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2018

CULTURASIR

‘Energía’, perteneciente a la exposición sobre Wolf Vostell. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen ‘Energía’, perteneciente a la exposición sobre Wolf Vostell. | MAURICIO PEÑA
Bruno Marcos | 29/12/2018 A A
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2018
Arte contemporáneo Bruno Marcos hace un resumen de las exposiciones del año que termina
El hecho de que la exposición retrospectiva de Bruce Nauman —que se pudo ver en Basilea y ahora en el MoMA de Nueva York— sea probablemente la más importante a nivel internacional de este año que finaliza nos hace pensar que el pulso del arte contemporáneo no está precisamente en el presente, concentrado en producir artistas de corto recorrido muchas veces ligados a modas temáticas de una supuesta agenda social. Nauman, un artista nacido en 1941 que empezó a exponer en los años sesenta, demuestra cómo se puede crear un discurso profundo y no caduco con los materiales del mundo contemporáneo y sin eludir lo que le ha pasado al arte en los últimos cien años.

En España lo más notorio en 2018 quizás haya sido el reconocimiento al escultor Jaume Plensa, autor de grandes obras públicas por todo el mundo como la del parque del milenio de Chicago o la de la playa de Río de Janeiro, a quien, después de recibir el premio Velázquez, se le dedica una exposición en el Macba de Barcelona al tiempo que interviene en el Palacio de Cristal del parque del Retiro madrileño y en la plaza de Colón; dos trabajos en los que insiste en retener dos ideas en extinción en la postmodernidad en la que vivimos: lo monumental y la belleza.

En el Guggemheim de Bilbao se puede ver hasta finales de febrero una retrospectiva de Alberto Giacometti, un artista tan conocido que difícilmente puede sorprender. En cuanto a ideas originales indicar ‘La cápsula entrópica [El museo de objetos perdidos]’ del Museo de Arte de Cataluña, realizada por el artista Francesc Torres que sacó de los almacenes obras olvidadas para escribir la historia con el reverso de lo visible haciendo del comisariado una obra de arte.

En nuestra comunidad hay que destacar la exposición que el Musac ha organizado sobre Wolf Vostell, un creador que, con gran potencia, supo expandir los avances de las vanguardias históricas de principios del siglo XX más allá de los museos y las galerías de arte para cuestionar con sus impactantes obras el mundo actual. También el proyecto ‘Región’ de la Fundación Cerezales y el Musac, sobre el cambio del paisaje a lo largo de más de cien años a consecuencia de la construcción de embalses, que tendrá una ampliación internacional y ha sido señalado recientemente como una de las mejores exposiciones del año a nivel nacional en el suplemento Babelia del periódico El País.

Se desarrolló, además, este año un proyecto sobre naturaleza y poesía en el que la Fundación Cerezales apoyó al poeta Jorge Pascual y el nacimiento de una nueva editorial en León.

Otra vez lo más negativo ha sido la gestión local de la cultura. Las entidades locales han estado aun más ausentes este año si cabe y muy de vez en cuando han hecho alguna exposición en términos de «homenaje», es decir tarde. Hay que lamentar los esfuerzos malgastados en proyectos fantasiosos como el del Grial o los congresos de ocultismo mientras no hay iniciativas de ayuda a la producción y difusión cultural de la ciudad.
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