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El inicio de un viaje en primera clase

El inicio de un viaje en primera clase

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Juan Pablo se dispone a sacar de puerta en el día de su debut en Primera División, en un Villarreal - Alavés. | FERNANDO GARRIDO Ampliar imagen Juan Pablo se dispone a sacar de puerta en el día de su debut en Primera División, en un Villarreal - Alavés. | FERNANDO GARRIDO
Jesús Coca Aguilera | 22/09/2022 A A
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El inicio de un viaje en primera clase
Fútbol El leonés Juan Pablo, que es ahora entrenador de porteros del Sporting tras serlo antes en China y Ecuador, debutó hace justo 20 años en Primera, donde jugaría 142 encuentros
Aquel 22 de septiembre de 2002 fue inolvidable para uno de los mejores jugadores leoneses de la historia, pues de hecho está en el top10 de los que más partidos han disputado nunca en Primera División. Para un chico nacido en León, formado desde infantiles hasta llegar al filial en la Cultural, que tuvo que irse de casa a probar suerte en otro destino porque no le hicieron hueco en el primer equipo culturalista, y que acabó convirtiéndose durante más de una década en un fijo en las dos máximas categorías del fútbol español.

Ese día, del que este jueves se cumplen 20 años, Juan Pablo Colinas debutaba en Primera División. Era el inicio de un largo viaje en primera clase, que le llevaría luego a pasar además de por ese Alavés en el que se estrenaba, por el Numancia, el Tenerife, el Sporting de Gijón, el Maccabi israelí y el AEK Larnaca chipriota. El momento en el que comenzó a hacerse realidad el sueño de un leonés que acabaría jugando la ‘Champions’ y disfrutando de la parte más bonita del fútbol.

Fue un Villarreal - Alavés, de la quinta jornada del año en el que Juan Pablo había pasado a ser segundo portero del primer equipo tras dos en el filial. Y fue redondo, puesto que además su equipo ganó y él dejó su portería a cero, pues el resultado fue 0-1.

«Nunca hubiese imaginado todo lo que viví después, fue cumplir el sueño con el que empiezas a jugar» Por eso, no es de extrañar que no se olvide. «El tiempo pasa muy rápido, pero sabía que era este día. Mi carrera por suerte fue larga y tuvo muchos buenos momentos, pero si tuviera que quedarme con uno sería ese día del debut en Primera, porque es con lo que sueñas cuando empiezas a jugar. Ese día fue muy bonito, el primer paso de la suerte que he tenido de vivir disfrutando del fútbol de élite al máximo nivel, aunque ahora que ya ha pasado todo debo decir que tras ese partido nunca me hubiese imaginado todo lo que he vivido después», reconoce el meta, que una vez retirado continúa vinculado al fútbol como entrenador de porteros, cargo que ostenta actualmente en el Sporting de Gijón de Segunda División.

De aquel día recuerda Juan Pablo que «veníamos de ganar la eliminatoria de la Copa de la UEFA y Richard Dutruel se había hecho daño en un hombro y seguía con molestias, así que intuía que tenía posibilidades de jugar, pero no te lo crees de verdad hasta que llega el domingo y el míster da la alineación y me dice que voy a jugar, es una ilusión muy grande y una gran responsabilidad, en ese momento impresiona, pero las sensaciones fueron luego muy buenas».

«Cuando te lo dicen es una gran ilusión y una gran responsabilidad, en ese momento impresiona» Y tanto que lo fueron, pues cuentan las crónicas de aquel choque que salvó el triunfo de su equipo con una gran intervención en el tramo final al mítico delantero Martín Palermo. Una vez recuperado Dutruel, su rol de segundo portero era claro, pese a lo cual disputaría ese año cinco partidos, los primeros de los 142 que acabaría disputando en Primera División.

Y para ello fue clave la etapa en el Numancia, donde jugaría tres temporadas en dos etapas diferentes. «Es donde realmente empiezo a jugar de forma regular, me salen buenos años que me permiten dar el salto», señala Juan Pablo, dejando claro no obstante que «a pesar de venir al filial, yo siempre digo que formarme me formé en la Cultural, pese a que no llegara al primer equipo. Siempre se me pregunta por aquello, pero yo nunca guardé rencor ni me sentó mal, son situaciones que se dan en el fútbol, estoy muy orgulloso y contento de cómo se me dieron las cosas luego y aquella decisión del club fue muy respetable, de hecho siempre les he deseado que les fuera lo mejor posible. Nunca se dio la opción de volver, sólo de rival una vez el primer año con el filial del Alavés, porque afortunadamente para mí y desafortunadamente para ellos estuve en el fútbol profesional y ellos sólo un año, aunque esperemos que ahora con el Centenario se consiga regresar».

«Ahora disfruto desde otro lado. Intento entrenar de la manera en la que querría que a mí me ayudasen» En cualquier caso, sería con ese Numancia donde jugaría por primera vez 37 partidos en Primera, descendiendo y pagando dinero para irse al Sporting, con quien en los tres años siguientes jugó en la máxima categoría: «Los años de Gijón fueron increíbles, por la cercanía con León, por el nexo de unión con la gente, porque me identifiqué con la ciudad...Se puede decir que a nivel mediático fueron mis mejores años, pero en el Numancia también estuve a un gran nivel».

Sin embargo, tras un año más en Segunda con el Sporting, con quien le había tocado volver a vivir la dureza de un descenso, hizo las maletas rumbo al extranjero, donde durante dos temporadas y unos meses de una tercera militó en el Maccabi israelí, de donde guarda el que quizá haya sido el peor momento de toda su carrera... pero que también le abrió una puerta que ha marcado lo que ha venido después de ella.

¿Lo malo? Que tras clasificarse para la fase de grupos de la ‘Champions’, siendo además Juan Pablo clave en ello y viniendo de ser dos años seguidos titular indiscutible, le cortaban al fichar a otro portero que también ocupaba como él plaza de extranjero: «Con el tiempo puedes entenderlo, pero en su momento fue algo muy complicado de vivir, con los descensos ha sido lo peor».

Tras ello estuvo media temporada de nuevo en el Numancia en Segunda y cerró su carrera como futbolista en el AEK Larnaca de Chipre. «Tuve mucha suerte, pude seguir jugando hasta que me faltaban unos meses para cumplir los 40, tuve una carrera larga en la que disfruté mucho, llena de muchas experiencias. Me gustaría seguir, pero el cuerpo no da para más y estoy disfrutando desde otro lado, ya que según lo dejé me saqué el título de entrenador de porteros de la Federación y al poco me llamó Jordi Cruyff para irme con él».

«Quería conocer otras culturas y países, tener una mente más abierta y otra idea del fútbol mundial» Y es que con el hijo de Johan había coincidido muchos años atrás en el Alavés, «no es que fuésemos amigos desde entonces pero sí que mantuvimos la relación», y fue quien le fichó estando de director deportivo al Maccabi.

Con Jordi se fue a China, donde militó en el Shenzhen FC y en el Chongqing Lifan, y también a la selección de Ecuador, en una aventura cortada antes de tiempo por la pandemia.

«Al irme del Sporting tenía claro que quería conocer otras culturas y países, aprender idiomas, tener una mente algo más abierta y otra idea del fútbol mundial. Me he adaptado a otras cosas y vivido situaciones difíciles, pero también he aprendido mucho y conocido personas que se suman a tu camino y se quedan contigo, de hecho mi idea en el futuro es seguir conociendo otros países en el futuro», reconoce un Juan Pablo que como entrenador de porteros intenta «entrenarles de la manera en la que me gustaría que a mí me ayudasen. De todos los que me han entrenado a mí me quedo con frases y detalles, pero luego cada maestrillo tiene su librillo y yo busco que mejoren en lo que creo que requiere esta posición hoy en día».
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