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Armaduras del sur de la provincia

Armaduras del sur de la provincia

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Santa Colomba de la Vega. Ampliar imagen Santa Colomba de la Vega.
| 30/11/2021 A A
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Armaduras del sur de la provincia
Patrimonio Por Juan Carlos Ponga Mayo
Hace unas semanas, en estas mismas páginas, hacía referencia al recorrido que había efectuado a los retablos platerescos de la zona de Cea-Esla, junto a un grupo de amigos, y reseñaba los aciertos de esta idea, que no solo supone la creación de recorrido turístico por una zona de la provincia, lo que conlleva un estímulo económico, sino también, y sobre todo, la concienciación entre los habitantes de los distintos pueblos del valor de su patrimonio y de la importancia de su conservación.

Esta vez he ido en un viaje organizado por Las Tabas, Cultura y Ocio, una Agencia de Viajes de Villaobispo de las Regueras para visitar las armaduras moriscas del sur de la provincia.

La visita la iniciamos en Valcabado del Páramo, donde Roberto Carro nos recibe y nos lleva al Centro de Interpretación que se ha construido con la ayuda de la Diputación Provincial y se encuentra todavía en fase de montaje del discurso museístico. De momento se han instalado unos paneles explicativos del sistema de construcción de las armaduras, de la carpintería de lo blanco y se explican, también, las que forman el recorrido; documentación en la que ha colaborado la Junta de Castilla y León. Las explicaciones de Roberto, que tiene un profundo conocimiento del tema, nos van a permitir acercarnos a estas obras y valorarlas. Las poblaciones representadas son, de norte a sur, San Félix de la Vega, Riego de la Vega, Santa Colomba de la Vega, la Bañeza, Azares del Páramo, Valcabado del Páramo, Grajal de Ribera, Saludes de Castroponce, Alija del Infantado, Lordemanos, Santa Colomba de las Carabias, San Cristóbal de Entreviñas y Villanueva de Azoague, las tres últimas pertenecientes a la provincia de Zamora.

Dentro de este edificio podemos ver la armadura que ha realizado el taller de carpintería del Centro de Oficios de León, que dirigen Agustín Castellanos Miguélez y Ricardo Camba Vallinas, del que también he hablado en estas mismas páginas, que se colocará en el pórtico de la iglesia, cuando se restaure la misma.

Después de tomar un café en un bar del pueblo fuimos a ver la iglesia. La armadura de la nave, de principios del siglo XVII, está restaurada, luce en todo su esplendor y cuando se instale una nueva armadura en la cabecera, hecha por el Centro de los Oficios de León, y se restaure todo el edificio, aumentará su prestancia.

Desde Valcabado nos fuimos a Grajal de Ribera que, después de algunos años con la nave de la iglesia destruida, hoy está completa y en la cabecera conserva una importante armadura ochavada de finales del siglo XV, digna de ser vista y que requeriría alguna atención.

La siguiente parada es Alija del Infantado. Antes de llegar, en sus aledaños, paramos para ver y pasear por el Puente de la Vizana, que da nombre a una de las más importantes cañadas de la Mesta. Nos lo explica la guía municipal, que nos acompañará en esta visita. Subimos después a la iglesia de san Esteban, en el barrio alto, para ver la armadura que cubre la nave principal, un artesonado que ha necesitado una amplia restauración, donde se han sustituido algunas piezas, conservándose en los muros de la nave las originales con elegantes pinturas que denotan ser obra de finales del siglo XVI. La guía nos acompaña luego a los importantes restos del castillo, igualmente restaurado, que tiene su origen en el siglo XIII.

Después de comer en La Bañeza la ruta nos lleva a Azares del Páramo, donde la armadura ochavada de la cabecera, de principios del siglo XVII, compite en belleza con el retablo barroco en que aparecen representado los doce apóstoles. Seguimos a San Félix de la Vega que cubre la nave y el crucero con armaduras de principios del siglo XVII.

La última parada la hacemos en Santa Colomba de la Vega, la joya de la corona. La iglesia conserva una portadilla románica y en su interior la cabecera se cubre con una armadura ochavada y la nave, de unos 20 metros de longitud, con un artesonado extraordinario por su calidad y tamaño. Está declarado BIC. Terminamos la visita a esta última población en el pequeño museo que tiene el último herrero de la villa.

A pesar de no haber podido ver todas las armaduras, muy difícil en un solo día, el recorrido ha merecido la pena, es muy recomendable, pero quiero incidir en algún aspecto. Enhorabuena a la sociedad civil que, al igual en la visita a los retablos platerescos, hemos visto personas enamoradas de lo suyo, que están luchando por la recuperación de sus iglesias, de sus armaduras y están deseosos de enseñarlas. Muy bien por los ayuntamientos, que se conciencian en la conservación del patrimonio, y las instituciones provinciales y autonómicas, que desarrollan proyectos sostenidos en el tiempo; cierto que lo primero es solucionar los urgente, pero después hay que aportar para mantener y mejorar, pues de aquí surge un tipo de turismo que puede crecer y, con ello asentar población en estas localidades. Para ello las visitas deben de estar acompañadas de guías, que expliquen cada armadura, cada iglesia, porque se valora más y se defiende mejor aquello que se entiende y conoce bien. Es un acierto el Centro de Interpretación, pero hay que ir un poco más allá. El sur de la provincia de León y el norte de Zamora, unidos por este arte tan extraordinario, merecen ser puestos en valor como conjunto artístico.
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