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Ana Espada: "Soy una cantante intuitiva que se ha formado en el escenario"

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Ana Espada ha oficiado siempre como cantante dentro de los márgenes del soul, el jazz, el blues y el rock. | E. LÓPEZ Ampliar imagen Ana Espada ha oficiado siempre como cantante dentro de los márgenes del soul, el jazz, el blues y el rock. | E. LÓPEZ
Emilio L. Castellanos | 17/05/2018 A A
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Ana Espada: "Soy una cantante intuitiva que se ha formado en el escenario"
Música En su formación de quinteto presenta este sábado en la Sala Río Selmo de Ponferrada el primer disco de jazz realizado en territorio berciano
Era cuestión de tiempo que los caminos de Ana Espada y Gio Yáñez, dos de los grandes valores de la nueva música berciana, acabaran encontrándose. A ambos les ha unido la pasión por la música negra, tal y como han venido demostrando a lo largo de sus respectivas trayectorias. Ella ha oficiado siempre como cantante dentro de los márgenes del soul, el jazz, el blues y el rock y en proyectos que alternaban León y Ponferrada, como Las Corderitas de San Blas (en cuyo seno grabaría el disco ‘Bailando con lobos’), Silicon Valey (grupo de power pop que ganaría el concurso de la Diputacíón Expresión Joven,99 y que registraría un mini LP, ‘Hot Dogs Paradise), Sunny Afternoon (el dúo que sostuvo con Rafaria Montecristo), Sexperience o Jazz Tá..., entre otros. Gio Yáñez es uno de esos músicos de actividad perenne que sí ha sido profeta en su tierra. Tras licenciarse en Filología Inglesa en Salamanca y certificar su formación musical en Santiago de Compostela y Oporto, donde se tituló en la especialidad de guitarra jazz, ha publicado dos excelentes grabaciones, ‘Zero Point Energy’ (2013) y ‘Zink Tank’ (2016), en las que quedó reflejado su talento como intérprete y compositor, conocido numerosos escenarios y sido artífice del Festival de Jazz KM 251 de Ponferrada, ciudad donde, desde hace cuatro años, se sitúa uno de sus empeños más ambiciosos, la Casa del Jazz, un centro de formación de jazz y música moderna. «Un músico de jazz tiene que saber diversificarse: tiene que saber tocar, tiene que escribir, tiene que enseñar... Así concibo la profesión. En mi caso, adoro la docencia y gracias a ella puedo compartir mi visión del jazz», asegura el guitarrista berciano.

Ana Espada y Gio Yáñez han actuado juntos en varias ocasiones. Voz y guitarra consagradas al ejercicio del jazz. Sin artificios y pirotecnias. Tal cual. Siempre cómplices. Se conocen de sobra. Y así lo volvieron a demostrar aunando esfuerzos y talentos en la materialización de una histórica grabación, ‘Swinging At Selmo’, la primera de exclusividad jazzística que se lleva a cabo en territorio berciano, en la que la cantante lidera un quinteto que, además, disfruta del concurso de Yáñez en calidad de guitarrista y director musical. Los cinco músicos se reunieron a lo largo de varios días del mes de diciembre de 2016 en la sala ponferradina Río Selmo (la misma donde el próximo sábado, día 19, a las 20:00 horas y con entradas a 5 euros, se presentará en directo el disco) para registrar, con el apoyo y subrayado técnico de los alumnos de segundo curso de Sonido del Centro Integrado de Formación Profesional de Ponferrada, seis temas, cinco de ellos anclados en la tradición del jazz y el sexto una versión del célebre ‘Taxman’ de The Beatles. «La grabación resultó muy intensa. Sobre todo porque se llevó a cabo en muy pocos días y con un montón de gente», indica Gio para quien «el disco es la cristalización de todos esos días, pero sobre todo la suma de esos momentines que aprovechamos para disfrutar tocando, charlando... y la excusa para volver a encontrarnos en otras situaciones». El asumió la supervisión musical en un ambiente agradable y donde todo fluía con especial facilidad. «Con esta gente todo fue de lo más sencillo. No hizo nunca falta ponerse muy mandón porque cada uno sabía muy bien lo que tenía que hacer. La voz de Ana ejercía también como instrumento en el grupo. Pero no uno más sino aquel al que todos apoyábamos y buscábamos para que se sintiera confortable». Pasaron varios meses desde que el plan arrancara, se ajustaran agendas y se iniciara la grabación. Concluida esta, Ana Espada la recuerda especialmente. «Fue realmente algo bonito y también algo muy loco», comenta la cantante. «Era imposible que hubiera problemas con esta gente. Son maravillosos. En el escenario nos entendimos perfectamente. El idioma de la música es universal». Ana Espada se reencuentra con el registro discográfico a través del jazz, un género donde ella se siente especialmente a gusto y se maneja con solvencia y donde su atractiva voz queda sublimada. La inoportuna gripe que ella sufrió en aquellos días de diciembre no fueron un obstáculo para una empresa creativa como aquella, resultado de la mezcla de los esfuerzos de músicos profesionales y un grupo de técnicos aún en período de formación.

El pianista portugués Wilson Correia ha participado en la grabación de los dos discos de Gio Yáñez. El se sumó a la grabación ponferradina junto al baterista italiano Bruno Tagliasacchi y el contrabajista asturiano Alejandro San Pelayo. Los tres disfrutan de sendas biografías artísticas colmadas de referencias. Servían de aval a un proyecto que poco a poco fue tomando cuerpo y adquiriendo una envergadura que obligó a someterlo a una campaña de micromecenazgo que garantizara su financiación. Ya con el disco a la vista y a disposición de todo el mundo (puede adquirirse a 10 euros), no hay más que satisfacción en sus promotores. «No sabíamos qué iba a pasar, que resultado íbamos a tener, pero yo estoy muy contenta con lo que ha salido», recalca Espada, quien espera que ‘Swinging At Selmo’ sirva de punto de inflexión a su trayectoria y le permita mantener un grupo estable a través del cual embocar sus gustos musicales. Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Billie Holiday... Son los grandes referentes del jazz vocal femenino y también un modelo para la cantante berciana. «Siempre me han gustado este tipo de mujeres fuertes», añade, aunque reconociendo que, poco a poco, ha ido caracterizando un estilo propio. «Al menos lo intento. Soy una cantante intuitiva que sobre todo se ha formado en el escenario». El público le sigue imponiendo. «Siempre que sales ahí es como la primera vez. Da igual las tablas que tengas. Además, el respeto hacia el público no se debe perder nunca. Cierro los ojitos y... hacia adelante. Hay días mejores y otros no tanto. Pero siempre intento darle todo mi cariño».
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