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Cultivar en Turingia

Cultivar en Turingia

OPINIóN IR

15/05/2020 A A
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Cultivar en Turingia
Tratando de inspirarme para esta columna de opinión, que por mí condición y por ser hoy el día de San Isidro Labrador tiene que tener contenido agrícola, cayó en mí mano una revista que edita para todo el continente europeo una conocida marca de tractores, en la que el tema central es el efecto del cambio climático y las opciones que tiene el campo para luchar contra la sequía y seguir defendiendo las cosechas. Los testimonios son de agricultores franceses, alemanes y suecos, es decir, la Europa húmeda, y las soluciones las previstas: almacenar agua cuando la hay en exceso, mejorar la estructura del suelo, hacer rotaciones de cultivos, y conseguir plantas más resistentes a la falta de agua. Para entender a los europeos del norte cuando hablan de sequía hay que saber que a ellos le llueve casi a la demanda, y que en los últimos años, cuando se produce una ola de calor, el desastre en sus cosechas anda por el 30 por ciento, no como aquí que pasamos de producir poco, que es lo habitual, a no producir nada. En la misma revista, y en tema diferente, el presidente de una cooperativa en Turingia (Alemania), se lamentaba de que en su zona, con unas precipitaciones históricas de más de 500 mm (similar a la provincia de León), en los dos últimos años habían bajado a los 300 en 2018 y algo menos de 400 en 2019. Bien, lo sorprendente es que con esas precipitaciones habían conseguido 6 toneladas de trigo por hectárea y algo más de cebada, nada comparable con las escasas 4 toneladas que se pueden conseguir en los secanos leones los poquísimos años excelentes. Y es que para conseguir buenas cosechas, además de hacer bien las labores y que llueva a tiempo, se necesita tener un buen suelo, que drene y que retenga humedad, que permita entrar en las parcelas y hacer las labores aunque hayan caído 40 litros de agua, y eso aquí no lo tenemos. Nuestro clima es duro, las lluvias caprichosas, y la calidad del terreno es tan mala que solo se mejora cuando se convierten en regadío. Por eso la agricultura de León va a dos velocidades, va desacompasada.
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