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OPINIóN IR

20/12/2016 A A
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Contradicciones
Un pacto nacional por la conciliación y la racionalización de los horarios», estas son las palabras utilizadas literalmente por Fátima Báñez, nuestra ministra de empleo. Suena a chiste si no fuera porque casi todos los españoles vimos sus declaraciones en uno u otro medio de comunicación.

Sus palabras causan perplejidad, a la vez que son contradictorias, máxime cuando ella misma ha sido la responsable de la aprobación de una de las reformas laborales más regresivas y dañinas para los trabajadores. Una reforma laboral la suya, que ha liberalizado los horarios comerciales, que ha promovido las horas extraordinarias, que en muchas ocasiones ni se pagan, una reforma que ha permitido que los empresarios dispongan libremente y distribuyan a su antojo el diez por ciento de la jornada laboral.

La reforma laboral aprobada en estos años de crisis con el rodillo del gobierno, choca frontalmente y es incompatible con lo que ahora plantea la ministra de Empleo. Para hablar de pacto nacional por la conciliación familiar y la racionalización de horarios, hay que empezar por derogar muchos aspectos de la nefasta reforma laboral, aspectos que lastran la negociación colectiva, aspectos que inclinan la balanza del lado de las empresas y desprotegen a los trabajadores, produciendo una falta de justicia social.

Esta legislatura tiene que significar una legislatura del cambio, pero para ello debemos recurrir al binomio negociación–movilización, porque el talante del gobierno no es precisamente la negociación sino la imposición. Por ello será fundamental las protestas y movilizaciones. El tener los reflejos suficientes de forzar a los partidos de la oposición a moverse en favor de las clases trabajadoras. Y no nos vale ni nos conformamos con las puestas en escena o los espectáculos circenses de las proposiciones no de ley, lo que queremos son cambios normativos reales. No debemos permanecer inmóviles, debemos salir a exigir recuperar nuestros derechos. El futuro es del que lo pelea no del que es un mero espectador.
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