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Como una madre cualquiera

Como una madre cualquiera

OPINIóN IR

13/12/2019 A A
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Como una madre cualquiera
El epígrafe anterior, máxime si leemos sólo unas pocas líneas iniciales sobre todo, alcanza una dosis bastante elevada de incógnita. Al menos para la persona cuya autoría no le corresponde. Sépase, pues, que yo no lo soy. Me he limitado únicamente a copiarlo. Así que descárteseme. Es más, adelanto que yo no llegaría a afirmar cuanto anuncia esa breve línea. No obstante eso no me impide aseverar también que yo me imagino a esa madre acariciando a sus criaturas mientras les da de mamar con delicadeza y una vez acabada esa láctea función estar vigilante para que nadie les haga daño hasta que llegue el padre, figura que aporta alimentos, coraje y seguridad para todo el conjunto familiar aún no descifrado. Esa madre que no le importa dar la vida por salvar la de sus hijos.

Podría seguir manteniendo esa oscuridad que roza los pinceles voladores de los buitres en dirección a sus enemigos pero no deseo ni cabrear ni cansar al lector. ¿Qué a quien se debe el título? Ni más ni menos que al naturalista y divulgador ambientalista nacido en Poza de la sal, Félix Rodríguez de la Fuente, defensor a ultranza del lobo. Pues cuánto amor, cuánta ternura deposita en la loba madre, en el lobo padre y en los lobeznos, esos cachorrillos desvalidos por poco tiempo. En este cánido voraz que ataca o mata sin piedad vacas, ovejas etc. y no tanta al hombre, cazador con malas artes que busca sustento, al parecer.

Todo esto está traído aquí hoy, aquí, abierto diciembre recientemente debido a que la Junta de Castilla y León ha emitido un informe sobre el lobo en la comunidad, donde acabado septiembre han disminuido el 12,2 % los ataques y las muertes el 9,8% respecto al año anterior. Eso en todas las provincias menos en León y Ávila cuyas cifras se mantienen igual.

Y ahí, ahí estamos los leoneses, de buenas cosas nada, en absoluto.

Quede claro: mi simpatía por los lobos no existe. Además, lamento las escasas y tardías indemnizaciones que se les otorga a los ganaderos cuando se producen pérdidas originadas por dichos cánidos; el color de esta noche es similar a una antigua foto desteñida sobre una tumba.
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