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Al futuro desde el pasado

Al futuro desde el pasado

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El momento del corte de la cinta a cargo de Suárez-Quiñones y Matías Llorente ayudados por Borja y Jara bajo la atenta mirada de Primitivo. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen El momento del corte de la cinta a cargo de Suárez-Quiñones y Matías Llorente ayudados por Borja y Jara bajo la atenta mirada de Primitivo. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 15/12/2019 A A
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Al futuro desde el pasado
Patrimonio El Ecomuseo de la Lana Merina Trashumante abrió sus puertas en el antiguo edificio del Ayuntamiento de Salamón. "Una mirada al pasado para tratar de ganar el futuro", en palabras del alcalde de Crémenes
Salamón, el pequeño pueblo del municipio de Crémenes donde en la mayoría de los días del invierno sólo vive un habitante, curiosamente el alcalde, era ayer otra cosa, vivía una inusitada actividad, la de un día grande, el de la inauguración del Ecomuseo de la Lana Merina de Oveja Trashumante. Todos los vecinos que regresan en verano estaban allí, también los de los fines de semana, de pueblos vecinos, «que todo salga bien, la chanfaina, el morro...».

Sorprende el alcalde, ese único vecino, este sábado de abrigo y traje, la autoridad Ángel Alonso Tornero en el cuerpo del último vecino Gelón; feliz Manuel Rodríguez Pascual por este nuevo paso de esa batalla tan personal de ganar espacios y reconocimientos para una gesta que no se puede olvidar, la trashumancia, el negocio de la lana, recibe a colegas y veterinarios, algunas llegadas de muy lejos, como la alemana Ernestine Ludeky, de la Fundación Monte Mediterráneo; Paco y Primitivo, pastores que  este sábadose sabían más importantes que nunca... y hasta el cura Jesús García Recio, párroco de Aleje, que llegaba para bendecir el Ecomuseo y protagonizar una noticia añadida: «Habrá sede del Instituto Bíblico y Oriental en Crémenes». Dos por uno. Otro grano de arena en la batalla contra la despoblación, que como tal presentaron ayer este nuevo Ecomuseo, que ocupa ese lugar que recuerda tiempos mejores de Salamón, cuando primero fue cabecera del concejo de Alión y después capital del municipio de Salamón.

Llegan los coches grandes, primero Matías Llorente, vicepresidente de la Diputación acompañado por Luis Mariano Santos, este sábado feliz pues él fue quien canalizó las ayudas en la Junta para este centro. Finalmente llega Juan Carlos Suárez Quiñones, el consejero de la Junta que es quien paga, en este caso.

A los discursos. El alcalde les recuerda que este Ecomuseo encierra muchos saberes viejos que no hay que despreciar «pues aquellos antepasados nuestros eran gente muy práctica, tanto que tenían previsto hasta aglomeraciones como la de hoy», y leyó un artículo de las viejas ordenanzas de 1926: «Si dos carruajes o caballerías se encuentran y caminan en contraria dirección marchará cada uno por su derecha... Ya lo saben para regresar, por si hay atasco» pero explicó que no era una broma, sino una forma de ilustrar cómo «muchas veces el futuro se gana desde los cimientos del pasado, y una de esas veces es precisamente este nuevo Ecomuseo de la Lana de Oveja Merina Trashumante».

Manuel Rodríguez Pascual mostró en sus breve discurso el convencimiento de que «el siglo XXI debe ser el siglo de la lana; una lana de calidad, ecológica y, además, a nuestras puertas están llamando nuevamente los rebaños de Extremadura para regresar a estos puertos, en virtud de la terrible sequía que les asola en aquellas tierras».
Y allí estaba como ejemplo Alberto Díez, de la empresa Las Hidalgas, que ha hecho de la lana de merina trashumante su sello de calidad.

Después de que Ramón Cañas y Víctor Casas, arquitecto y autor de la musealización, explicaran las características del nuevo Museo llegó el turno de los ‘políticos’, Matías Llorente y Suárez Quiñones.

Matías Llorente arrancó como vicepresidente de la Diputación y pronto mutó a líder sindical agrario. «Me encanta acudir a actos como éste, de gente que trabaja por los pueblos y cree en ellos», para mostrarse convencido de que «nuestros pueblos tienen que ser reivindicativos, exigir nuestro derecho a negarnos a irnos de nuestra tierra». No se mostró de acuerdo con la expresión España Vaciada y menos aún con el olvido del mundo rural en la Cumbre del Clima: «Que no nos cuenten historias, no contaminamos lo que ellos dicen, lo que hacemos es producir alimentos para la humanidad».

- Y, por cierto, al venir he visto el pésimo estado de la carretera, se lo diré el presidente para que lo tenga en cuenta; concluyó.

Suárez Quiñones recordó que la comarca pertenece a la Red Natura, al Parque Regional que pronto se llamará de Riaño y Mampodre, e hizo votos para que el Ecomuseo sea «un centro de atracción e interés turístico por visitar la zona, fomentar la actividad económica de estos pueblos resurja y recupere saberes, conocimientos y formas de vida». Recordó la importancia de los rebaños en la lucha contra la despoblación «y sobre todo los incendios» y abogó porque sea una realidad «que Internet llegue a todos nuestros pueblos, que la sanidad también de respuesta a las necesidades y se mejoren las redes de depuración de las aguas» .

Las conversaciones siguieron entre chanfaina y morro, queso y cecina, pastores y arquitectos, curas y pastores... los visitantes se fueron marchando poco a poco y quedaban encendidas las luces del nuevo Ecomuseo de la Lana Merina Trashumante. En su interior las esquilas tocan a recuerdos y palabras, explicaciones entre calderetas, zurrones, libros, fotos, cencerros, cestos... y lana.

Si el futuro se gana desde el pasado, éste parece el lugar.
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