Sí, ya sabemos que el fútbol es algo secundario. Pero no lo es. Porque unidas a él van muchas cosas, no solo ilusiones, empeños, ansiedades, alegrías. El fútbol es una metáfora de la vida. Y la Ponferradina ahí sigue, escribiendo una bonita página de convicción, lucha y acierto, sin eludir la tristeza cuando viene. La ‘Ponfe’ es el mejor logro colectivo del Bierzo en lo que va de siglo. El símbolo de una comarca que se resiste a la decadencia. Los blanquiazules marcan el camino. El del esfuerzo, la osadía y la fe.
Ya no solo son el equipo del Bierzo, también lo son de toda la provincia. Se lo han ganado. Lo ha recordado su presidente, José Fernández Alonso, un hombre de ejecutoria muy brillante, que nunca perdió los nervios, que siempre creyó en el éxito, aunque se resistiera tres años. Ahí estamos. Los leoneses, no solo los bercianos. Porque la Deportiva es el club de toda la bella y vasta provincia leonesa. Los guerreros de Antonio Pereira vestidos de blanco y azul. Los de Ramón Carnicer, que también iba a verlos ya en los años treinta, que me lo contó algunas veces. El equipo del Bierzo y del Esla; de Ancares y Fornela. De la Cabrera y Valdeón; de Porma y Curueño. De Duerna, Omaña, Cepeda, Luna, Babia y Laciana. Del Páramo, los Oteros, el Órbigo, el Cea y Tierra de Campos. De La Bañeza, Riaño y Valderas. Del Torío y el Bernesga. De La Magdalena, Cistierna y Coyanza. De toda la diócesis de Astorga. Y hasta de la ciudad de León, también, claro, un poco, y con todo el respeto.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.