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Canal romano 5: Del Campo de las Danzas a Peñaforcada

Canal romano 5: Del Campo de las Danzas a Peñaforcada

EL BIERZO IR

Ubicación de la ruta ‘Canal romano nº 5: Del Campo de las Danzas a Peña Forcada’ en Google Earth. Ampliar imagen Ubicación de la ruta ‘Canal romano nº 5: Del Campo de las Danzas a Peña Forcada’ en Google Earth.
Francisco A. Ferrero | 07/02/2021 A A
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Canal romano 5: Del Campo de las Danzas a Peñaforcada
Rutas de nueve a una Por la margen derecha de la cuenca del río Cabrera están trazados un conjunto de 6 canales de época romana con destino a la gran mina de Las Médulas. Este itinerario recorre el canal de mayor altitud de la red, el tramo comprendido entre la cabecera del arroyo de la Guiana y Peña Forcada (Pombriego).
El canal 5 circula por la cuenca del arroyo de La Guiana a una cota cercana a la 1.160 m snm. Va cortando, sucesivamente, todas las vallinas que configuran el nacimiento de este arroyo que descarga su abundante caudal en el río Cabrera, por debajo de la localidad de Santalavilla. Según la opinión de algunos expertos, por la majestuosidad del paisaje a contemplar, muy primitivo y solitario, donde la presencia del hombre ha sido tradicionalmente escasa, salvo las labores de pastoreo, hoy prácticamente desaparecidas, está clasificado como uno de los itinerarios más sobresalientes de todo el conjunto de la red de canales; pero también requiere el mayor nivel de esfuerzo.

El trayecto, en su recorrido en el mismo sentido de la dirección del agua, esto es, hacia Las Médulas, va cortando por su cabecera los numerosos arroyos que descienden del cordal de los Aquilianos entre las cumbres de la Guiana (1.846), Peñas de Monte Maurín (1.529) y El Sierro (1.243): arroyo del Campo de las Danzas, Hortoloceños y Vallolid hasta llegar a Peña Forcada (mal llamada en los planos como Peña Forrada), donde el canal, al objeto de evitar sortear un afloramiento de durísima roca cuarcítica, va trazado sobre un collado, artificialmente rebajado, para conservar la pendiente atajando la línea de cota topográfica. Aquí se dice que, tallada sobre piedra, existe una de las pocas inscripciones de época romana con que cuenta la red de canales.

Esta ruta aúna, por tanto, ingeniería con paisajes donde el predominio de la geología y la morfología hidráulica son una constante durante todo el recorrido. No obstante, la ruta así pensada, puede resultar excesivamente larga para un caminante no experimentado, ya que tiene alrededor de 23 kilómetros. Por ello, se propone aquí acortar el recorrido evitando el tercio final del mismo, con lo que la ruta se reduce a unos 17 kilómetros entre ida y vuelta. Dejando abierta la posibilidad de que cada senderista, en base a su capacidad física, haga la ruta completa aquí propuesta (de 23 km) o la reducida (de 17 km). Lo único que aporta la ruta larga frente a la corta es el paso por la cabecera de las cuencas de los arroyos de Hortocoleños y Vallolid, y la visita del paraje de Peña Forcada, un collado rebajado artificialmente por las huestes romanas al objeto de sortear un crestón rocoso de gran dureza, con lo que se evitó muchas jornadas de ímprobo trabajo. La ruta corta permite ver la majestuosidad de las vallinas que configuran la cuenca hidrográfica del arroyo de La Guiana, la morfología del paisaje y la espectacular geología donde destacan las capas subparalelas de cuarcitas plegadas, que suponen la continuidad estratigráfica del llamativo valle adyacente de Valdecorrales (también conocido como Valle Lleiroso), donde se desarrolló una gran actividad minera en roca por parte del ejército romano por la abundancia de arsenopiritas auríferas en los diques de cuarzo. La existencia de los afloramientos rocosos, algunos plegados a 180º, da pie a la conservación de los tramos de canal en su tránsito por ellos, pudiéndose ver la evidencia de su paso al cortar los mismos. La ruta así seleccionada también favorece la disponibilidad de agua de manera natural durante todo el recorrido, muy importante en este tramo de canal tan largo y expuesto permanentemente a la solana, especialmente si el recorrido se realiza durante el estío.

Dado que el canal 5 pasa por debajo del Campo de Las Danzas, se propone iniciar la ruta en este collado natural, hasta donde se asciende cómodamente desde Ponferrada en muy poco tiempo con un vehículo convencional, a pesar del mal estado del asfalto de la carretera en su tramo final (desde el Área Recreativa de Ferradillo). La propuesta supone que tan solo hay que descender unos 288 metros a través de un camino que, en una distancia cercana a los tres kilómetros de longitud, intercepta el canal cinco en el cruce con el arroyo de La Guiana. Una vez alcanzado el canal en este punto, se recorre longitudinalmente en el sentido original de circulación de agua hasta Peña Forcada, desde donde se daría la vuelta para hacer de nuevo el mismo recorrido pero en sentido inverso. El descenso resulta sencillo y majestuoso por las espectaculares vistas, desde la altura, de la amplia cuenca del río Cabrera. El camino está trazado por el interfluvio de los arroyos de La Guiana y el Campo de las Danzas y, tras unos 2,8 km de longitud, intercepta la caudalosa cabecera del arroyo de La Guiana, que desciende desde la Majada del Obispo. En este punto, situado a cota 1.160 m snm, el canal 5 intercepta el arroyo que está señalado con un pequeño hito de madera. Un letrero vertical, instalado a instancias del Consejo Comarcal, señala los posibles itinerarios a seguir. Nosotros tomaremos la traza del canal, desbrozada durante los años 2013-2014, en dirección oeste, hacia donde se oculta el sol, hasta llegar al paraje de Peña Forcada, donde finaliza el itinerario de ida si el caminante se ha decidido por la ruta larga.


El trayecto es generalmente horizontal, salvo un pequeño tramo en el que hay que sortear una cárcava natural a la altura del arroyo que desciende de las Peñas del Monte Maurín, donde se ha perdido, por erosión, la traza del canal.

El canal 5, de 41 km de longitud, captaba las aguas del arroyo de La Sierra, entre Llamas de Cabrera y Odollo, a la cota aproximada 1275 m snm. Un valle contiguo al de Valdecorrales que, a su vez, es el valle adyacente al que describimos en esta ruta. El canal 5, por tanto, tiene su inicio dos valles más allá, hacia el este, del descrito en esta ruta. Este canal presenta interesantes singularidades, como el incremento intencionado de la pendiente a su paso por el valle de Valdecorrales (Valle Lleiroso) al objeto de evitar los importantes afloramientos cuarcíticos presentes en este valle. Una vez el canal atraviesa el Valle Lleiroso, el canal se convierte parcialmente en ‘carril’ a su paso por la margen izquierda del arroyo de la Guiana, por encima de la localidad de Santalavilla. Otra de sus singularidades es su desdoblamiento en dos bajantes escalonadas en las inmediaciones del Valle de Rozana, al objeto de reducir su cota para adecuarla al depósito del Campo da Braña (cota 978 m snm). Paralelamente, se reduce su sección transversal como consecuencia del aumento de velocidad que produce el incremento intencionado de la pendiente. Otra peculiaridad es que, en su tramo final, antes de alcanzar el depósito de Las Médulas, pasa de transitar de la vertiente meridional a la septentrional, por el paraje de Las Majadas en la cabecera del arroyo de Isorga (pueblo de Voces).

El canal 5 presenta en este itinerario uno de los tramos más aislados de todo el recorrido y permite ver, desde la altura, la huella del resto de canales circulando a altitudes inferiores por las laderas que se descuelgan por su misma vertiente. Lo interceptamos en la cota 1.160, por debajo del Campo de Las Danzas, terminando el recorrido en la cota 1.143 en Peña Forcada, habiendo descendido 17 metros en un tramo de aproximadamente 9 kilómetros, con lo que resulta una pendiente media de 0,19% en el tramo mencionado (desciende 19 cm cada 100 metros). No obstante, según los estudios de Roberto Matías, la pendiente media de este canal es del 0,75%, muy superior a la pendiente media del resto de canales, derivada de las singularidades mencionadas en el párrafo precedente. Aunque el canal no es visible en todo el trayecto, salvo cuando atraviesa los afloramientos rocosos, el itinerario no pierde espectacularidad ya que, a las excepcionales vistas panorámicas, se une un paisaje primitivo apenas intervenido por el hombre, salvo las huellas de los numerosos incendios forestales que han asolado estos paisajes. Además, el recorrido va acompañado de los extraordinarios valores geológicos que nos transmiten las rocas, formadas por estratos kilométricos de cuarcitas de edad ordovícica muy plegados formando ángulos de hasta 180º, por cuyas charnelas o bisagras han penetrado desde el subsuelo diques de cuarzo donde se han alojado, muy diseminados, minerales metálicos como la arsenopirita (también conocida como mispíquel), que pueden llegar a contener oro. Esto ocurre en el valle contiguo de Valdecorrales, donde es constante la presencia de minería de época romana sobre galerías subterráneas trabajadas sobre la continuación de estas mismas capas, que podemos ver afloradas majestuosamente desde la cabecera del arroyo del Campo Las Danzas hasta Peña Negra.

Si hemos elegido el itinerario largo, llegaremos a Peña Forcada, donde los constructores del canal rebajaron artificialmente un collado natural a través de un profundo tajo en el terreno (de ahí, el nombre de Peña Forcada, o en forma de horca –horcada-) de unos 5 metros de profundidad y 50 metros de longitud, con objeto de evitar sortear un espolón rocoso de dura cuarcita que obligaría a un trazado adicional de unos 500 metros, con el ahorro de horas de trabajo que ello supone. Parece ser que el investigador Claude Domergue, en sus primeras investigaciones sobre Las Médulas y su red hidráulica, situaba en ‘Mata Forcada’ una de las pocas inscripciones romanas con que cuenta la red de canales, aunque el autor del presente trabajo no ha conseguido encontrarla.
Si en el plano que acompaña a esta ruta el límite del itinerario largo está en el paraje de Peña Forcada (Mata Forcada), el límite del itinerario corto está indicado en el plano con un punto amarillo, que señala el lugar en el que habría que dar la vuelta, con lo que el recorrido total quedaría reducido a 17 kilómetros entre ida y vuelta.
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