Lamentan que esa sea la política y no la del diálogo «nos están haciendo la política del vacío y de ningunearnos y si ese es el camino, seguro que nos pillan aquí comiendo las uvas de fin de año», dice Juárez. Asegura que sus fines permanecen intactos: conseguir que las listas de espera bajen, usando el hospital en toda su extensión «ahora está infravalorado, porque solo funciona al 50%, pero siguen privatizando servicios, algo que no entendemos. Hay gente que espera a que le detecten un cáncer en urología dos años y eso no se puede permitir», dice. Juárez deja claro que «todos somos iguales y pagamos nuestros impuestos», por eso considera que el encierro está más que justificado «pedimos nuestros derechos, nada más». Por eso lamenta que se les invite a levantar la protesta y recuerda que lo harán cuando «trabajen para solucionar los problemas» y no para hacerles difícil la reivindicación, impidiéndoles comer en el hall o encendiendo las luces por las noches, en las que el aire acondicionado funciona alto.
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