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Cuando el Ademar conquistó Europa

Cuando el Ademar conquistó Europa

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Los jugadores del Ademar festejan en el vestuario la victoria e intentar tocar la copa que les acababan de entregar. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Los jugadores del Ademar festejan en el vestuario la victoria e intentar tocar la copa que les acababan de entregar. | MAURICIO PEÑA
Jesús Coca Aguilera | 18/04/2019 A A
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Cuando el Ademar conquistó Europa
Balonmano / 20 años del primer título europeo Hace 20 años el conjunto leonés ganaba el primero de sus dos títulos continentales, la Recopa, tras remontar en el partido de vuelta en León al poderoso Caja Cantabria
Hay días que se guardan con letras de oro ya no sólo en la historia de un club, sino de toda una ciudad. Momentos que provocan explosiones de alegría y que con el paso del tiempo, cuando valoras lo difícil que era lo realizado y lo complicado que será repetirlo, ganan aún más trascendencia. Y el 17 de abril es para el Ademar y el deporte leonés uno de ellos, pues hace exactamente 20 años, el conjunto ademarista consiguió conquistar Europa.

Porque sí, hubo un tiempo y no tan lejano, en el que uno de esos ‘colosos’ del mundo del balonmano que estaba un paso por encima del resto era el Ademar. En el que el conjunto leonés partía con opciones de triunfo prácticamente en cada una de las competiciones que afrontaba. Y todo comenzó en aquella temporada 1998/99, la mejor y más importante de la historia del club junto a la del título de liga. Porque esa vez, en su tercera participación europea, la Recopa terminó en las vitrinas del equipo ademarista, en lo que suponía el primero de los dos ‘eurotítulos’ que figuran en su palmarés.

El Ademar eliminó a Shiaulai, Athinaikos, Ankara, Vardar y y Cantabria. Ganó todos sus partidos en casa por 9 o más Fue todo en un día inolvidable, lleno de todos los ingredientes que cualquiera hubiera deseado. Con un Palacio de los Deportes a reventar, con más de 5.000 espectadores en las gradas e incluso reventa en los días previos; con la incertidumbre de saber que tenías enfrente a uno de los ‘cocos’ de la época como era un Caja Cantabria que disputaba su tercera final europea en cuatro años; con la necesidad de remontar un resultado adverso del partido de ida, puesto que el Ademar había caído en Santander aunque eso sí por la mínima (20-19); y con la explosión de júbilo que supuso ganar arrasando y llegando a los últimos minutos con la fiesta ya empezada pues el título estaba en el bolsillo.

32-23 se impusieron los hombres dirigidos por Manolo Cadenas, poniendo fin a un camino de éxitos en el que lograron ganar por nueve o más goles de diferencia a todos los equipos que pasaron en la Recopa por el Palacio Municipal de Deportes.

Hombrados, Entrerríos, Juanín, Juancho, Canca, Fernando, Colón o Demovic lideraban a los leoneses Un trayecto que comenzó con la clasificación en la liga Asobal de la temporada pasada, cuando los leoneses fueron terceros y perdieron con el San Antonio en las semifinales del ‘playoff’ por el título que entonces decidía el campeón. Que tuvo dos primeros asaltos muy sencillos, con los dos partidos de las eliminatorias ante el Shiauliai Universitetas lituano y el ASB Athinaikos Athens griego jugándose en León y con diferencias globales de más de 25 goles.

Que se empezó a soñar que podía llegar a buen camino cuando, después de caer en Navidad el primer título de la historia con la Copa Asobal, el Ademar superaba por fin la barrera de los cuartos de final en la que había caído en sus dos participaciones europeas anteriores al ganar al Cancaya Ankara 26-27 en Turquía y 33-16 en León. Y que se quedó a sólo un paso de la gloria al superar con claridad las semifinales, en las que se ganó al Vardar Skopje 27-29 en Macedonia y 35-20 en el Palacio.

Todo eso desembocó en la gran cita. En ese duelo español con el Caja Cantabria, el clásico Teka, que tenía en sus filas a grandes nombres de la historia del balonmano como el portero Jaume Fort, el lanzador Iakimovic, el ilustre Mariano Ortega, el talentoso Alberto Urdiales o el clásico Rodrigo Reñones.

Para el Cantabria era la 3ª final europea en 4 años y tenía a ‘estrellas’ como Fort, Iakimovic, Ortega o Urdiales Pero enfrente había un equipo con menos experiencia pero muchísimo talento y sobre todo un hambre tremenda. Que tenía como líderes a cuatro jóvenes que luego se hicieron casi leyendas como Hombrados, Alberto Entrerríos, Juanín y Juancho Pérez. Y cuya plantilla la completaban Torrego, Demovic, Colón, Kraljic, Fernando Hernández, Panadero, José Luis Pérez Canca y Garabaya, con Benés en plantilla pero lesionado y Sancho y Jorge García Vega ayudando desde el filial.

Un equipo lleno de ambición que pasó un momento de crisis en la ida, donde se llegó a rozar en la segunda parte un desastre que hubiera puesto el título cuesta arriba. Y es que tras irse dos arriba (10-12) el Ademar al descanso, en la segunda mitad llegó un tremendo apagón en ataque, donde los leoneses se estrellaron una y otra vez contra el 5-1 y la extrema dureza del Cantabria (Cadenas cargó duramente contra los árbitros franceses a la conclusión) y tras hacer sólo tres goles en 25 minutos y encajar un parcial de 8-1 se vio cinco abajo (20-15) y en una situación límite que podía haber sido aún peor de no ser por las paradas de Hombrados. Sin embargo, el 0-4 con el que se cerró el partido les permitió volverse a León con ese único gol de desventaja que visto lo visto sabía a oro.

La opción de ganar el título estaba en sus manos. En un Palacio para el que, dos días antes, ya no quedaba ni una sola entrada puesto que se habían vendido las 5.000 disponibles. En romper la maldición con un Cantabria que ya le había dejado dos veces sin un título, al derrotarles en las dos campañas anteriores en dos finales de la Copa Asobal. Pero ese día, todo salió a pedir de boca.

Tras ir 5 abajo a falta de 6’ el Ademar perdió sólo de 1 en la ida, pero en la vuelta de principio a fin arrasó (32-23) Sólo 13 minutos duró la igualdad. A partir del 6-6 comenzó el vendaval ademarista, con un parcial de 6-1 para abrir brecha y una clara diferencia de seis goles (13-7) a los 20 minutos con Juancho y Colón imparables en el pivote.

La Recopa estaba encarrilada pero aún abierta con el 17-12 del descanso. Pero en la segunda mitad se encargó de despejar cualquier tipo de duda un Ademar imparable en ataque. Primero un parcial de 4-1 y luego otro de 5-1 elevaron incluso a diez la renta permitiendo un final festivo donde todos fueron protagonistas. De hecho, hicieron gol todos los jugadores de campo leoneses (la era de jugar sin portero estaba aún muy lejos como para que estos marcaran).

Y el bocinazo final desató la euforia. En el campo y en las calles de León, donde los cálculos apuntaban que se juntaron más de 6.000 personas para las celebraciones por el centro, en Santo Domingo, en Guzmán y en San Marcelo.

Ecos de un día histórico. De una efeméride para recordar siempre. De un título que, por qué no, quizá un día el Ademar pueda volver a repetir.
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