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El Ayuntamiento de León, 400 años de inmaculismo

El Ayuntamiento de León, 400 años de inmaculismo

TRIBUNA DE OPINIóN IR

Máximo Cayón Diéguez | 09/10/2021 A A
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El Ayuntamiento de León, 400 años de inmaculismo
La municipalidad leonesa ha sido siempre defensora del dogma inmaculista. El 15 de noviembre de 1315, el concejo legionense y el cabildo catedralicio firmaron una concordia, que se conserva en el Archivo Municipal de León, relativa a la construcción de la muralla del burgo nuevo, edificada en tiempos de Alfonso XI, donde se aprecia un interesante sello de cera que representa a la Purísima Concepción. Dicha muralla, que se conserva todavía a grandes trechos, tenía ocho puertas, todas ellas desaparecidas.

Manifiestamente, la veneración a la Inmaculada Concepción de María tiene en nuestra ciudad unas raíces muy arraigadas. Si el Breviario y Ritual del siglo XII de la Real Colegiata de San Isidoro, recogía ya la celebración de la fiesta de la Purísima Concepción de la Reina de los Çielos, en las disposiciones establecidas en el ‘Resumen de las Políticas Ceremonias con que se gobierna la ciudad de León’, por Francisco Cabeza de Vaca Quiñones, Marqués de Fuente Oyuelo, tratado protocolario de 1693, en el capítulo V, donde se registra ‘Cómo se da la posesión a los Caballeros Regidores’, entre otras obligaciones inherentes al cargo, resalta con luz propia el compromiso «de guardar y defender el Misterio de la pura y limpia Concepción de María Santísima, Señora nuestra, en el primer instante de su ser natural».

Esta devoción inmaculista está acreditada visiblemente en una hornacina en la plaza Mayor que, lejos de ser un elemento más de la topografía urbana, revela la catolicidad de los leoneses del siglo XVII. De igual forma, en la otrora plaza Circular, lo abona la talla realizada, en 1955, por el escultor astorgano Marino Amaya. Y, de idéntica manera, lo confirma en la iglesia de San Marcelo, una imagen de la Virgen Inmaculada, obra de Gregorio Fernández, que se estima que fue un encargo encomendado a este célebre imaginero a raíz del Voto Concepcionista, llevado a término en esta antigua Corte de Reyes el 8 de octubre de 1621, hace ahora, en estos días nuestros, cuatrocientos años. Entonces, reinaba en España Felipe IV, y era obispo de la diócesis, Juan de Llano y Valdés.

Aquel día, bajo la presidencia de Luis de Corral y Arellano, Corregidor y Justicia Mayor de León, y con la asistencia de los regidores Juan de Meres Lorenzana, Francisco Moreno, Pedro de Lorenzana Buytrón, Francisco Ossorio de Escobar y Jerónimo de Castro y Mendoza, nuestro Corregimiento, reunido en solemne sesión, acuerda jurar y defender que la Santísima Virgen, Nuestra Señora, fue concebida sin pecado original. Del acta levantada por el escribano Pedro de Gavilanes, he aquí un fragmento: «El Juramento y Voto que tenemos determinado de hacer y hacemos de tener y defender que fue concebida nuestra Señora la Santísima Virgen Madre de Dios sin pecado original (...) se le damos y otorgamos con todas sus incidencias y dependencias, y prometemos y nos obligamos con nuestras personas y bienes (...) defenderlo con todo nuestro poder, personas y haciendas y no ir contra ello en manera alguna y si es necesario desde luego juramos por Dios Nuestro Señor poniendo nuestras manos derechas en una señal de Cruz, el cumplirlo así, pena de perjuros... ».

Protocolizado, pues, el Voto Concepcionista, pocos años más tarde, en 1656, el Corregimiento asiste por primera vez al Monasterio de la Purísima Concepción. La iniciativa se oficializó mediante acuerdo municipal de 24 de octubre de 1657, en cuyo texto se recoge «que todos los años se haga fiesta el día de Nuestra Señora de la Concepción» en el citado convento. Desde entonces, el Ayuntamiento de León mantiene vivo aquel acuerdo del siglo XVII. Y lo hace de un modo público y notorio, actualmente, cada ocho de diciembre, festividad litúrgica de la Virgen Inmaculada.

En dicha solemnidad, ‘en forma de ciudad’, es decir, acompañada por los cuatro Reyes de Armas, esto es, por los ‘maceros’, y precedida y anunciada por el clarín y el tambor, la Corporación Municipal se traslada desde la Casa de la Poridat hasta el predicho Convento de las MM. Concepcionistas, fundado el 10 de junio de 1516 por Leonor de Quiñones Enríquez, hija de los Condes de Luna, quien, para este fin, hizo entrega de su propio palacio. Un quinquenio antes, el 17 de septiembre de 1511, el papa Julio II, mediante la bula «Ad estatum prosperu», había aprobado la Regla de la Orden fundada por Santa Beatriz de Silva. Hace, por tanto, unos días, se han cumplido quinientos diez años de la aprobación de dicha Regla, que contiene doce capítulos.

Íntimamente ligado a las glorias y vicisitudes de esta Capital del Viejo Reino, el citado convento concepcionista, que es hoy el más antiguo de la ciudad de León, torre mística donde las religiosas, conscientes del legado recibido, mantienen y acrecientan el espíritu que resultó decisivo para la proclamación, tres siglos más tarde, del dogma inmaculista. Digno de subrayado es el hecho de que los cofrades del Milagroso Pendón de San Isidoro, el 10 de junio de 1663, en dicho cenobio, hicieron también voto fehaciente en defensa de la Concepción Inmaculada de María.

El dogma de la Inmaculada Concepción fue declarado solemnemente el 8 de diciembre de 1854. A las doce de la mañana del referido día, en la Basílica de San Pedro de Roma, Pío IX proclamaba ‘urbi et orbi’, mediante la bula «Inefabilis Deus», el unánime sentir de tantas generaciones cristianas y la creencia firme de la Iglesia de que la Madre de Dios fue preservada, desde el primer instante, inmune de toda mancha de pecado original.

Como es evidente, con muchas décadas de anterioridad, el Ayuntamiento de León corroboró de modo fehaciente esta creencia dogmática. Lo refrenda el indicado cuadrigentésimo aniversario que se cumple ahora del juramento llevado a cabo aquel 8 de octubre de 1621 por el Corregimiento de la ciudad de León.

La festividad del 8 de diciembre viene celebrándose en nuestra ciudad con rangos de solemnidad desde muy lejanos tiempos. Lo prueba el hecho de que ni siquiera el Covid-19 impidió el pasado año que el alcalde de León, José Antonio Díez Díaz, acudiera en visita protocolaria al Monasterio de las MM. Concepcionistas, en la referida festividad, haciéndoles entrega a las religiosas de la Orden de la Inmaculada de la obvención anual, que establece la tradición. Lo acompañó quien firma estos párrafos y, en consecuencia, da fe de ello.

Máximo Cayón Diéguez es Cronista Oficial de la ciudad de León
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