la cerveza y ella, como la madre tierra, nos sugiere la vida, la fuerza  y la belleza. Para mí, que procedo del campo, son símbolos arcaicos renovados».

La obra de Itxaso Garmendía es más matérica con elementos extraídos de distintas procedencias en diferentes lugares, así como zarcillos de parras que parecen alambres y explica acerca de estas obras: «A partir de objetos encontrados surgen relatos con componentes críticos. En las piezas ‘Actualización marina’ y ‘Parábola del sotobosque’, el problema del plástico contaminante aparece latente. En la pieza ‘Vidas conectadas’, los zarcillos de las cepas, que anteriormente había imitado con alambre de cobre, esta vez son reales y parecen imitar alambres. La belleza de los zarcillos aparece reflejando las conexiones vitales que nos unen: Amistades, amores, familia, que llegan a parecer, o incluso llegan a ser, más fuertes que los hilos de nuestras propias vidas».

Ana Parra presenta una serie de imágenes de grietas en la roca que ha intervenido con colores y acerca de esta obra presenta su poema: «Cuando la realidad se vuelve pétrea, se resquebraja, se quiebra, el vacío llega, la Nada se apodera, llega el momento de intervenir. Intervenir la propia realidad, salir de nuestro lienzo, ahora blanco y sin sentido, llevar el color a la superficie misma del día a día. Pintar la dureza de la piedra de la existencia. Pinceladas o simples gotas que nos permitan volver a respirar, retomar el aliento, tintar las grietas aún sin cerrarse, manipular  la realidad para poder vivirla, poder continuar, poder avanzar. Convertir la NADA en MÁS».

El grupo Nosotras rinde homenaje a Pepe Tabernero en su exposición ‘Nada y Más’ dedicando una sala a la música, una de las grandes pasiones de Pepe Tabernero, que ha marcado su vida. En la sala reúnen nueve obras de cada una de las componentes del grupo, animadas por la mítica Jukebox rennotte 30, de los años 60, recuerdo entrañable de la música de otros tiempos, y custodiadas por la imagen de Pepe Tabernero en su lugar de trabajo.

Completan la sala nueve piezas en formato LP, que componen un libro de artista que le entregará el grupo al finalizar la exposición.

La exposición ‘Nada y más’ permanecerá hasta en el Ateneo Cultural El Albéitar hasta el día 25 de febrero.
Volver arriba
Newsletter