José Carlos, su padre, es quien está detrás de los perfiles de Twitter y Facebook. Relata que su vida es «normal», aunque sí reconoce que la pequeña necesita una dedicación especial en su aprendizaje. «Hay que hacer el doble para conseguir la mitad», comenta mientras no la pierde de vista cuando ella canta con el micrófono y se muestra ante la cámara con toda naturalidad. Tampoco le quita ojo su hermano Darío, de 9 años. «Para ella es un igual y eso nos ayuda en el aprendizaje de la pequeña», explica el padre de ambos. Al escuchar hablar de cómo es vivir junto Ángela, Darío no duda en acudir y expresar que «es muy feliz». De hecho para él no tiene Síndrome de Down, tiene el «síndrome contenta».
Y mientras ellos hablan, ella baila, canta y en ningún momento pierde la sonrisa. Esa es precisamente la que ha cautivado a los seguidores de su Facebook(www.facebook.com/sindromeddown21/). A él se dirigen familias que están en una situación similar buscando complicidad y asesoramiento y desde él intentan trabajar en la inclusión de las personas con Síndrome de Down en la sociedad, confiando siempre en que su futuro pasa «por ser una persona autónoma». «Nos queda mucho por hacer», insiste. Ahora toca aprovechar el tirón de las redes y continuar ayudando y luchando: Ángela quiere ser bailarina o cantante. Y a todos contagia su síndrome, «el de contenta».