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Corro de Taranilla: 'Divierten varios, ganan ‘los tranquilos’

Corro de Taranilla: 'Divierten varios, ganan ‘los tranquilos’

LUCHA LEONESA IR

Lixer Campos y Moisés La Roca se duelen después de la caída que le daba la victoria a quien ganaría después el corro. Ampliar imagen Lixer Campos y Moisés La Roca se duelen después de la caída que le daba la victoria a quien ganaría después el corro.
Fulgencio Fernández | 12/08/2019 A A
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Corro de Taranilla: 'Divierten varios, ganan ‘los tranquilos’
Lucha leonesa Víctor ‘El Hombre Tranquilo’ recuperó la senda de la victoria en su Taranilla y sigue caminando por ella con poderío ‘La Roca’
A Víctor Llamazares le había tosido en Lillo Adrián Fierro y lo venía haciendo El Míster en varios corros dándole varias caídas. Este domingo estaba en casa, en su municipio, El Hombre Tranquilo de Valderrueda y le miraban los suyos para ver qué trasmitía. Él siempre trasmite una sonrisa tímida, la que le valió el apodo.

Después en el corro ya es otra cosa. El bombo le regaló la revancha a las primeras de cambio, con Fierro II, que le había dado un revolcón en Lillo y venía de ganar a Santi El Míster. No hubo caso, el de Valderrueda no le dio ninguna opción y en la grada lo notaron cuando el paisa le explicó al que no está en los detalles: «¿Te fijaste cómo le aperrilló?».

- Vi que lo tiró.
- Estás aquí por haber de todo.

Y en la final había una agradable sorpresa: José Luis Ares, de Villabalter. Los de mejor memoria recordarán a un chavalín que salió con las mejores maneras, un tirillas con clase que pronto desapareció pues la vida y su profesión le llevaron mundo adelante. Regresó, en semipesados, «¿es aquel Ares?». Era, pero no lo parecía.

Ya está en ligeros y ayer demostró que sí es «aquel Ares», como comprobaron a ver cómo mandaba para casa a Busi, a Rubén Cerezal, que se le había adelantado con una entera y a Santi, que no es moco de pavo.

Hasta ahí. Nada más empezar la final El Hombre Tranquilo tranquilizó a los suyos con un garabito y remató en pocos segundos. Fin.
Felipe Pablos, presidente del pueblo y ex luchador, definía a medios en la presentación: «Es una categoría entretenida en la que nos divierten varios y la gana La Roca de Cistierna».

Si es tan buen presidente como ‘definidor’ no tiene precio y si la Diputación le hace tanto caso como el destino tampoco, pues para ayer pedía: «A ver si tiene una buena tarde el sobrino, Lucas Varona, que es muy joven pero hay madera de Taranilla».

Y tuvo la buena tarde. Se metió entre los cuatro primeros y, mejor, no volviendo la cara ni ante el mismo Moisés, La Roca; ni ante el veterano Guiller Bulnes, que regresaba.

La Roca tiró pronto a Adri pero tuvo su cita a cara de perro con su paisano Lixer. Se dieron cera pero quedaron a cero y fueron a la caída de oro. Casi al final Moi tiró de retortijón y al cesto, se chocaron sus cabezas, recibieron los aplausos.... «Los kilopondiómetros», volvía a bromear la grada.

Tuvo La Roca otra final con su primo Samu. Ya nadie hace conjeturas, Moisés se agarra para ganar. Otra cosa es que le ayudara antes, en la semifinal de Samu con el veterano Guillermo Bulnes, estaban en la caída de oro y Moisés le gritó: «¡Tráncale ostia!». Mano de santo. Como si fuera una orden. Obedeció.

¿La final? La Roca remató lo que había iniciado y le dio la razón a Felipe Pablos. «Divierten varios... gana Moisés».

«Que ser cobarde no valga la pena»


Una de las coplas de mejicana ronca de la gran Chavela canta que «ser cobarde no valga la pena». Parece que la hayan escuchado los de semipesados, seguramente no, y esta categoría, aunque corta en números, es siempre intensa y pasan muchas cosas en poco tiempo.

Ellos saben que ser cobarde no vale la pena. Lo saben Rodri y Tomasuco, lo sabe Rubo, siempre lo supo Sansón, al que nadie acusará jamás de no salir a montar su hidráulico, a acercar tíos al cielo con su cadrilada, por más que a veces se averíe en el aterrizaje.

Empezó la cosa calentándose poco a poco. Tomasuco se deshizo de Liquete, Rodri pasó bien ronda y Sansón hizo buena la canción de Chavela dando la sorpresa y mandando a Rubo a rezar a la ermita de Valdorria. Sacó dos cadriladas suyas, ayudadas con ese escarbar la tierra que hace reflexionar al paisano: «¡Cuánto tapín lleva jodido en veinte años!». Y ya está en la final.

Llega el combate que todos esperan, es la otra semifinal entre Tomasuco y La Perla Rodri, que ayer defendía los colores de Renedo de Valdetuéjar, otra de sus patrias, aquí al lado. Los suyos esperaban a esa Perla con el «síndrome de la segunda patria», el que ha dejado tardes para el recuerdo en Prioro o cerca de Renedo. Y fue el día. Y disfrutaron los aficionados. Y no faltó de nada.

Nada más agarrarse Rodri supo que ser cobarde no vale la pena, fue a por él y sacó una caída de esas suyas, de genética, que parecen fáciles y no lo son. Pero también Tomasuco sabe que cotiza más la valentía, fue a por él, sacó media, llevaba otra y Rodri de la volvió, fueron nuevamente a la batalla y Tomasuco le arrancó una entera que propició un diálogo entre ellos que la grada preguntaba por qué. A Rodri le parecía tan difícil que creía que Tomasuco se había soltado y agarrado a la camiseta, el de Uco le dijo que no, que estaba bien pitado.
Y empate a caída y media.

La hora de la verdad. Los cintos echan chispas, la grada anima al del valle del Tuéjar que, nuevamente, vuelve una caída que llevaba muy mala pinta para él. Tomasuco le felicita, los dos sonríen, saben que han hecho lo más difícil, afición entre la gente.

A la final. Sansón y La Perla. Dos que juegan sus cartas de manera abierta, valientes. El de Valdearcos intenta lo suyo, levanta el tapín... pero La Perla se sabe ya con el ‘síndrome del día de las segundas patrias’ y regala a los suyos como cierre un remate con cruce que levantó a Chavela para que ronca cantara «que ser cobarde no valga la pena».

Caberín sigue «haciendo granero» para las futuras ausencias


Cerró la tarde pesados, con la nube esperando a que finalizara para no interrumpir el corro. Discurrió el corro por los cauces habituales en este peso esta temporada. Estaba Caberín y parecía el favorito, faltaba nuevamente Cristian, Morín sembraba con un aparatoso vendaje la duda de si llegaría al final, su hijo David defendía los colores de Taranilla y Bulnes... siempre al acecho... y a la final.

Ganó con solvencia Caberín, que es consciente de la necesidad de ir haciendo granero para los corros a los que no podrá acudir por trabajo. Ganó 2-0 a Álvaro Quiñones y se le adelantó Morín en la semifinal con una entera. El de Riaño, contra viento y marea, porfía. Después le empató Cabero y le remató la rodilla... a la camilla. Lo intentó Bulnes, siempre lo intenta, pero Caberín ya se ha visto obligado a tomarse en serio y necesita granero. Lo hizo.
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