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Cabañas, un pueblo a la sombra de Coyanza

Cabañas, un pueblo a la sombra de Coyanza

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El único asfalto que hay en Cabañas es el de la carretera que pasa por el medio del pueblo, ya que el resto de la localidad está sin pavimentar. | T.G. Ampliar imagen El único asfalto que hay en Cabañas es el de la carretera que pasa por el medio del pueblo, ya que el resto de la localidad está sin pavimentar. | T.G.
Teresa Giganto | 16/09/2018 A A
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Cabañas, un pueblo a la sombra de Coyanza
Comarcas Con tres casas abiertas a diario, esta pedanía de Valencia de Don Juan reivindica "más atención" por parte del Ayuntamiento
Un día cualquiera, a eso de las siete de la tarde, un coche llega a Cabañas. Saca unas cuantas garrafas vacías y una a una va llenándolas en la fuente de tres grifos que da la bienvenida nada más llegar al pueblo. Una vez que estas están llenas, toca volver a casa. Atrás queda el agua que mana del popular caño al que muchos acuden para surtirse de agua para beber en la zona y las tres casas que permanecen abiertas a diario con sus correspondientes vecinos, aunque en verano, como sucede en la mayoría de los pueblos, son muchos más.

«Somos pequeños pero existimos», reivindica María Jesús, una vecina de esta pequeña pedanía, a poco más de tres kilómetros de Valencia de Don Juan, Ayuntamiento al que pertenecen. «Aunque para ellos no existamos, aunque paguemos los mismos impuestos que un vecino de Valencia de Don Juan y no tenemos ni aceras», apostilla de nuevo la citada vecina, vocal de la Junta Vecinal del pueblo.

En Cabañas a falta de pavimentación, buena es la gravilla. Y es que con ella han intentado mermar el incordio de vivir embarrados como hasta hace pocos años. «Ya no es solo el inconveniente de pisar barro, si no de que con él la maleza crece más y eso provoca que haya más cucarachas, más ratones... Es una cuestión de salubridad», explica la alcaldesa Yolanda Herrero que hace algunos meses presentó en el Consistorio coyantino un recurso a una de las inversiones que el Ayuntamiento llevará a cabo con cargo al Plan Provincial de Cooperación Municipal de la Diputación de León. Para ella «no es de recibo que mientras que en Valencia de Don Juan van a ampliar una pista de skate y a cubrir un parque infantil con más de 140.000 euros, en Cabañas no tengan aún ni una calle asfaltada".

Nuestro alcalde nos ha llegado a decir que pisar barro es precisamente el encanto de CabañasPero el Ayuntamiento coyantino argumentó su rechazo a la pavimentación de Cabañas con la subvención de Diputación alegando que eso habrá que hacerlo con contribuciones especiales, haciendo referencia a que así lo han hecho los vecinos de Valencia de Don Juan. Pero la pedánea de Cabañas no se conforma con esa respuesta porque ve en la pavimentación un servicio básico y en las ayudas de Diputación una ocasión ideal para llevarlo a cabo. «Aludieron a que por tener más de 5.000 habitantes también pueden destinar ese dinero de Diputación al arreglo de parques y jardines, pero si hay calles sin asfaltar... será eso una prioridad, ¿no?», incide Yolanda, la pedánea que reconoce que las propuestas planteadas hasta ahora para asfaltar la localidad no convencen a los vecinos. «Quieren que o bien paguemos nosotros el 50% de las obras, o bien que paguemos nosotros los materiales para hacerlas... Y a eso no estamos dispuestos», reitera.

El tema de pavimentar Cabañas no es nuevo y reconoce que ya lleva tiempo intentando buscar una solución al problema. «Incluso Juan Martínez Majo, presidente de la Diputación de León, nos ha llegado a decir que es que pisar barro es precisamente el encanto de la pedanía de Cabañas», lamenta Yolanda, que no entiende como el regidor coyantino «tiene un discurso en Diputación de defensa de las juntas vecinales y después en su Ayuntamiento no lo demuestra con los hechos».

– ¿Cuál fue la última obra que habéis llevado a cabo en Cabañas con alguno de los planes de Diputación?

– Ninguna, responde la pedánea.

Y tras el silencio de varios segundos, despejan el barro con la ilusión. «Mira, aquí nos juntamos los vecinos  y quitamos la maleza, segamos el parque, decoramos el pueblo en Navidad, el otro día pusimos aquellas flores que ves allí... Así da gusto, ¿sabes? E incluso cuando viene la gente a pasar el verano nos ayuda a adecentar el pueblo», cuentan orgullosas. No hay mal que por bien no venga si ese mal propicia la unión. Tampoco mal que cien años dure, aunque el de no tener calles pavimentadas ya se les está haciendo un tanto largo.
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