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El cuarto jinete

El cuarto jinete

OPINIóN IR

21/02/2021 A A
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El cuarto jinete
Decíamos ayer… el último domingo, por mejor concretarlo, que tres eran los ‘jichos’, los aspirantes in pectore, dispuestos a gobernar el PP de León cuando se sustanciara el deseado congreso provincial. A saber, el actual presidente y delegado Territorial de la Junta, Martínez Majo, el ahijado eventual de Silván, David Fernández –que trabajó a sus órdenes en el Ayuntamiento–, y el senador y alcalde de Almanza, Javier Santiago Vélez. Y un cuarto –al taburete se le pretendía añadir otra pata a mayores–, encuadrado en la categoría de los pesos pesados y que, por mucho que se empeñaran desde el Bierzo o, más en concreto, que se empecinara un conocido bodeguero y alcalde, no iba a poder ser. Nadie discute en León, en Valladolid o en Madrid, que el magistrado en excedencia y consejero de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, es un hombre brillantísimo. Y cabal. Y a decir verdad –y sin exageraciones fatuas– está a años luz de la media que le rodea. Pero no van por ahí los tiros. De momento.

Dicho esto, había varias razones para el descarte. Primera y fundamental, porque Suárez-Quiñones no cubre el periodo de carencia en cuanto a afiliación. Lleva menos de un año abonando la cuota y para optar al despacho del Paseo de Salamanca se requiere un mínimo de doce meses de ‘afore’. Segunda y presumible, porque aun en el supuesto de que estuviera amparado por todos y cada uno los sacramentos estatutarios, sería una entelequia por su parte que abandonara la Consejería. Se mueve en otras ligas. Y tercera y muy significativa, que dada la yuxtapuesta y delicada situación por la que atraviesa el partido –Cataluña, el ‘caso Bárcenas’ y la huida hacia adelante con la venta de la sede de Génova– la cosa no está para ruidos.

Lo más sensato es sospechar que, ahora mismo, el condumio se esté preparado en el interior de las despensas y no sobre los fuegos de las cocinas por mucho que, en contrario, haya quien presuma de manejar ‘información de primera mano’. La postura de Casado y su brazo ejecutor, García Egea, va a ser determinante para aclarar la situación. Entre Santiago Vélez y Fernández anda el juego. Por el contrario, la que asuma Fernández Mañueco –el protector de Majo–podría crear un cisma de garabatillo si al final no hay cambio de cromos. Que tampoco se desecha. Es la variable que se ‘malicia’.

Decía la ‘señá’ Quica, la de Villaquilambre, que «no va el rau con el cataplaú». Y acertaba. O lo que es lo mismo, cada mochuelo a su olivo. Mientras, el cuarto jinete galopa sobre brioso corcel. Quedan los tres ‘jichos’ y una secretaría general en impasse de la que nadie habla. Quizá por ahí, la ‘autoridad’ berciana podría meter mano. Es otro de los cartuchos posibles.
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