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"Así es mi oficio, si hay que ir a Malí pues encantado"

"Así es mi oficio, si hay que ir a Malí pues encantado"

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Tomás González. | L.N.C. Ampliar imagen Tomás González. | L.N.C.
Fulgencio Fernández | 12/06/2022 A A
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"Así es mi oficio, si hay que ir a Malí pues encantado"
Comarcas Tomás González es el soldado Sierra (su segundo apellido) en el Ejército y Tomasuco en la lucha leonesa, en la que es un gran campeón
Para tantos leoneses que conocen a Tomás González como Tomasuco el de La Vecilla —apodo con el que se le conoce en el mundillo de la lucha leonesa— verle con una chaqueta caki en la que se puede leer 'Sierra' puede resultar extraño o llamativo pero ésa es realmente su vida. Y su oficio. Porque ese gran campeón de los aluches que es Tomasuco es también un ‘soldado’ del ejército, que por ahí ha decidido que pase el futuro de su vida.

Es su oficio y, a veces, su oficio le lleva lejos, como acaba de ocurrir. Se le ha echado de menos por los corros en los últimos seis meses y es que estaba en Malí, hasta África de fue el de La Vecilla. "No tiene nada de extraordinario. Así es mi oficio y si hay que ir a Malí pues encantado de ir porque también me gusta lo que hago y en estas misiones incluso te sientes más útil", explica a su regreso, señalando que podría haber dicho que no iba pero sintió que debía acudir, cuenta mientras se ha reincorporado a sus ‘cosas’ en León, ya de regreso, y hoy estará en el corro de lucha de Camposagrado y ayer andaba por su pueblo, pidiendo por las casas para organizar las fiestas, que también es de la comisión. «Estas cosas también son importantes. Y más este año, que la gente está con ganas de recuperar el tiempo perdido».

- ¿Y tú, eres fiestero?
- Yo soy deportista... y joven, que se puede ser las dos cosas.
Recuerda "el soldado Sierra" su medio año por Malí, concretamente por la capital Bamako y, en general, por el sur del país. "Nuestra misión allí era humanitaria, de ayuda, ayudando a sus fuerzas de seguridad, dando formación".
- ¿Era una misión dura?
- A ver. No es que fuera dura pero sí exigente, no tienes descanso y el trabajo te mantiene pendiente las 24 horas, pues trabajas unas horas, descansas otras pocas y de nuevo vuelves. Han sido seis meses, las 24 horas del día, pero insisto, que lo he llevado bien, estoy satisfecho. Lo más complicado allí era el calor, las temperaturas de más de cuarenta grados eran muy habituales.
- Entonces esta ola de calor que tenemos te parecerá una pijadina.
- Bueno, la verdad es que hubiera agradecido algo más de frío, pero si hay que aguantar pues se aguanta.

Señala Tomás que se trata de un país musulmán, de costumbres muy diferentes pero que "con nosotros eran muy amables; a fin de cuentas ellos sabían que estábamos allí para ayudar y claro que lo agradecían".

Otra cosa es que la diferencia de culturas entre la maliense y la española les provocara cierto 'desencuentro' o, al menos, algo de incomprensión. "Ellos tienen su forma de ver la vida y de vivirla. Les pides algo que nos hiciera falta para nuestro trabajo y te dicen que sí, lo que no te dicen es cuándo e igual aparecen con el encargo a los cuatro días, cuando ya casi lo habías olvidado. No les gusta mirar a largo plazo, organizar el futuro, con tener solucionado lo del día siguiente ya se dan por satisfechos", explica Tomás González que dice que menos complicado fue entenderse, pese a la diferencia de idiomas. "Ellos hablan el africán y el francés, pues fueron una colonia francesa hasta no hace tanto; pero la verdad es que no les gusta que les hables de los franceses, no tienen muy buen recuerdo de ellos, al menos donde nosotros estuvimos".

Que sí lograron entenderse se nota pronto en algunos de los vídeos que grabó Tomás en Malí, con niños de aquel país, que abren las puertas de su camión para hablar con él.

- ¿Quién soy yo?
- Siera; dice uno de ellos leyendo el nombre que pone en su chaqueta.
- No, ¿cómo os dije que es mí nombre de luchador?
Y entre risas van diciendo: "¡Tomasuco!, ¡Tomasuco!, ¡Uco, Uco!", repiten ante la cara de felicidad de Tomás que da la impresión de que como vuelva otra vez en una misión a Malí acaba haciendo allí un Club de lucha leonesa, el Montala de Bamako.
- ¿Y va a luchar tú hermano David?
- Eso dicen, federado está.
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