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‘Andrá tutto bene II’

‘Andrá tutto bene II’

OPINIóN IR

26/03/2020 A A
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‘Andrá tutto bene II’
Hoy, martes, 24 de marzo, los datos del coronavirus son escalofriantes y devastadores, pero cambiaré el discurso. Ayer me sorprendió la noticia de que en Venecia el agua de los canales se volvió transparente. ¿Has oído hablar de esto? He paseado en góndola por los canales venecianos en el inicio de la primavera durante los últimos treinta años con un agua siempre sucia y verdosa. Me parece un milagro esta noticia como lo sería que el Puente de los Suspiros estuviera vacío o que la Torre de Pisa ya no estuviera inclinada. Yo me pregunto: ¿tal vez el planeta quiere un descanso del bullicio de la gente? Ahora la Tierra tiene una enfermedad horrible y espantosa y el planeta ha elegido una forma de curarla: encerrarnos a todos en casa. En Venecia se impuso la cuarentena hace un mes tomando medidas para prohibir los movimientos de sus ciudadanos y la desaparición de cruceros y de las muchedumbres turísticas que inundaban la ciudad cada día. Los pulmones de los canales necesitaban respirar y un día, mediante el confinamiento en casa, el mundo se paró allí y Venecia comenzó a inhalar aire puro. Como consecuencia, comenta il Gazzettino, «el ecosistema nos ha mostrado su increíble capacidad de regeneración. El agua está completamente cristalina, transparente, con un color turquesa intenso. Se ve el fondo de los canales, los cisnes nadan despreocupados, los peces saltan incluso en el Gran Canal, las patas con sus patitos pasean por debajo del Puente de Rialto alegrando la vida a los residentes venecianos confinados en sus casas». Cada residente está dentro de su país, dentro de su casa, dentro de sus muros. Nos da la oportunidad de que descansemos del trabajo, del alboroto, de la prisa eterna y de que la mamá pueda pasar más tiempo con su hijo. Para cuidar tu salud, prepara lentamente el desayuno en casa, pinta un cuadro, reescribe y vuelve a leer algo para lo que no tuviste tiempo suficiente. ¡ordena por fin tus papeles! El planeta nos lleva a casa para que podamos limpiarla: comenzando por nuestra habitación, continuando con nuestros pensamientos. ¡Quizás entonces comencemos a apreciar nuevos valores! Y pronto regresaremos otra vez a los lugares turísticos que a esta hora descansan de nosotros. La primavera les dará vida, los renovará con aire fresco sin interminables selfies y basura bajo sus pies. Y se nos abrirá un mundo nuevo con la mentalidad de que debemos protegerlo.

Cincuenta profesores jubilados teníamos programado en estos días un viaje a Sicilia. Somos los mismos que el año pasado por estas fechas disfrutábamos de la Toscana profunda, de estampas y paisajes inolvidables como la Región d’Orcia, Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco, con pequeños pueblos amurallados y colgados en lomas o colinas como Pienza o Monteriggioni, poco conocidos en España, pero realmente maravillosos y muy visitados por turismo extranjero. Nuestra opinión era entonces que tales gentíos o rebaños de turistas pronto acabarían con tanta belleza. Esperamos que el descanso y la soledad de esta primavera les dará la misma regeneración que ha aparecido en Venecia. Dios quiera que el próximo año por estas fechas nos espere Sicilia radiante después de un año de reposo. Me viene a mi mente la imagen de esquiar abriendo pistas en la nieve virgen después de una gran nevada nocturna. ¡Sensaciones maravillosas e inolvidables!

La pregunta que todos nos hacemos hoy es esta: ¿Cuánto tiempo vamos a durar en modo ‘coronavirus’? Nos llegan Whatsapp derrotistas que hablan de años. Las mejores previsiones no bajan de un mes y medio (cuatro semanas en estado de alarma como mínimo). Se han suspendido los juegos olímpicos de Tokio. Sin embargo, en el futbol, ilusos ellos, piensan terminar lo que queda de liga española y la ‘Champions League’ antes del verano. La selectividad para entrar a la universidad, que estaba prevista en la primera quincena de junio, se retrasa y se barajan como posibles fechas los primeros días de julio o incluso septiembre. ¡Pobres alumnos! Se unen los nervios de la pandemia a los de la inseguridad de la prueba y la prueba en sí. Y los profesores se ven obligados a preparar ‘online’ a sus muchachos para una prueba tan exigente e importante mientras leen las terribles noticias. Bien ganado tienen nuestro aplauso. ¿A qué hora nos citamos en los balcones? En definitiva, he llegado al convencimiento de que nadie sabe cuándo será el final de esta pesadilla y, si alguno lo sabe, no nos dirá la verdad, como lo han hecho hasta ahora. Hace sólo un mes nos vendían la ‘milonga’ de que no nos preocupásemos porque esto sólo era una gripe que evitaríamos lavándonos las manos. Realmente lograron quitarnos el miedo y no lo tomamos en serio. Sólo cuando empezamos a ver pelar las barbas de nuestros vecinos italianos pusimos las nuestras a remojar. Ya era muy tarde. Y así estamos, en el undécimo día de pandemia. Me niego a creer en noticias malévolas que circulan asegurando que esto es un plan para eliminar lo que ya ‘está de sobra’, ancianos y enfermos. Simplemente limpieza, como el agua de los canales Venecia. Es imposible que puedan existir en este mundo mentes tan pérfidas, malvadas y criminales capaceas de organizar esta masacre. ¡Tiene que ser falso! Prefiero ser optimista y animaros a resistir y remontar este maldito coronavirus cumpliendo estrictamente las instrucciones de nuestras autoridades porque al final, como sueñan los italianos, ‘andrá tutto bene’. Los cincuenta profesores jubilados volveremos a intentarlo en abril del 21 y seremos los primeros en descubrir la nueva y relajada Sicilia, dando rienda suelta a nuestro sueño de volar después de un año enjaulados. ¡Ánimo! «todo irá bien».
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