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Cerrado por vacaciones

Cerrado por vacaciones

OPINIóN IR

03/08/2018 A A
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Cerrado por vacaciones
Cerrado por vacaciones’ es una de esas frases de cartel que colgaban algunos negocios, oficinas o servicios públicos hace tiempo. Ahora se ven mucho más por las redes sociales e incluso por las columnas de opinión.

Parece que cada vez más hay que tomarse unas vacaciones de lo que nadie nos manda hacer y nos imponemos nosotros mismos, que es estar todo el día bicheando en busca de algo interesante en internet, de la última polémica absurda de una ‘celebrity’ con sus seguidores, de las oleadas de títulos académicos de Pablo Casado, de perros atropellados, de festivales medievales o de las vacaciones de los demás.

Siempre se ha llevado lo de presumir de vacaciones, pero ahora que con una toque en el móvil todo el mundo puede saber lo viajero y pisamundos que es uno, pues no hay manera de librarse de brillantes imágenes de cerveza espumosa con filtro ‘vintage’ en cualquier ciudad de Europa, los típicos pies en la piscina, las cumbres conquistadas y las mariscadas con olas al fondo. Dentro de nada se cumple el chiste y cuando haga un pedido a la pizzería el tipo me pregunte, para ¿tomar, para llevar o para Instagram?

En las últimas semanas he visto algún cartel de cerrado por vacaciones en algunos bares y restaurantes. Otros anuncian sus vacaciones para los próximo días. Y no faltan comentarios de algún sabelotodo que valore el asunto: «¡Cerrar en verano, menuda visión de negocio!». «A quién se le ocurre, luego querrán no perder clientela».

De entre todos los premios que se conceden por todos lados, no sé si a alguien se le habrá ocurrido dedicarle uno a quien fuera que inventara las vacaciones. Esa necesidad de reposar verano viene de antiguo. Los ricos romanos se iban a sus villas del sur o a la costa, a Tivoli o a Pompeya a pasar la temporada estival y alejarse del ajetreo de la Ciudad Eterna. Y en la Edad Media, también los reyes y los nobles se iban al fresco. El desarrollo del turismo lo revolucionó todo y la lucha por las vacaciones pagadas para todos los que no eran ricos y nobles, costó lo suyo, así que me alegra mucho ver negocios que no temen que a sus clientes les parezca mal que estén cerrados por vacaciones. Creo que cualquier persona normal entiende que hasta su barman de referencia necesite su respiro. Pero por si alguien no lo entiende, hay locales que en vez de ‘Cerrado por vacaciones, disculpen las molestias’, ya cuelga carteles con frases más originales: ‘Nos tomamos unas ‘vacas’ para reponer fuerzas. Tenemos que volver al 100% para atenderte como mereces». ¡Pues claro! A mí no me pierden de clienta. ¡Disfruten sus ‘vacas’ sin miedo!
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