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El Sermón de la Montaña

El Sermón de la Montaña

OPINIóN IR

27/01/2015 A A
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El Sermón de la Montaña
Mariano Rajoy ha pronunciado estos días una frase bastante desafortunada, diciendo que algunos confunden la política con el Sermón de la Montaña. No entiendo lo que pretendía señalar, pero digamos que si se toma al pie de la letra, habría que decir que se le ha visto el plumero. El Sermón de la Montaña, que recoge las principales enseñanzas de Jesucristo, debería ser sin duda la mejor fuente de inspiración para cualquier gobernante que quiera servir adecuadamente a su pueblo. En primer lugar recoge unos principios éticos realmente insuperables, con validez universal, como son los diez mandamientos. No vendría mal que los políticos los tuvieran en cuenta, por ejemplo en el no robar, no matar y no mentir. Pero, hay que añadir a esto una clara defensa de los pobres, de los que pasan hambre, de los que sufren, de los perseguidos… Eso son las bienaventuranzas.

Si lo que Rajoy quería decir es que los políticos no deben tenerlo esto en cuenta, apaga y vamos. Entonces se entiende que les moleste el Sermón de la Montaña y su Predicador. Ahora bien, es posible que quisiera decir otra cosa y así quisiéramos entenderlo. Hay partidos políticos cuyo programa sí coincide en parte con el Sermón de la Montaña, dado que siempre tienen en sus labios a los pobres y a los necesitados, a los que son víctimas de las injusticias, a los desahuciados…

No deja de ser un discurso atrayente. Los estamos oyendo últimamente con mucha frecuencia, y no solo en Grecia. En realidad algo malo han hecho mal los gobernantes para que en ese y en otros países haya tanto sufrimiento y tanta desigualdad. En este sentido es muy saludable que el pueblo pueda manifestar su descontento. Resulta significativo que a veces ese discurso tenga coincidencias con el Evangelio, con el Papa y con la Doctrina Social de la Iglesia. Lo que ocurres es que hay también notables diferencias y que no es lo mismo predicar que dar trigo y que no basta con denunciar los males, sino que hay que dar soluciones realistas. El Evangelio y la Doctrina de la Iglesia no son populismo y por eso Rajoy debería tener más en cuenta el Sermón de la Montaña.
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