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El arte contemporáneo se cita en el antiguo monasterio

El arte contemporáneo se cita en el antiguo monasterio

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Carmen Coque, Fran de Gonari y Carlos Luxor ante su instalación en la sacristía. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Carmen Coque, Fran de Gonari y Carlos Luxor ante su instalación en la sacristía. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 10/08/2021 A A
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El arte contemporáneo se cita en el antiguo monasterio
Arte 'Palimpsesto creativo' es el nombre de la muestra colectiva que acoge Sandoval y que reúne obras de artistas leoneses y de otras provincias bajo el comisariado de Luis García
Como explicaba la señá Munda, Sandoval es una trinidad, uno y trino y ustedes que son tan listos lo sabrán explicar. Y eso ha hecho en este tiempo Luis García con la excelente y rompedora exposición que se inauguró hace varios días en el Monasterio de Sandoval.

Cierto que cuando la señá Munda explicaba a los visitantes el monasterio, las ruinas lo rodeaban todo. Algunas excavaciones se hacían de vez en cuando para cumplir el expediente y todo se desmoronaba si no hacían algo por sostenerlo. Solamente la iglesia se mantenía fuera de esa sensación de ruina y dejadez.

Sin embargo en las últimas épocas se han realizado actuaciones para mantener en pie aquello que sea posible y recuperar espacios como la panera. Tras años con un descontrol bastante deprimente Sandoval vuelve a renacer y esta exposición de arte contemporáneo es la prueba de ello.

Se toma el monasterio como si fuera un manuscrito que ha llegado a nuestro siglo, un manuscrito con restos borrados de cada una de las épocas en las que se fueron construyendo las edificaciones y sobre estos restos antiguos se coloca el nuevo arte, el arte contemporáneo, donde artistas leoneses en su mayoría presentan sus obras en los diferentes espacios. Y una de las características de este palimpsesto es que las obras no tienen una conexión unas con otras, como dice Luis García «las obras artísticas arrancan desde 1950 hasta ahora, hay de todo como retales y retazos, desde hiperrealismo a figuración orgánica, abstracción, expresionismo, de todas las tendencias, obras que tienen que ver con lo conceptual, con el dadaísmo reutilizado y revisionado, no sería una evolución histórica concreta sino como otro palimpsesto».

Porque, como explicaba la señá Munda Sandoval, o lo que queda de él, es uno, es un monasterio pero también es trino, la trinidad que dan los diferentes espacios: la iglesia, que lleva consigo la impronta de la religión, la panera que alude a la riqueza y la biblioteca que trae consigo la cultura y su difusión. Y en cada uno de estos espacios se van colocando las obras de artistas representativos del siglo pasado y del tiempo que ha pasado en el presente.

Comenzando por la panera, en cuyo exterior se encuentran tres piezas, la ‘Venus del tanga’ de Jonás Pérez, una mujer con su primitivismo característico, el abrazo de Conrado donde el color y las formas toman diferentes ángulos y la instalación de Efraín Ortega ‘Deriva’ con piedras del antiguo hospicio Obispo Cuadrillero.

Dentro de la panera, se ven varias vanitatis de Jonás y obras de Arroyo, Cuenllas, Antonio Carro, Pombo de los Arcos, Juan Manuel Villanueva, Tadanori Yamagochi, Georges Boulan, Francisco Reina, José Luis Casas,Fernando Mourelo, Joaquín Rubio Camín, Bil Basagoiti, Amador Rodríguez, Guillermo Basagoiti, María Odile Velá y otros en escultura. Además pinturas de Miguel Ángel Febrero, Jorge Quijano, Pablo Gago, Karlos Viuda, Aldo Sanz, Juan Rafael, Rafael Anel, José de León, Jonathan Notario, Modesto Llamas, Maeko Maeda, Herminia de Lucas, Ramón Isidoro, David Colinas, Manuel Jular, Caetano, José Guillou, Pedro Castrortega. Obra gráfica de Pelayo Ortega, Dora García, Luis Gordillo, Verbis y Amalgama gráfica, y además cinco videocreaciones de Isabel Medarde, Julián Álvarez, Jesús RR, Ruth Gómez y Rafael Anel que se visionan en este espacio de la panera donde se encuentra la mayor riqueza y potencia creativa.  Las obras que hay en la panera indican una evolución exhuberante del arte en este tiempo e indican esa riqueza artística que simboliza lo que es la panera.

El claustro lleva a la biblioteca que es en la actualidad un espacio bien conservado y que se utilizaba para exposiciones artísticas. Nada más entrar nos encontramos con una pieza de Paco Chamorro que parece emerger del suelo y tiene restos de pintura como los de los antiguos murales que había en el monasterio. Se sube al lado de una obra de Santocildes que representa una sebe y a la mitad se encuentra una puerta con vistas al refrectorio donde hay una instalación de Pablo JeJe en la que se ven unos monjes patibularios queriendo redimirse para alcanzar el cielo. Son pecadores, seres al límite de la sociedad dirigidos por un abad que también tiene lo suyo de maligno, todos ellos intentando de alguna manera salvar su alma.

A continuación aparecen tres mujeres clave, por un lado la belleza especulativa, una obra de Gus Geijo, luego la diosa Gea, de Julia Velázquez y al otro lado la mujer o diosa del románico de Alejandro Terán. Continúa con la instalación de esferas de Andrés Oslé. A continuación la cama del convento en la pared y la silla irracional en el suelo. Un lienzo amarillo rodea esta parte del claustro, símbolo de los trigales, de los campos amarillos, de la riqueza… A continuación los espíritus malignos de los monjes que parecen estar presos y luchan por escapar, una obra de Antolín. Y al fondo las palomas de Ana Cristina.

Antes de entrar en la biblioteca se encuentra la relación entre las artes plásticas y el mundo poético, lo que es la poesía visual de varios autores como Gustavo Vega, Cebolledo, Ángela Merayo, Pablo del Barco, Juan López de Ael y Julián Alonso. Al final, desde la ventana se ve un círculo en el suelo que representa el ora et labora, máxima del Císter.

El espacio de la biblioteca es como los antiguos scriptorius que son los que conservan la cultura y como todos los bienes culturales comienzan entroncados con la Naturaleza que va a ser el eje sobre el que pivotará la investigación de los artistas, y aparecen fotografías de la nieve, el agua, las plantas, la playa… creadas por  diferentes autores como Esther Santás, Carlos Pérez, Gus Berrueta, aunque el hombre ha tratado de explicar esos fenómenos naturales de muchos modos, por la ciencia o la religión y así lo expresan las piezas de Mario Castro, Richard Le Manz y Antonio Guerra. También los desastres naturales con obra de Jesús Salvadores sobre un incendio. A partir de la Naturaleza surge el fenómeno artístico, el textil, el papel y se entra dentro de la biblioteca. Hay fotografías realizadas por Esther Santás de Matavenero como aldea Natural y su biblioteca, una de Javier Casares. Todo ello alrededor de un mapa cosmológico familiar de Mónica Jorquera.

Isacio presenta una obra que hace referencia al archivo, Jesús Martínez con sus máviles y Ana Campos con una pieza textil presentan la unión de la labor investigadora y la creativa.

Tras la investigación llega la creación y así, se pueden ver fotografías realizadas por José Ramón Vega, Robés y Ferrero Villares de poetas y escritores como Julio Llamazares, Aldo Sanz y otros. En las vitrinas manuscritos de esos autores y otros como Gamoneda, Mestre, Victor M Díaz,  JC Pajares, Eloísa Otero, Zapico, Julia Conejo, Toño Benavides, Ildefonso Rodríguez, Tomás Sánchez Santiago, Marifé Bolaños, Jorge Pascual…

Además se ve la relación de Gamoneda con el arte y una fotografía sobre la luz de Amando Casado. Además Eloy Vázquez Cuevas.

Continúan obra gráfica de tipo diferente, de ilustración como los miembros de la Pila, Emiliano Ramos, Toño, Martín, Fer, Pepe Cáccamo con poesía visual, Amable Arias, Rodera, Nogal y algunos más. Se ven autores de la posguerra con Sáenz de la Calzada y la revista Claraboya.

En cuanto al posicionamiento crítico sobre la mujer en la sociedad Julia González Liébana presenta dos piezas mostrando cómo la mujer está maltratada en pleno siglo XXI. Una ilustración de Miguel Escanciano sobre cómo tuvo que sufrir en silencio y siguen una serie de fotografías de Carmen Díez, Marcelino Cuevas, Carlos Cuenllas, Vicente García.

Y planeando sobre todo ello todo los libros de Alexandra Santocildes, esos libros como pájaros en el techo, la fotografía de Luis Angel Vidal del Musac que está en los cielos por encima de todo y sobre esa foto el ogro de Eugenia Navajo, un ser mitológico leonés.

Al final está la biblioteca, el trabajo, el estudio y en la biblioteca uno de los intelectuales más importantes pero menos reconocido y valorado, que es muy importante en el nivel nacional e internacional, Luis Grau, el mayor defensor del leonesismo, pues sin ser de aquí es quien más ha defendido León, representado por un dibujo del gran artista Lolo con la colaboración de Moñi. Al fondo de la sala unas transparencias de Reme Remedios cierran el espacio artístico.

Desde el claustro se accede a la iglesia donde las esculturas de Vargas, Cosme Paredes y  Amancio acompañan al visitante junto con el osario de Marbán y la excelente muestra colectiva de las Vírgenes paganas, mientras que en la sillería se encuentran una serie de láminas, obra gráfica de Pepe Fuentes del año 1981 en las que muestra la situación de las diferentes formas de ver el mundo de las iglesias románicas con unas imágenes en las que se ve la realidad de estos entornos. Junto a ella una pieza de Adolfo Álvarez Barthe. Además se pueden contemplar obras de los pintores David del Bosque y Esteban Tranche.

En el interior de la iglesia se pueden contemplar esculturas  de Juan Manuel Villanueva y de Paco Suárez, Lucas de Santiago, Agustina Otero y Leopoldo Ferrán, Juan Manuel Villanueva, César Castaño, Marta de Paz Urueña, Javier del Río.

En la sacristía se pueden contemplar dos instalaciones provocadoras de Carmen Coque, Carlos Luxor y Fran de Gonari sobre la Verónica y la Virgen, mientras que en las salas adyacentes se puede contemplar la pieza de Sandra González en una y de Ana María Loreto en la otra. Al lado del armonio piezas de Belén y Uriarte.

Salliendo al exterior por la puerta lateral se encuentra una pieza de Carlos Cuenllas y un enorme lienzo de Sebastián Román sobre una ciudad montada con piezas de informática. Saliendo por la puerta principal se encuentra una pieza de José Luis Casas y otra de Gustavo Vega en mármol blanco.

Una exposición extraordinaria en la que se dan cita la mayoría de artistas leoneses y otros no leoneses pero con gran presencia en este lugar del planeta, solamente hay que decir a aquellos que están interesados en la cultura y el arte que no dejen de visitarla, pues aparte de conocer el monasterio podrán disfrutar de lo mejor del arte contemporáneo en nuestra provincia.
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