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Cambio climático y energía 3: ¿qué puedo hacer como ciudadano?

Cambio climático y energía 3: ¿qué puedo hacer como ciudadano?

TRIBUNA DE OPINIóN IR

David Borge Diez | 16/04/2021 A A
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Cambio climático y energía 3: ¿qué puedo hacer como ciudadano?
En este último artículo se analiza el último aspecto sobre cambio climático y energía: en él se reflexiona sobre qué podemos hacer como ciudadanos y qué oportunidades surgen para León, su provincia y sus gentes.

Cambio climático y medidas a adoptar

Ante el fenómeno del cambio climático, como sociedad, podemos adoptar dos tipos de medidas fundamentales: medidas de mitigación del cambio climático, que buscan cómo disminuir el cambio climático, y medidas de adaptación, orientadas a adaptarnos mejor a la nueva situación derivada del cambio climático.

Entre las medidas de mitigación se encuentran las destinadas a lograr procesos que emitan menos gases de efecto invernadero o a capturar los gases existentes mientras que, entre las medidas de adaptación podemos destacar, por ejemplo, el desarrollo de nuevos cultivos más resistentes a la sequía o el uso masivo de sistemas de desalación de agua sostenible para proveer a la humanidad de agua potable.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos?

Como leoneses medios, nos podemos plantear qué puedo hacer yo, en mi día a día, para contribuir a disminuir el cambio climático y a paliar sus efectos.

Diferentes estudios y análisis indican que, la mejor medida que podemos tomar y que generará más impacto, es obligar a los gobernantes y legisladores a tomar conciencia del problema y convertirlo en una de sus prioridades. Debemos comenzar a convocar asambleas, enviar misivas, hacer manifestaciones y estar atentos a las iniciativas en este campo. Todo cambiará el día que los políticos, gobernantes o aspirantes, comprendan que su voto está en juego en función de las políticas energéticas y ambientales que sigan. Se requiere que, de forma rápida, tomen acción en muchos campos, entre ellos:

– Informar a la población de la situación climática, sus consecuencias y hacer que esta información sea accesible y comience a formar parte del debate público al mismo nivel que sanidad o educación, por ejemplo. A ojos del ciudadano, lo que no se conoce, no existe.

– Movilización de inversión y financiación pública en investigación y desarrollo acelerado de nuevas tecnologías, métodos de producción y nuevos esquemas sociales.

– Adaptación rápida de las normativas a las nuevas necesidades, reducción de los trámites administrativos y optimización de los recursos necesarios para el funcionamiento de los organismos asociados.

– Inversión prioritaria en sectores con potencial de reducción y mitigación y definición de nuevas estrategias políticas, sociales y demográficas, incluyendo la optimización del uso del territorio.

– Creación de medidas de protección social para los desfavorecidos por las consecuencias del cambio climático.

– Promulgar legislación y regulación para que las empresas y empleadores tomen medida del problema y se les obligue a

– Etc.

En resumen, necesitamos crear una demanda real de soluciones y convertir esta necesidad en una oportunidad, además de proteger a las víctimas, en gran parte colaterales, del fenómeno.

Nuestra labor como consumidores

Como consumidores, podemos tomar medidas diarias tan simples como complejas ya que vivimos en un mundo de abundancia y en la cultura del usar y tirar. La solución es sencilla: simplemente debemos demandar menos materiales, menos energía, menos ropa, menos alimentos, requerir menos energía para transportarnos y calentarnos.

Los consumidores somos quienes accionamos el engranaje de ese mecanismo que destroza el planeta y que parece abstracto o movido por entelequias; es momento de que tomemos conciencia de qué las consecuencias para el planeta de todo lo que hacemos.

En segundo lugar, pero no por ello menos importante, el consumidor puede ser el vector que genere una nueva necesidad en el sector productivo: comenzando a demandar a servicios, productos o alimentos con menores emisiones estamos haciendo saber a las empresas que si no nos ofrecen esos productos, buscaremos alternativas; es la simple y a la vez compleja oferta de la ley y la demanda.

Hacer de la necesidad una oportunidad

Todo lo que venimos analizando y lo que está sucediendo denota que estamos ante una situación que requiere acciones rápidas, claras, concisas y, sobre todo, contundentes.

Ante ello, es nuestro deber luchar para que nadie se quede por el camino y, además, hacer de la necesidad una oportunidad. Una provincia como León, con sus recursos agrícolas, ambientales, sociales y tecnológicos, entre otros, puede y debe formar parte de la solución.

Debemos hacer ver a los responsables nuestra capacidad para:

– Atraer y fijar población que evite el centralismo y la superconcentración en grandes urbes, mejorando su calidad de vida, su acceso a recursos y reduciendo las necesidades de transporte y uso de energía.

– Producir energía con nuevos sistemas compatibles con la lucha contra el cambio climático.

– Producir alimentos de proximidad, reduciendo las importaciones y los métodos de producción más agresivos, favoreciendo la calidad por encima de la cantidad y generando empleo de calidad.

– Usar la Universidad de León como un motor de innovación en todos los campos que son y van a ser necesarios: tecnología, sociología, ciencias médicas, veterinaria, economía o derecho, entre otros. Las necesidades obligan a reformular tecnológicamente pero también social o económicamente nuestra sociedad.

– Desarrollar actividades de alto valor añadido orientadas a la mitigación y a la atenuación del cambio climático y de sus efectos.

– Servir de motor en el desarrollo de técnicas de ahorro de agua, almacenamiento y aprovechamiento eficiente.

– En último lugar y a modo de resumen, ser parte de la solución

Tenemos por delante un gran reto, pero también un gran proyecto, luchemos por él y dediquemos, a todos los niveles, tiempo para reflexionar sobre ello, sobre nuestro papel como ciudadanos y sobre la herencia a las futuras generaciones. La crisis de la Covid 19 nos debe de ayudar a evitar errores como los cometidos hasta ahora: obviar un problema no lo soluciona.
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