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Antonio García Celada: "Constructores de catedrales fue la que más trabajo me dio"

Antonio García Celada: "Constructores de catedrales fue la que más trabajo me dio"

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Antonio García Celada ha montado durante los últimos treinta años las exposiciones de la Diputación. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Antonio García Celada ha montado durante los últimos treinta años las exposiciones de la Diputación. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 26/01/2021 A A
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Antonio García Celada: "Constructores de catedrales fue la que más trabajo me dio"
Arte Se jubila después de treinta años como montador de las exposiciones del Instituto Leonés de Cultura, por lo que artistas, trabajadores y gestores de la institución dependiente de la Diputación Provincial han querido rendir homenaje a un "profesional íntegro"
Cuenta Antonio García Celada que trabajó para la Diputación de León a lo largo de 30 años montando las diferentes exposiciones de los artistas que han mostrado sus obras en los distintos lugares expositivos de la Diputación de León, tanto en León como en la provincia.

Considera que desde el principio de su trabajo al momento actual han cambiado muchas cosas. «Cuando comencé en Almacenes culturales Pallarés el interés de los gestores se centraba en traer artistas consagrados de fuera y se hicieron grandes exposiciones de autores como Picasso, Miró, colecciones de informalismo, el grupo del Paso, Tapies, Millares, Saura y de vez en cuando algún artista que salía de aquí, de León, pero se dedicaba realmente poco espacio a los artistas leoneses. Con Pepe Isla se hizo más hincapié en los artistas locales. Antes se había realizado desde Pallarés una convocatoria a nivel nacional para artistas y en aquella ocasión se seleccionaron dos leoneses, que fueron José de León y Verbis. A partir de ese momento se aprovechó la circunstancia para que además de los de fuera, entraran a formar parte de las exposiciones artistas leoneses». Y se empezaron a hacer muestras de grupos como ‘Reencuentro’, donde había autores de todas las edades y ‘León punto y aparte’, más dedicada a las nuevas generaciones.
Cuando Luis García toma las riendas del departamento mantiene por un lado traer personas de renombre con autores conocidos del panorama nacional, especialmente de Madrid y de Asturias, y por otro hace la apuesta de difundir los propios artistas leoneses, incluso potenciando lo que es el trabajo cultural de la Diputación llevando exposiciones itinerantes por la provincia. En esa etapa se realizaron muchas exposiciones de personas de la provincia y en 2005 se crea el CLA, con lo que los espacios expositivos aumentan y con ello la participación de los artistas leoneses. Comenta García Celada: «Cuando llega Luis García hay una etapa hasta 2007 o 2008 que es muy, muy productiva. El CLA se crea en 2005 y ya hay dos centros. Aparte de las itinerancias que se estaban trabajando por toda la provincia, había gran cantidad de exposiciones entonces». Posteriormente, con la crisis económica hay un parón, se reducen mucho los presupuestos y entonces no se puede llevar a cabo todo lo que estaba programado.

Otra faceta del ILC fue la de conseguir obra de autores leoneses. En la época de Gamoneda se adquirió obra que está almacenada en la propia sala Provincia con las convocatorias que se hacían, pero después no se había conseguido ninguna obra. Más tarde se ha seguido adquiriendo obra e incluso en algunos casos se ha logrado la cesión completa de la obra de algún autor. En estos momentos se debería conseguir un lugar para guardar esa obra adecuadamente.

García Celada confiesa que ha habido exposiciones que le han dado mucho trabajo y cita la de constructores de catedrales, que hubo que hacer reproducciones, ir a Madrid, Barcelona y otras ciudades, que llevó meses de montaje y ocupó la sala entera de Pallarés y tuvo una larga duración. Otras exposiciones que le hayan dado mucho trabajo son la primera que preparó Pepe Isla, la de Eduardo Capa, fundidor, que trajo una colección de escultura en bronce en la que estaba todo lo más representativo del siglo XX, pues al hacer el fundido se quedaba con una copia, y esa exposición ocupó la sala de Pallarés y la sala Provincia. «La exposición de Juan Manuel Villanueva a la que quise dedicar una atención especial y le hice un montaje espectacular porque me pareció excelente». Hubo etapas en las que las exposiciones eran complicadas porque la sala debía transformarse por completo. La muestra de Jorge Quijano era un proyecto que el autor tenía en la cabeza y hubo que hacer un gran esfuerzo para ponerlo en práctica. La de Gustavo Vega fue una exposición interesante que se ha itinerado por la provincia, como la de Carlos Cuenllas que tiene el problema de que sus piezas son enormes y al moverlas por la provincia resulta complicado por ese tamaño, como las piezas de Basagoiti.

Después de todo este trabajo piensa dedicarse a muchas tareas que le han interesado hasta ahora, incluso hacer esculturas aprovechando materiales de desecho y reciclado, un poco al estilo de Sebastián Román. Se dedicará a su huerto y a la música en Astorga.

El día de su jubilación tuvo un merecido homenaje en el que se le entregó un libro con creaciones de diferentes artistas con los que ha trabajado, y muchos de ellos han querido dejar sus comentarios en estas páginas.

Las reacciones

Para José Gómez Isla Toño no solo es un poeta de la imagen y el espacio, «es ante todo un creador integral, ya sea a través de sus montajes expositivos o de sus esculturas inéditas, esas que tímidamente me enseñaba en su casa, de su pasión por la música, del cuidado de la tierra que tan bien ha trabajado, o del mimo y el amor incondicional que ha dedicado a los suyos. Para mí ha sido y será siempre un referente esencial para caminar por la vida. Ha sido y es el librepensador en el que siempre me he querido ver reflejado, el hermano mayor que siempre quise tener. Gracias por tu ejemplo vital, compañero, amigo, hermano».

Los actuales gestores, el diputado de Cultura Pablo López Presa y el coordinador Emilio Gancedo aseguran que haber contado con García Celada durante estos 30 años en la Diputación de León y en el ILC de Cultura ha sido todo un privilegio para la institución. «Su profesionalidad extrema, su pasión por el trabajo bien hecho y su humanidad le han convertido en un factor clave en el desarrollo del arte contemporáneo leonés y le ha convertido en testigo privilegiado de tres décadas de creación artística leonesa. Artistas leoneses de todos los estilos y lenguajes le han manifestado estos días su respeto y agradecimiento por un trabajo meticuloso y exigente en el montaje de sus exposiciones.Con su merecidísima jubilación deja infinidad de recuerdos y anécdotas en el ILC».

Luis García, actual responsable de Arte y exposiciones del ILC, dice: «Antonio es un genio en el diseño y construcción de espacios y ambientes para generar el diálogo entre arte, espacio y luz. Un pedagogo que formó a mucha gente fundamental en el ámbito del montaje como a la sección de montaje de Artefacto y otros muchos técnicos que ahora trabajan en distintos campos».

En el capítulo de artistas, Amancio considera que Antonio «es un profesional que trataba mis obras como si fueran suyas». Gustavo Vega destaca que «en cuanto al montaje de la exposición, incluida la preparación de la obra, he de decir –si es que se puede hablar en estos términos– que tocaba la perfección. No pude tener el placer de ordenar que se cambiara alguna obra de sitio o se retocara algún elemento del montaje. En la distribución de los espacios y de las obras en ellos, no sólo captó las ideas que habíamos hablado con antelación sino que me sorprendió en la ejecución de las mismas, su dominio técnico y sensibilidad, es decir, su creatividad. En conclusión, mi agradecimiento es evidente». José Luis Casas Paramio destaca de Antonio «primero su disposición con la gente y el compromiso con su trabajo, valorando así también el de los artistas con quien ha montado. Pero si algo he de valorar de él, además de lo dicho, es su fuerza y energía para afrontar cada montaje, cada transporte, teniendo el cuidado básico y justo con las obras, respetando las personas que las han creado, e incluso, desmontando ese áurea artístico que alguno lleva encima y tratándolo como un paisano más, sin artificios». Para Carlos Luxor «la simbiosis entre las piezas y la forma de colocarlas es fundamental y sin duda es un referente en su larga trayectoria». Jorge Quijano recuerda que «con más juventud que experiencia me enfrenté por tanto a un desafío que se resolvió en tiempo y forma gracias a todo el equipo del ILC, pero muy particularmente gracias a la profesionalidad de Antonio G. Celada». Carlos Álvarez Cuenllas asegura que «Antonio ha sido siempre un profesional, una persona a la que puedes confiar tu obra porque sabes que va a respetar el espíritu de la misma, más allá de la mera colocación o del puro montaje físico de una exposición». Para Sebastián Román «Antonio es la simplicidad de lo imprescindible, me demostró que siempre existe un camino más facil y que no se necesitan grandes medios cuando tienes una gran idea, es una grandísima persona.

Amando Casado lo considera «imprescindible para todos los que hemos encomendado nuestro arte en sus manos; con su labor callada y su saber hacer, las exposiciones son otra cosa, las obras viven con luz propia y la belleza resplandece. Todo con la máxima discreción, la mínima intervención y el trabajo fino. Para Luis Vidal «mi exposición sabe mucho mejor gracias a él».

Otras personas con las que ha colaborado también han hablado de su trabajo. Según Camino Sayago «Antonio ha sido siempre una persona trabajadora, sencilla, dedicada a sus montajes, siempre en colaboración directa con los artistas, y lo ha hecho pasando desapercibido ante los demás, solamente la obra perfecta era el resultado de ese trabajo». Pablo Estilo cree que «se le echará mucho de menos». Por su parte un becario del ILC considera que «si tuviera que destacar algo de Toño sería su profesionalidad y su generosidad. Todo lo que sé de diseño y montaje de exposiciones lo aprendí de él durante el periodo que estuve de becario en el ILC bajo su tutela». Por último, Piedad Suárez Montiel destaca que «han sido casi 30 años compartiendo ese café de primera hora de la mañana y eso… da para mucho».
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