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Andamios para curar las heridas al rosetón de la Catedral de León

Andamios para curar las heridas al rosetón de la Catedral de León

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Cristina Centeno | 22/04/2018 A A
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Andamios para curar las heridas al rosetón de la Catedral de León
LNC Domingo La Catedral tiene ya colocada la estructura metálica interior y exterior que permitirá la restauración de las vidrieras y el hastial de la fachada principal, unos trabajos para los que no hay plazos
El paso del tiempo es el peor enemigo del bien más preciado por los leoneses, la Catedral. Las inclemencias meteorológicas, la variación de temperaturas, el polvo, el agua y un largo etcétera han dejado heridas en la piedra y también en las vidrieras, una situación que ha obligado a intervenir en diferentes partes durante los últimos años.

En los últimos días, leoneses y visitantes han podido ver el despliegue de un gran andamio sobre la fachada principal que cubre por completo la nave central y el rosetón, uno de los grandes símbolos de la Pulchra Leonina. Sobre las 97 vidrieras que lo componen, se centrará la intervención más próxima, en la que se actuará también sobre el hastial de piedra de la nave central. El lugar de trabajo ya está habilitado. Además del andamiaje exterior, una estructura metálica similar está desplegada ya por la parte interior del templo, desde la plataforma del proyecto ‘El Sueño de la Luz’, que actúa ahora de base a unos andamios que, gracias a ella, no se tienen que desplegar desde el mismo suelo del templo.

Mario González, administrador de la Catedral, da buena cuenta del porqué de esta intervención en el rosetón. «Las vidrieras primero tenían una protección de almabre que no era inoxidable y han soltado óxido, después estaban expuestas al polvo, al frío, a los contrastes de temperatura, al agua… y claro, con el tiempo se están estropeando», señala. «Tú si subías al rosetón una tarde después de que le hubiera dado el sol te metía miedo, porque estaba todo abombado que decías, esto va a reventar en cualquier momento», confiesa.

También existen daños en la piedra del hastial, por lo que también habrá que intervenir. En esta ocasión, es debido a las grapas metálicas que se utilizaron en él durante la gran restauración de la segunda mitad del siglo XIX, que «se recubrieron de azufre como aislante de la humedad pero con el paso del tiempo la humedad ha pasado a las grapas y al ser metálicas aumentar de volumen por el óxido y lo que hace es reventar las piedras», explica. Por ello, la actuación consistirá en, mediante el uso de un buscametales, localizar las grapas para cambiarlas por otras de acero inoxidable.

El rosetón y el hastial componen, por lo tanto, las dos grandes actuaciones que se van a llevar a cabo desde los andamios colocados. Se empezará por el primero y los trabajos se centrarán en las vidrieras del rosetón, sobre las que el Cabildo Catedralicio no tiene conocimiento de una anterior restauración. Habrá que desmontarlas «enteras» como pasa inicial, ya que eso evitará que pueda haber «algún accidente o que se puedan romper» durante los trabajos sobre el hastial, en la parte superior.

La empresa leonesa Esoca, a la que el Cabildo ha adjudicado la restauración del resto de vidrieras del templo, será la encargada de llevar a cabo estos trabajos. Begoña Morán, jefa de obra, explica desde la plataforma de ‘El sueño de la luz’, donde ya esperan las piezas de aglomerado cortadas al tamaño de las vidrieras, que lo que hace especiamente complicada esta restauración es la forma curva de las piedras y que son de un tamaño más pequeño que las que se han restaurado hasta la fecha –unos mil metros cuadrados de vidrieras ya están restaurados y quedan alrededor de 800 por restaurar aún-. Tampoco saben muy bien con lo que se van a encontrar cuando, tras el desmontaje, las piezas lleguen al taller. Los pasos a seguir, según confirma González, serán primero dibularlo, sacar un estudio fotográfico y fijar si hay alguna pieza que esté suelta o corra peligro de romperse. Tras ello, vendrá la parte más complicada, el desmontaje de las vidrieras, tras el que se hará otro estudio fotográfico ya sobre plano y se empezará a estudiar y a detectar cuáles son las patologías que tiene cada pieza, «que pueden ser varias», antes de restaurarlas.

La estructura de piedra del rosetón quedará despojada de sus vidrieras y, en la parte exterior del templo, el Cabildo prevé cubrir los andamios con una lona que sirva de «trampantojo» con un dibujo del propio rosetón.

Los trabajos dos trabajos –el hastial y el rosetón- suman un gasto de cerca de 400.000 euros, que financia la Fundación Cepa. Eso sí, como no saben con certeza con qué se van a encontrar sobre todo en el rosetón, habrá que esperar a que terminen los trabajos para conocer la suma total de esta restauración, que se puede elevar en función a su desarrollo. Por este mismo motivo, tampoco se han establecido plazos para la finalización de estos trabajos y su consecuente retirada del andamiaje de la fachada principal. «No puedo decir el tiempo», asegura Mario González, «porque no sabemos con qué nos encontraremos».

Mientras comienzan los trabajos de restauración –será una vez se finalice la colocación de todo el andamiaje- en la Catedral continúan restaurando diferentes elementos de forma simultánea. La capilla del Conde Rebolledo, por ejemplo, se encuentra en plena restauración, y en el mismo claustro, algunos pináculos de piedra ya han sido intervenidos y las gárgolas ya cuentan con una estructura metálica a modo de sujetador para garantizar su conservación. También en el propio claustro, el Cabildo espera que próximamente se lleven las dos cajas de colorines que también formaban parte del proyecto ‘El sueño de la luz’. Por otra parte, se trabaja también en los arbotantes de la parte de puerta Obispo de la Catedral, intervenciones todas ellas que tratan de sanar las heridas que el paso del tiempo ha dejado en la Pulchra Leonina.


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