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Diosas monárquicas

Diosas monárquicas

OPINIóN IR

30/06/2022 A A
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Diosas monárquicas
La reina Letizia y las primeras damas de la cumbre de la OTAN pasearon por los majestuosos jardines de La Granja de San Ildefonso y a los pasillos de diosas clásicas y animales de caza se les vio esbozar una sonrisa. Fue un gesto mínimo y fugaz de las estatuas, tan imperceptible como la felicidad de un beefeater británico. Dicen que echan de menos a los monarcas. Que andan un poco hartas de la multitud en pantalón corto de mirada exótica y poco acostumbrada a la opulencia de palacio. De las carreras los días de San Fernando, Santiago y San Luis de los cientos de visitantes que hacen la ruta de las fuentes derrochando agua guiados por un funcionario que levanta una bandera de España en vez de un paraguas.

Ansiaban volver a sentirse importantes, protocolarias e impresionar mandatarios extranjeros como en su época de esplendor cuando miraban de reojo a Versalles. Ellas, que son por supuesto monárquicas, no han llegado a comprender demasiado esto del turismo de masas o la democracia y siguen añorando la polvareda de infantes a caballo, los paseos elegantes de las señoras y esa larga lista de chismorreos (que jamás contarán) de los que se acurrucaban entre la maleza con los maridos y las mujeres de otros. ¡Ay si hablaran! Estas dulces estatuas cambiarían la historia de España. Creían incluso, pobres melancólicas, que a la noche habría baile con orquesta en los salones y cacería el domingo adentrándose en la sierra.

Todo eso y algunas pocas cosas más pensaron al ver a Letizia encabezar el grupo y avanzar entre ellas que aguantaban su mejor pose y rezaban porque justo ahora no se les desahogara encima ninguna paloma. La comitiva llegó a la fuente del Baño de Diana que brotó como si fuera fiesta y la piedra se cubrió de agua. El camino de vuelta las invitadas se mostraron fascinadas y los mármoles satisfechos con el deber cumplido se cruzaban las miradas. Ahora se preparan ceremoniosas por si, de pronto, su rey vuelve y les visita mañana.
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