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Desenamorados

Desenamorados

OPINIóN IR

14/02/2021 A A
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Desenamorados
Muy pocas fechas resultan tan almibaradas como el 14 de febrero. Aunque venga de lejos, al menos desde las fiestas romanas dedicadas a la fertilidad, fue la Iglesia Católica quien la cristianizó por medio del supuesto mártir San Valentín, con sus dudosas leyendas a cuestas, y fue el comercio quien la sacralizó definitivamente en el altar de los expositores para mayor gloria de las ventas de temporada.

Sin embargo, tanta carga de amor lleva el día como fardos de desamor deja. O a la inversa, pues una y otros son haz y envés inseparables y cuanto más se ensalzan los enamoramientos más sobresalen a la postre los desenamorados, por más que no sean motivo de festejo ni se convoquen banquetes de desengaño. Lo decía de forma precisa y preciosa para la ocasión Rafael Sánchez Ferlosio: «No me quiere; tal vez no es Melibea… ¡Claro que es Melibea! Lo que pasa es que yo no soy Calixto».

Son los abatidos del amor, no los sumidos en el amor, quienes mejor expresan esos trastornos del sentimiento y por eso mismo habrían de ser celebrados tanto o más que quienes viven el arrebato. Sobrados van estos últimos de dopamina y otras sustancias químicas como para necesitar además mayor estímulo externo. En cambio, heroicos son quienes sobreviven a esos procesos y persisten en el sentir con devoción encomiable. Más aún en los tiempos del amor precario: se ama para toda la eternidad, sí, pero una eternidad fugaz y de episodios sucesivos; se ama hasta morir, sí, pero una muerte sutil y con retorno; se ama con todas las fuerzas, sí, pero unas fuerzas sometidas a un diseño leve y acomodado. Perenne es el arte de amar no obstante.

Brindemos entonces por la obstinación sentimental pero con indispensable continencia, veneremos los ritos del amor con la cautela de quienes conocen la acidez de los desamores y recordemos siempre lo que nos advertía el sabio Manuel Vázquez Montalbán: «¿Cómo amaríamos si no hubiésemos aprendido a amar en los libros? ¿Cómo sufriríamos? Sin duda, sufriríamos menos».
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