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"Aquí el bar cerró hace ya dos semanas y no se ve un alma por el pueblo"

"Aquí el bar cerró hace ya dos semanas y no se ve un alma por el pueblo"

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Valencia de Don Juan, con su castillo al fondo, este domingo al caer el sol. | L.N.C. Ampliar imagen Valencia de Don Juan, con su castillo al fondo, este domingo al caer el sol. | L.N.C.
Alfonso Martínez | 31/01/2021 A A
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"Aquí el bar cerró hace ya dos semanas y no se ve un alma por el pueblo"
Sociedad Las nuevas restricciones ya están en vigor para 21.441 vecinos de 17 municipios, pero en muchos de ellos la situación no ha cambiado
Era domingo y en muchos de los municipios afectados los bares habían cerrado sus puertas cuando se prohibió el consumo en el interior y se dejó solo la terraza en plena ola de frío con el termómetro muy por debajo de cero.

Las «excepcionalísimas» medidas de la Junta para los 17 municipios de la provincia que igualan o superan los 1.500 casos por cada 100.000 habitantes a siete días no han supuesto grandes cambios durante su primera tarde en vigor.

Son 17 municipios –Santa Colomba de Somoza, Bercianos del Real Camino, Bercianos del Páramo, Santa María de Ordás, Turcia, Puebla de Lillo, Quintana y Congosto, Vegaquemada, Villademor de la Vega, Villaornate y Castro, Cimanes de la Vega, Val de San Lorenzo, Valencia de Don Juan, Urdiales del Páramo Villaquejida, Laguna Dalga y Bembibre– en los que residen 21.441 vecinos, según los datos del padrón a día 1 de enero de 2020, cifra que representa un 4,7% del padrón total de la provincia de León.

Solo dos –Bembibre y Valencia de Don Juan– superan el millar de empadronados y registran una mayor actividad comercial al margen de los bares y las tiendas de alimentación. Los primeros estaban ya cerrados desde hace dos semanas en muchos pequeños pueblos y las segundas pueden mantener su horario habitual al ser considerados esenciales. Es por eso que en muchos de los municipios afectados la situación no ha cambiado en exceso tras la entrada en vigor de las restricciones anunciadas este sábado por el vicepresidente y portavoz de la Junta, Francisco Igea Arisqueta.

«Aquí no cambia mucho la cosa, porque el bar lleva ya un tiempo cerrado y no se ve un alma por la calle, porque hay mucha gente ingresada o confinada y no hay ni tractores que metan ruido por el pueblo», comenta una vecina de Villademor de la Vega. «La terraza nos estaba salvando un poco, sobre todo los fines de semana y gracias a estar cerca de San Isidro, pero ahora ya solo nos queda la comida para llevar o a domicilio», explica Javier, que es hostelero en Puebla de Lillo.

Mientras, Juan Pablo Regadera, alcalde de Valencia de don Juan, ha dictado un bando en el que detalla las medidas y anima a «no pasar por alto la gravedad de la situación epidemiológica del municipio», puesto que es «la peor desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020». «Es obligación de todos nosotros contribuir con nuestra responsabilidad individual a reducir la incidencia acumulada. Para ello es inevitablemente necesaria una drástica reducción de nuestra vida social y de nuestros contactos fuera del núcleo familiar de convivencia, sin olvidar extremar las medidas de prevención que todos conocemos: uso continuado y riguroso de la mascarilla, lavado frecuente de manos y mantener la distancia física interpersonal de 1,5 metros. El egoísmo y la indiferencia ante esta situación nos hace más débiles y permeables al virus. Juntos podemos», señala Regadera.

Las medidas «excepcionalísimas» afectan una vez más a la hostelería, puesto que al cierre del interior de bares y restaurantes, vigente en toda la comunidad, se suma en estos municipios el de las terrazas. Es por eso que bares y restaurantes solo podrán funcionar con servicios para llevar o a domicilio. Además, se establecen excepciones para los restaurantes de hoteles y otros alojamientos turísticos y para los servicios del sector integrados en centros sanitarios y sociosanitarios, además de comedores escolares y sociales, restauración en centros de formación y establecimientos de suministro de combustible o los expendedores de comida preparada.

Además, el resto de los establecimientos no esenciales tendrán que cerrar a las 18 horas. Queda exceptuados los siguientes: comercios minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, centros, servicios y establecimientos sanitarios o veterinarios, centros de servicios sociales, venta de combustible para la automoción y calefacción, alquiler de vehículos y estaciones de inspección técnica de vehículos, comedores sociales y demás establecimientos para la entrega y reparto de alimentos con carácter solidario o benéfico, velatorios, práctica de la actividad deportiva permitida o individual y al aire libre, servicios profesionales, seguros, empleados de hogar, transporte de personas o mercancías, centros docentes o formativos, escuelas de música y actividades de restauración permitidas.

Las bibliotecas solo podrán abrir para préstamo y devolución de libros con cita previa, mientas que cerrarán sus puertas, cines, teatros y auditorios, centros de ocio infantil y juvenil, atracciones, plazas de toros y centros de interpretación. No se permitirá público en eventos deportivo y en estos municipios se van a hacer también cribados poblacionales y desde la Junta se apela a que sus vecinos se autoconfinen en sus domicilios. De hecho, la Junta busca es la situación más parecida posible a la del confinamiento de marzo.

Sin embargo, no se ha acordado el cierre perimetral de estos municipios, porque muchos dependen de los de al lado para servicios esenciales. Las medidas se revisarán cada siete días y los municipios podrán entrar o salir de la lista de afectados por estas medidas «excepcionalísrimas» en función de su situación epidemiológica.
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