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Las procesiones de la Diada

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14/09/2016 A A
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Las procesiones de la Diada
Cataluña tiene su Semana Santa que culmina en el ‘Día de la Diada’, pleonasmo que este año ha caído en domingo. En fechas anteriores se celebraba este Viernes Santo (exaltan a un falso protomártir, Casanova) con una Gran Procesión, pero este año el independentismo y sus confluencias nos han ofrecido un rosario de procesiones variopintas (incluida la marcha nazi de antorchas en el Fossar de les Moreres): mientras la ANC y el Ómnium han dispersado su ejército en cinco procesiones para disimular ese 25% de desertores, Ada Colau y sus En Comú han montado la fiesta por su lado, lo mismo que ER y la CUP. Insisten en que son de izquierdas y por primera vez parecen haber caído en la cuenta de que no deben mezclarse con la derecha, aunque vayan por la misma vía separatista (eso sí, circulando, dicen, por la izquierda). Mientras el PP reivindicaba a Tarradellas (hombre sensato, primera víctima del pujolismo independentista) y el PSC se sacaba del armario a Allende, ¡vaya usted a saber por qué!, Ciudadanos se fue de pic-nic a Premiá de Mar para montar una ‘paellada’, que es la forma «lúdica y no política» con que quisieron celebrar la Diada de la Desconexión Unilateral y el Golpe Independentista, algo que han disuelto entre los granos de la paella ciudadana. Ante todo, buen rollo.

El Once de Septiembre es una vergonzosa e impúdica invención, como lo es la fantástica historia de la nación catalana en permanente lucha contra España. Es una mentira histórica, contumazmente difundida, que en la Guerra de Sucesión de la Monarquía Española de 1714 (la fecha fetiche) se produjera un enfrentamiento entre España y Cataluña, lo mismo que Casanova muriera en el campo de batalla y no en su cama, como así fue, o que fuera independentista y no un monárquico español que quería a Carlos como Rey de España, no de Cataluña. Pero ahí tenemos a todos los separatistas llevándole flores a un fantasma sin ruborizarse (incluido el Barça, con Iniesta, y el Espanyol, al que han quitado ya la ñ), sosteniendo la patraña y convirtiendo esta fecha en hito fundacional. Así se ha construido y mantiene todo el edificio secesionista. Y les funciona, oiga. Mientras los demás sigamos pusilánimes y consentidores, pues adelante. Parecía que Ciudadanos se había enterado «de qué iba la fiesta», pero hete aquí que se ha puesto a lavarle los platos al catalanismo para servirnos una paella.

El independentismo, entre tanto, ha roto la Constitución, se ha salido del marco y ya está fuera del juego democrático. «El Parlamento de Cataluña, como depositario de la soberanía y como expresión del poder constituyente, reitera que esta Cámara y el proceso de desconexión democrática del Estado español no se supeditarán a las decisiones de las instituciones del Estado español, en particular del Tribunal Constitucional». ¿Se puede decir más claro? «Reitera»… ¿Qué más hay que esperar para reaccionar?

Se equivocan los que, después de ver estas procesiones dispersas, tácticamente separadas, deduzcan que el ‘proceso’ empieza a decaer. Hay algo patológico e infantil en este evadirse, este no querer aceptar ni enfrentarse al principio de realidad del separatismo. TV3, el NO-DO.cat, mientras tanto, seguirá manteniendo la antorcha, inflamando los ánimos, sosteniendo la entelequia de un pueblo irreductible decidido a decidir su futuro, que será glorioso, utilizando sin rubor a niños y abuelitos y jóvenes enarbolando enardecidos pacíficas banderas. Entre col y lechuga, Ada Colau afirmará que el Estado Español es facha y totalitario porque reprime «los derechos y libertades nacionales» (no hay libertades ni derechos nacionales, sino de los ciudadanos), o sea, «las múltiples soberanías», esa «plurinacionalidad de hecho» que debe convertirse en «pluriloquesea» de derecho. «Se quedó a 30 créditos de alcanzar el título de Filosofía» dice su biografía; vamos, que le faltó un pelín para llegar a licenciada. ¡Con lo difícil y costoso que es acabar una carrera! ¿Será por eso que dice tantas tonterías?
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