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Corro de Lillo: La doctrina El Guerrero hace 'Padres' a David Riaño y Adri; y profeta a Unai

Corro de Lillo: La doctrina El Guerrero hace 'Padres' a David Riaño y Adri; y profeta a Unai

LUCHA LEONESA IR

Puebla de Lillo acogió un más que agradable corro, con buena temperatura y una duración de dos horas en las que disfrutaron los aficionados. | NOE COFI Ampliar imagen Puebla de Lillo acogió un más que agradable corro, con buena temperatura y una duración de dos horas en las que disfrutaron los aficionados. | NOE COFI
Fulgencio Fernández | 06/08/2022 A A
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Corro de Lillo: La doctrina El Guerrero hace 'Padres' a David Riaño y Adri; y profeta a Unai
Lucha leonesa Las ausencias por lesión de Víctor y Moisés abren las puertas de aspirantes claros a David Riaño y Adri el de Villavente; Tomasuco sigue intratable en semipesados
Ya hace tiempo que Mariano ‘El Guerrero’, que era de los que veía crecer la hierba y aprovechaba sus armas como nadie, llegó a un corro y no tenía nada claro que se fuera a apuntar porque ya estaba en la recta final pero se dio cuenta de que no había acudido a la cita Héctor García, El Divino, y dijo al pesador «apúntame».

- ¿No decías que no ibas a luchar?
- Es que no está padre en casa; dijo, sentando así la doctrina El Guerrero, es decir, cómo se disputa un corro cuando no está el dominador.

Este viernes, en Lillo, era el gran día de esta doctrina pese al tiempo pasado y es que ayer faltaban tres ‘Padre’ —Víctor, La Roca y Pedro el Kamikaze— lo que abría todas las posibilidades. «Es día de acecho», decía Miguelín el de Acebedo en estas ocasiones.

Y aprovecharon las ausencias en ligeros y medios los dos más claros aspirantes a ser Padre: David Riaño, de Cistierna (con permiso de Jorge Iglesias y Fer) y Adri, que parece aspirante más en solitario. Y en pesados fueron varios los que afilaron el colmillo, especialmente Víctor J. ‘El Canario’, que tiene puesta esta Liga en el punto de mira y no lo oculta, y Unai del Campo, que además de aspirar «por naturaleza» ayer estaba en su pueblo, con su público y después de haber ganado un corro tan solo unos días antes.
Había cierto clima de tristeza con las dos lesiones graves de los líderes de ligeros y medios; pero era también día para disfrutar de un corro especial, por muchas circunstancia: En pocos sitios se lleva mejor la ola de calor que en Lillo y es además, por aquello de ser en día de diario —de labor, que dicen en los pueblos— un corro corto, hasta el punto de que incluso la participación fue baja ‘en exceso’: (seis en una categoría y cinco en otra con 34 en total).

Con las circunstancias apuntadas —igualdad, corro corto y un luchador local— nadie se movió hasta pesados, sin el líder, pero con dos luchadores echándole el aliento en el cogote. El primer combate enfrenta al otro luchador local, Aitor, y a uno de los aspirantes, Víctor J., que le dejó claro al sobrinete del gran Tomás a qué había subido hasta allí. Por el otro carril caminaba con iguales intenciones un motivado Unai del Campo.

Y se cruzaron, era inevitable, en la final. Hay que darles las gracias, nos recordó a las finales antiguas. No se quedaron quietos, no especularon, y hasta se notaba que se tenían ganas pues en Valdefresno se había producido eso que es tan beneficioso para la lucha, el sano pique. Ese en el que se dicen «ya te espero a la próxima», que es lo que le dijo Víctor J. a Unai por cogerle del cinto para que no pudiera descansar. Empataron a caída y media en una sucesión de mañas diferentes: primero VJ fue por Unai y le esperó a la contra; después El Canario insistió con la mediana y le arrancó una entera que le ponía por delante; Unai reacciona con un tranque pleno de potencia... estaba disfrutando el público y cuando Víctor J. hace el último intento el de Lillo estaba muy atento y le vuelve la caída, levanta los brazos al cielo, tal vez recuerde que hace tan solo unos días perdió a su abuelo; sonríe mirando a los suyos y antes de recibir el premio levanta a su padre, José Ramón del Campo, como diciéndole tú eres el ganador.

Fue un emotivo final de este corro, siempre con sabor pues se sabe de lucha en esta tierra.

Y del final, al principio. Quince luchadores entre los que no está Víctor que se lesionó... con la moto. No es el primero. Fractura en un brazo y la puerta abierta para quien parece con más ganas de tirarla, David Riaño, al que le vendrá muy bien la confianza que le da ir tirando a los aspirantes: a Fer en la previa, a Jesús el de La Braña en semifinales y contundente en la final con Jorge, el campeón berciano al que no dio opción.

Contundente es también la expresión para Adri. Se vio en la final con un Busi al que el público pedía que sacara a relucir el hidráulico, pero no es menos potente el de Adri... no le dio opción.

En la única que sí había Padre éste ejerció como tal: Tomasuco; condenado este año a ser la «no noticia»; es decir, sólo será noticia si pierde. Ayer ni siquiera dejó que le dieran caídas para remontar, ni Rubo en semis, ni Liquete en la final, pudieron hacer nada.

Y este sábado sigue el circuito, Gradefes dirá si cambia la música.




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