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El informe psiquiátrico sobre Montserrat detecta un trastorno de ideas delirantes

El informe psiquiátrico sobre Montserrat detecta un trastorno de ideas delirantes

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Montserrat González, autora confesa de los disparos que mataron a Carrasco, junto a su hija, Triana Martínez. | SPEND IN Ampliar imagen Montserrat González, autora confesa de los disparos que mataron a Carrasco, junto a su hija, Triana Martínez. | SPEND IN
Alfonso Martínez | 25/04/2015 A A
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El informe psiquiátrico sobre Montserrat detecta un trastorno de ideas delirantes
Caso Carrasco Triana no censura abiertamente la conducta de su madre por su "simbiosis" con ella
«Trastorno de ideas delirantes (tipo persecutorio)». Es la principal conclusión del informe psiquiátrico elaborado sobre Montserrat González, la autora confesa de los disparos que acabaron el pasado 12 de mayo con la vida de la entonces presidenta de la Diputación y del PP de León, Isabel Carrasco, cuando cruzaba una de las pasarelas que cruzan el río Bernesga.

Este trastorno supone, según el informe, un «déficit grave» en sus capacidades de conocimiento y voluntad, que se ven por tanto condicionadas.

El resultado de la explotación psiquiátrica, basada en entrevistas con la propia Montserrat, refleja que tiene una inteligencia «dentro de la normalidad».

Respecto a Carrasco, la asesina confesa recuerda que aprendió de su abuelo que «la mala hierba debe cortarse» y en este sentido defiende que «solamente ha hecho justicia». «Era necesario que muriese, era una perra mala. Yo solamente he hecho un bien a la humanidad», señala Montserrat González durante las entrevistas psiquiátricas efectuadas por los peritos.

Montserrat González, a los peritos: "Sólo hice justicia. Era necesario que muriese, porque la mala hierba siempre debe cortarse" El informe asegura que estas ideas permanecen «inamovibles e impermeables a la crítica», por lo que la asesina confesa de Carrasco «entiende pero no acepta la maldad moral y la antijuricidad de su conducta». Es por eso que los peritos concluyen que su frustración nace del hecho de haber sido detenida y encarcelada, pero no de haber disparado a la entonces presidenta de la Diputación y del PP de León.

Los psiquiatras creen que la génesis de estas ideas nace de las supuestas injusticias cometidas por la víctima contra la persona de su hija, Triana Martínez, pero defienden que la «elaboración» que le lleva a esa «necesidad de hacer justicia» es «delirante y claramente patológica». Esto hace que se constituya un «trastorno psiquiátrico».

El informe detalla además que cuando se le argumenta que pudieron acudir a miembros del PP de mayor rango que Carrasco para exponer las supuestas injusticias hacia Triana, Montserrat González replica que era «amiga personal de los diferentes presidentes del partido» y que era «todopoderosa».

El trastorno de ideas delirantes que dictamina el estudio psiquiátrico de la autora confesa del crimen de Carrasco tiene por tanto su estímulo en la «persecución» que sufría Triana. Este trastorno la lleva a considerar que sólo la muerte de la víctima permitiría a madre e hija «recuperar el bienestar y la tranquilidad». El informe concluye además que no hay arrepentimiento ni remordimiento, ya que ni siquiera cuestiona la legitimidad de sus actos.

El fuerte lazo entre ambas lleva a una persecución y a la necesidad de eliminar a la "demonizada" víctima para "poder vivir en paz" La relación de «simbiosis» que existe entre Montserrat y Triana es objeto de análisis en los análisis psiquiátrico de ambas. Se destaca en el primero que ambas alternaban juntas, tenían amigas comunes e iban de viaje, lo que, a juicio de los peritos habría provocado que el marido de Montserrat y padre de Triana se sintiese «desplazado» por ese «especial lazo afectivo».

Por su parte, el informe psiquiátrico de Triana refleja que no censura abiertamente la conducta de su madre «por imposición patológica, dentro de una relación de dependencia de base afectiva y de motivación inconsciente». Es por eso que, pese a su inteligencia, Triana no es capaz de poner en tela de juicio la conducta materna al disparar contra Carrasco, algo que los peritos atribuyen a que «la simbiosis se ha producido y se ha fortificado a lo largo de los años». Es esta relación la que le lleva a elaborar el delirio de persecución y de la necesidad de eliminar a la «demonizada» víctima «para poder vivir tranquilas y en paz».

El informe detalla que a los doce años Triana sufrió una escoliosis que requirió el uso de un corsé hasta su mayoría de edad, lo que contribuyó a fortalecer el vínculo con su madre y supuso un handicap para posibles relaciones sentimentales. Los psiquiatras recogen además que Triana les explicó el episodio en el que Carrasco le pidió que acudiera a su domicilio para arreglar un teléfono, momento en el que intentó besarla, por lo que se marchó al sentir «repugnancia».

Amplia radiografía de la personalidad de las dos principales imputadas


Los informes psiquiátricos hacen una amplia radiografía de las dos principales imputadas por el crimen de Carrasco. De Montserrat González, los peritos destacan que se trata de una persona «de rápida comprensión y aprendizaje», con una inteligencia «superior a la media y buena capacidad intelectual». En la actualidad tiende a la «soledad», puesto que «está a gusto sin la compañía de otras personas y teme al futuro por los hechos que ha cometido, pero siente más resentimiento que arrepentimiento», según el informe psiquiátrico. Mientras, de su hija, Triana Martínez, los peritos destacan en primer lugar que tiene una inteligencia mucho más elevada que la media y la definen como independiente, competitiva y austera. Otros rasgos que el informe destaca de su personalidad son la de ser «más entusiasta e impulsiva que prudente y más animada que reprimida». Finalmente, destacan la «dureza interior» de su carácter».
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