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Cambio climático y energía 1: ¿qué sabemos hoy sobre el cambio climático, energía y emisiones de gases de efecto invernadero?

Cambio climático y energía 1: ¿qué sabemos hoy sobre el cambio climático, energía y emisiones de gases de efecto invernadero?

TRIBUNA DE OPINIóN IR

David Borge Diez | 31/03/2021 A A
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Cambio climático y energía 1: ¿qué sabemos hoy sobre el cambio climático, energía y emisiones de gases de efecto invernadero?
En esta serie de tres artículos voy a recopilar las últimas evidencias científicas basadas en los informes y datos de organismos oficiales o comunidades científicas reputadas, tomándome la labor de simplemente recopilarlos para que, el lector, un leonés de a pie, pueda comprender, de forma sencilla y sin conocimientos previos, qué sabemos sobre cambio climático, de dónde provienen las emisiones de gases de efecto invernadero y, en último lugar, qué puede hacer como ciudadano para contribuir a mitigarlo. Además, y no por ello menos importante, analizaré qué oportunidades pueden surgir para León dentro de este contexto.

En este primer artículo voy a tratar de responder a esta pregunta: ¿qué sabemos sobre el cambio climático?

Cambio climático, energía y emisiones de gases de efecto invernadero

Prácticamente toda la comunidad científica, de forma unánime, afirma que hay cambio climático y que este es debido a la actividad humana. Pese a ello, el panel de expertos sobre clima de la ONU afirma que existe una gran incertidumbre sobre la velocidad de subida de la temperatura a futuro, sobre cuánto subirá y sobre qué efectos tendrá.

El clima es un mecanismo muy complejo y su simulación a largo plazo aun requiere que se solventen muchas lagunas además de que, se requieren complejos sistemas informáticos. Además, hay muchas variables que la comunidad científica simplemente aun no comprende cómo funcionan.

La tierra se está calentando por efecto de la actividad humana y la relación con las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, parece directa. En 1850 se puede considerar que estas emisiones eran nulas, comenzando a crecer de forma continua y alcanzando un valor de 37.000 millones de toneladas al año actualmente. En ese periodo, la temperatura media anual ha aumentado aproximadamente 1,3 ⁰C. Este aumento no es igual en todas las zonas del planeta, ni tampoco sus efectos.

Pese a que tendemos a relacionar directamente cambio climático y emisiones de gases de efecto invernadero con producción de energía, esta relación no es tan directa. La producción de energía supone sólo una pequeña parte del problema, pero también, por fortuna, de la solución.

Qué es lo que la comunidad científica si sabe sobre cambio climático y lo que no tiene tan claro

De forma simplificada, podemos decir que la causa del cambio climático está bien clara: la humanidad, en sólo 150 años, ha liberado a la atmósfera el carbono contenido en los combustibles fósiles que fue captado durante millones de años: hemos trastocado el reloj del planeta, sin pretender que hubiera consecuencias.

Una de las consecuencias del cambio climático que la comunidad científica tiene clara a día de hoy es que unas partes del planeta y por ende sus habitantes, sufrirán consecuencias mucho más severas que otras. En general, los más desfavorecidos, van a sufrir más sus consecuencias por una doble situación: su menor capacidad para hacer frente a los problemas y, en segundo lugar, porque muchos habitan en algunas de las zonas más cálidas del planeta.

De forma general, un clima más caliente conllevará episodios más frecuentes de tormentas y sequías prolongadas, haciendo el clima más extremo. Un efecto añadido del calor es el aumento de humedad en la atmósfera influye en la capacidad del cuerpo humano para soportar el calor y, en un mundo más caliente, será necesario refrigerar más nuestros espacios, lo que conlleva más energía y materiales. El deshielo y otros efectos asociados conllevarán un aumento del nivel del mar, que se estima, por ejemplo, en más de medio metro para las costas de Estados Unidos.

Un efecto destructivo combinado

Todos estos efectos combinados conllevan un ciclo que se convierte en una espiral: sequía o lluvias torrenciales implican destrucción de infraestructuras o de cultivos, lo que requiere nuevas inversiones y construcción, más materiales, más energía. Las zonas del planeta que están asoladas por episodios de hambruna o sequía verán este efecto multiplicado y, aunque el resto del planeta quiera reaccionar, su capacidad de respuesta va a ser cada vez menor.

Esta situación conllevará, además, nuevos fenómenos migratorios en busca de zonas más habitables y de lucha por recursos como el agua.

A modo de ejemplo, Siria es un ejemplo de estos efectos combinados. La sequía más severa de su historia, que duró tres años, conllevó que más de 1,5 millones de sirios tuvieran que desplazarse a la ciudad, lo que unido a la posterior guerra civil ha producido una cadena de acontecimientos catastróficos: 13 millones de sirios desplazados y los estudios indican que el cambio climático ha aumentado por tres la probabilidad de sequía extrema en esa zona.

El impacto en las zonas más ricas del planeta, según muchos estudios económicos y financieros, van a ser devastadores para las zonas más desfavorecidas de los mismos. León es un ejemplo, pero también, se abre una vía a la oportunidad, una oportunidad única. La necesidad creciente de recursos para hacer frente a estos fenómenos dificultará la inversión en zonas como nuestra provincia, pero tenemos tiempo para evitarlo. La concentración de población en grandes urbes, la centralización y la concentración de recursos agrava el fenómeno y las condiciones de vida de la población son sin duda alguna mucho peores allí. Generar riqueza, empleo y asentar población en nuestra provincia es una de las oportunidades que surgen en este momento y que debemos aprovechar. Contamos, además, con un motor muy importante: la Universidad de León. Para luchar contra el cambio climático y adaptarnos vamos a necesitar mucha innovación y actividades de alto valor añadido, no sólo a nivel técnico sino también a nivel educativo, sanitario, agrícola o ganadero, entro otros.
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