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Darío y Nerea: "Resinar es un trabajo muy duro, pero hay futuro"

Darío y Nerea: "Resinar es un trabajo muy duro, pero hay futuro"

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Darío en la diaria tarea de comprobar cuánta resina hay en los recipientos, en este caso un pote de cerámica ancho para pinos torcidos | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Darío en la diaria tarea de comprobar cuánta resina hay en los recipientos, en este caso un pote de cerámica ancho para pinos torcidos | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 13/06/2021 A A
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Darío y Nerea: "Resinar es un trabajo muy duro, pero hay futuro"
LNC Domingo Darío Carracedo y Nerea Castelo son dos jóvenes resineros de Castrocontrigo aunque trabajan en los montes de Pobladura de Yuso, pues en su pueblo se quemaron en el voraz incendio de hace unos años "y si te he visto no me acuerdo"
El todoterreno de Nerea y Darío va ascendiendo camino de los 10.000 pinos que ellos trabajan en el monte de Pobladura del Yuso y Darío, que lleva más años en el oficio de resinero, te va contando. «¿Ves estos? Se nota que este año no los trabajan. Son de un chaval que encontró otro trabajo y los dejó. Igual resina algo los fines de semana o en descansos, pero nada, es que el año pasado fue malo. Algunos lo dejaron.

Al llegar a ‘sus pinos’ y bajarte del coche te golpea un olor que no es a pinar, es mucho más, a resina, muy agradable. «Yo ya no lo noto».

- ¿Muchos años de resinero?
- Pues doce. Tres que llevaba en Castrocontrigo y ahora nueve aquí en Pobladura, desde el incendio aquel tan terrible que todos recordáis y yo más.
- ¿Os indemnizaron?
- Nada. Se dijeron cosas pero si te he visto no me acuerdo. Y eso que creo que siguen los mismos pero nada... el año pasado hubo unas ayudas a las que yo no pude acceder porque resino más de 5.000 pinos y los que sí lo hicieron les daban 1.000 euros, como mucho, ¿eso son ayudas?

Nerea sonríe como si lo hubiera escuchado muchas veces. Ella lleva tres años en el oficio, desde que es pareja de Darío, aunque parte de la pandemia la tuvo que pasar en Galicia, su tierra. «Me pilló allí».

- ¿Te gusta?
- La verdad es que sí. Estás en plena naturaleza, al aire libre, tienes cierta libertad de horarios... pero es duro.
- Es muy duro. Mucho frío en invierno, mucho calor en verano, y es un trabajo de temporada, lo que te obliga a tener otro oficio; yo trabajo en la construcción, que era mi oficio antes de la resina. De diciembre a marzo, por ejemplo, en la resina prácticamente no haces nada. Cuando más estamos en el monte es cuando más calor hace, somos guardianes gratuitos contra los incendios pues nadie tiene más interés en prevenirlos».

Recuerda Darío que, como decía al principio, el pasado fue un malo. «Aquí, en esta comarca, lo han dejado un par de ellos y los precios también fueron malos». (Los datos oficiales de la Junta dicen que la provincia perdió 11 resineros y se trabajaron 58.000 pinos menos que en 2019).

Sin embargo, Darío está convencido de que mejorará la situación: «Están todo el día hablando del mundo rural, la España Vaciada, pues en la miera (resina) hay trabajo y futuro; no oculto que es duro pero a mí me gusta».

No hace falta que te lo diga. Basta con ver cómo recorre los 10.000 pinos que trabaja, cómo le cuenta a Nerea los secretos que ella aún no conoce, cómo explica cada una de las herramientas específicas de este trabajo tan antiguo: las medialunas, las grapas, el hacha de picar, los potes, el alisador, los potes de cerámica: «Vienen muy bien para los pinos torcidos porque son más anchas y así no cae la resina al suelo».

Todo un mundo el de las marcas que va haciendo en los árboles, en cada una de las caras. «Cada una de estas hendiduras es un año. Las incisiones son las que provocan el exudado y que caiga la resina a los potes, que están sujetos por una grapa».

- ¿Y de los potes llenos?
- A las cubas, y a final de temporada a un camión de más de veinte toneladas que llenamos entre dos resineros y los llevamos nosotros a la fábrica. Yo lo llevo a la Unión Resinera, que está en Coca, en Segovia.
- Más de 20 toneladas, a casi un euro el kilo... es una pasta.
- Quieto, que tú también eres de los que no restan nada. El camión lo pagamos nosotros; alquilamos a la Junta Vecinal los pinos a 20 céntimos el pie, en este caso, por el aprovechamiento; Medio Ambiente de la Junta se lleva el 15% por la licencia sin sudar nada; suma el ácido con el que tratamos los pinos, las herramientas... ¿Sigo? Es que las cuentas de los demás siempre nos salen bien, las de uno ya no tanto.

- ¿Quién os enseñó?
- A mí, mi padre. A Nerea yo.
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